Bélgica e Inglaterra se daban cita en San Petesburgo para disputar el partido que nunca hubieran querido jugar: la lucha por el tercer y cuarto puesto. Éste les iba a servir para irse con un mejor sabor de boca – o no – del mundial tras caer en semifinales.

Ambos conjuntos volvieon a encontrarse, ya que coincidieron en el mismo grupo. Bélgica pasó como primera gracias a un gol de Januzaj ante unos ingleses que fueron segundos.

El encuentro comenzó con Bélgica lanzando contrataques poderosísimos, tanto que, Meunier en el minuto 4 supo definir a la perfección un buen centro de Chadli al corazón del área (1-0). El del PSG apareció por sorpresa y puso la ventaja en el electrónico. Fue el gol más rápido que metió Bélgica en un mundial y el más rápido que encajó Inglaterra en un mundial, dato cuanto menos curioso.

Una primera parte en la que prevalecía más el orgullo de poder llevarte una medalla y quedar tercero, que el buen juego. Poco que destacar de los primeros 45 minutos, más que el gol belga y la lesión de Chadli. Los ingleses tuvieron tímidos acercamientos pero enfrente se toparon con un seguro Courtois. Al descanso se llegó con 1-0.

En la segunda mitad Southgate decidió meter dinamita arriba introduciendo a Rashford y a Lingard para intentar dar la vuelta al marcador.

A medida que pasaban los minutos Inglaterra iba embotellando a los de Roberto Martínez en su área. Mantenían la posesión de balón, se les veía con muchas ganas de querer marcar, mientras los belgas renunciaron al balón y únicamente buscaban contras rápidas con Meunier como principal hombre.

En el minuto 69 Alderwireld sacó bajo palos una gran definición de Dier, su compañero en el Tottenham. El belga evitó el empate.

Inglaterra lo seguía intentando con largas posesiones, hubo 5 minutos que tuvo contra las cuerdas a los belgas con varias ocasiones de Dier y algún que otro remate de Maguire. Pero, finalmente, el físico y la velocidad se impuso a la posesión y al toque de balón.

Corría el minuto 82 cuando Eden Hazard envió al fondo de la red una asistencia de De Bruyne (2-0) haciendo imposible la estirada de Pickford. El astro belga sentenció el partido con este gol y dio a la selección belga la medalla de bronce.

Tras este partido se acabó el mundial para belgas e ingleses, no se llevaron el campeonato pero lo que sí se llevaron es una notable mejoría a la hora de competir, que quizá para próximas competiciones oficiales pueda ser esencial.

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