El aljarafe sevillano se viste de corto -y no precisamente acompañado de faralaes- con la llegada del PICOR, Festival Internacional de Pilas en Corto, un encuentro que desde hace once años se celebra en la localidad de Pilas, con el fin de acercar el cine a la ciudadanía pileña y al que está invitada todo aquella persona amante de la cultura y el buen cine.

El encuentro tendrá lugar en la Casa de la Cultura de Pilas, entre los días 13 y 15 de diciembre, con la proyección de los 31 cortometrajes finalistas llegados desde Perú, Francia, Estados Unidos, Japón, Rusia, Marruecos o Turquía, entre otros países. También habrá una sección específica para el cine andaluz y se dedicará una proyección especial a la lucha contra el cáncer infantil.

Diario 16 ha tenido la oportunidad de hablar sobre el festival y otros temas que atienden a la mujer en el cine con Belén Anguas, creadora y directora del Pilas en Corto e integrante de CIMA, asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales.

 

 

¿Cómo surge un festival de proyección internacional en una localidad como Pilas?

Me dedico al mundo del cine y por aquel entonces ya llevaba festivales en otras ciudades. Como soy pileña – y aunque dicen que nadie es profeta en su tierra- mi madre se empecinó en que si lo estaba haciendo fuera, ¿por qué no hacerlo en Pilas?. Así que teniendo mis raíces allí, sentí que abría una puerta para llevar mi mundo al pueblo donde nací y me crié.

Esta es su décimo primera edición, ¿ha ido cambiando el carácter de este encuentro a lo largo de los años?

A nivel internacional la repercusión está siendo mucho más fuerte. En las primeras ediciones recibíamos alrededor de 400 trabajos y en esta estamos casi en 2000 cortos procedentes de todos los países del mundo. Nos llegan trabajos desde China, Japón, Rusia, Noruega… Francia es uno de los países sorpresa, ya que estaban participando poco, pero este años hemos recibido unos trabajos fantásticos desde allí.

¿Qué tal es la acogida del público pileño? ¿Existe tradición al cine en el pueblo?

El pueblo no reacciona mucho. Llevo once años luchando por acercar el festival al pueblo e  intentando fomentarlo, pero el 90% del público viene de fuera y lo integran personas que verdaderamente aman el cine. Aunque sí tenemos un público local muy fiel que siente el cine y disfruta con nosotros cada año.

¿Cuál es el perfil de las personas que participan en el festival? ¿Se apoya al cine andaluz?

En el festival participan todo tipo de perfiles. Admitimos trabajos de cualquier temática y contamos con tres competencias: ficción, animación y documental. Además, tenemos un apartado desde el primer año a través de Canal Sur, donde entregamos el premio CSRTV a la creación andaluza.

¿Ha apreciado un cambio en el discurso de las piezas que se presentan al concurso? 

Depende del año. Por ejemplo, hubo uno en el que el festival se plagó de zombies, otro en el que hubo mucho humor, aunque por lo que estamos viendo, este género ha perdido fuelle. En el caso de esta edición, la violencia machista y la temática LGTBI han sido predominantes, pero en líneas generales la temática viene muy determinada por la influencia de los medios de comunicación.

En esta edición, la mujer, la diversidad sexual y la crítica social parecen temas predominantes en los cortos seleccionados. ¿Observa un aumento del tratamiento de estos temas últimamente?

Ha ido en avance. Este año ha sido realmente desbordante, hemos recibido alrededor 400 cortos con estos temas.

También han utilizado la ventana del cine para educar en valores.

 El cine es una herramienta muy potente para educar y promover la conciencia social. Este año hemos querido dedicar una gala específica a Sonrisas sin Cáncer, una asociación que trabaja con el cáncer infantil y la concienciación de la donación de médula, por eso vamos a proyectar varios cortometrajes sobre este tema al final de la gala inaugural, que irá dedicada exclusivamente a ellos.

Si desde el cine podemos ayudar y aportar algo, por mínimo que sea, para nosotros será un orgullo. Porque el cine debe ser eso, una ventana para educar en valores.

