Change. José Luis Ocaña.

En septiembre de 2013, y a pesar de que había cerrado dos años antes mi distribuidora y productora de cine Lolita Peliculitas, fui invitada al Festival de San Sebastián para ver el estreno de la ópera prima de uno de mis primeros clientes, el director Diego Quemada-Díez, su obra, “La jaula de Oro”.

Si no has visto esta película y te gusta el cine social, te la recomiendo encarecidamente. