La entidad financiera BBVA vuelve a ofrecer hipotecas 100 para financiar viviendas que no sean sus propios pisos. Así, los que tengan pocos ahorros disponen ahora de más opciones de hacerse con un préstamo hipotecario. Sin embargo, desde el comparador bancario HelpMyCash.com afirman que no sería bueno que otros bancos emprendieran también este camino, pues, tal y como pueden atestiguar los miles de consumidores que siguen endeudados por culpa de estas hipotecas, el riesgo asumido en estos casos es mucho más alto.

A mayor capital, mayor riesgo

Como es lógico, al cubrir la compra íntegra del inmueble, el banco tiene que conceder un préstamo de mayor importe. Esto provoca que las cuotas de las hipotecas 100 sean más altas que las de los créditos hipotecarios convencionales, que suelen financiar hasta el 80 % del valor de la vivienda. Por lo tanto, el titular se ve obligado a hacer un mayor esfuerzo económico cada mes, lo que aumenta el riesgo de impago del producto.

Lo veremos más claro con un ejemplo. Imaginemos que queremos comprar una casa de 150.000 euros. Si la financiamos con una hipoteca al 80 %, con un plazo de 30 años y un interés del 1,5 %, el banco nos prestará 120.000 euros y tendremos que pagar unas cuotas de 414,14 euros. En cambio, si el préstamo es al 100 % con un plazo y un interés idénticos, la entidad nos otorgará 150.000 euros y las mensualidades serán de 517,68 euros.

Para reducir este esfuerzo económico, algunas entidades ofrecen alargar el plazo de reembolso hasta los 40 años. Sin embargo, esta opción tampoco es la más aconsejable, dado que como se devengarán intereses durante más tiempo, el préstamo saldrá más caro a la larga. En consecuencia, tanto si se mantiene el mismo plazo como si se decide prolongarlo, habrá que pagar más.

Devolver la casa puede no saldar la deuda

Otro inconveniente de las hipotecas al 100 % es que pueden dejarnos endeudados aunque el banco se quede con la casa tras una ejecución hipotecaria. Y es que con estos préstamos hay una mayor deuda que saldar, por lo que si la vivienda ha bajado de precio desde el momento en el que la compramos, es posible que su embargo no sea suficiente para pagar lo que debemos.

Este hecho provocó que muchos de los hipotecados que perdieron su casa durante la crisis vieran como, tras el embargo, aún tenían una deuda que saldar. Cuando el valor de la vivienda no cubre el capital y los intereses pendientes (más los correspondientes intereses de demora), el prestatario tiene que responder con el conjunto de sus bienes presentes y futuros, que serán embargados hasta que se liquide la deuda.

Por todo lo comentado, desde HelpMyCash.com recomiendan no pedir una hipoteca si no se tiene ahorrado el dinero suficiente para pagar la entrada: el 20 % del valor de la vivienda que los bancos no suelen financiar y entre un 10 % y un 15 % para abonar los gastos de compraventa y constitución. En caso de desoír este consejo y firmar un préstamo hipotecario al 100 %, es indispensable asegurarse de que se podrán abonar las cuotas en todo momento.

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