¿Se han planteado añadir nuevas categorías que contemplen dichas temáticas para próximas ediciones?

Como hay cinco secciones diferentes, dedicamos una al contenido más crítico-social, pero si vamos a proyectar 50 cortos, no podemos proyectarlos de la misma categoría. Sobre todo para no sobrepasar al público que viene a verlos. Puedes mostrar cinco o seis cortometrajes de cada temática para que la gente vea, aprenda, valore e incluso recapacite, pero no proyectar 30 cortos de la misma temática por el daño emocional que puede causar al espectador. Estamos acostumbrados a ver imágenes muy duras por televisión y es cierto que hay que concienciar, pero tampoco llegar al exceso.

¿Cómo cree que ha influido el feminismo en la producción audiovisual?

 Bastante. Primero por las temáticas y segundo por la cantidad de directoras que se están presentando. De hecho, hay muchísimas mujeres en las producciones. Yo como cineasta, perteneciente a CIMA, asociación de mujeres cineastas españolas, llevo  muchísimos años luchando junto a mis compañeras por ampliar la visibilidad de las mujeres en el cine. Si nos vamos a cifras, el porcentaje de mujeres que dirigen un largometraje es muy pequeño porque las posibilidades son menores. De hecho, todavía apoyan más a un hombre si es director, que a una mujer directora. Es una desgracia pero es la realidad y aunque se está avanzando, todavía nos queda mucha lucha por delante.

¿Se ha visto incrementada la participación de mujeres respecto a otros años?

Se ven muchísimas más mujeres y no solo en dirección. Las mujeres del sector ya no solo desarrollan labores de maquillaje y peluquería, sino que tenemos directoras de fotografía, directoras de arte, guionistas… Aunque parece más notorio en el cortometraje, ya que en el largometraje el número es menor. No obstante, estamos luchando y seguiremos haciéndolo. En el caso particular de mujeres directoras de festivales de cine seremos alrededor de tres, con esta cifra queda clara cuál es la situación.

¿Y qué hay del reconocimiento a las mujeres en el cine?

 Honestamente estamos avanzando. En los Goya, por ejemplo, con 32 ediciones a sus espaldas solo han reconocido a cinco mujeres con premio honorífico. El año que viene se lo darán a Pepa Flores, pero el porcentaje sigue siendo bastante dispar. A las mujeres nos cuesta muchísimo más que se nos escuche, que se nos vea y a menos que tengas a algún apoyo detrás, es muy complicado demostrar tu valía. Por ejemplo, cuando vas con una película de acción fuerte y ven que eres una mujer, te cuesta sacarla muchísimo más que si ese proyecto lo llevase un hombre… Sin embargo, siento que en los últimos cinco años se ha avanzado mucho, pero nos queda todo el camino por recorrer.

Cauces hacia el cambio…

 Como mujer dentro del cine y habiéndome movido en este mundo copado por hombres, creo que tenemos que seguir luchando y demostrando que somos capaces, que lo valemos y que podemos hacer lo mismo que ellos. No quiero más, quiero lo mismo.

Como mujer no quiero estar por encima de lo hombres ni por debajo, quiero estar a la misma altura y que cualquier proyecto que venga de manos de una mujer se valore de la misma manera que si viniese de la mano de un hombre. Lo que sí me gustaría es llegar a esa igualdad.

¿Qué les espera a los asistentes al festival el próximo fin de semana?

Disfrutar mucho del buen cine. Hay unos trabajos verdaderamente maravillosos de todas las temáticas. Van a poder aprender, reír e incluso llorar. Tenemos galas con actuaciones fantásticas y grupos de baile que amenizarán para que todo vaya fluido. Buscamos que la gente que venga no solo vea cine, sino que disfrute del espectáculo a través de las diversas artes. Como colofón, el domingo haremos entrega del Premio de Honor Paco Valladares a Jesús Castejón, que estará con nosotros en la gala de clausura junto a los demás participantes y galardonados.

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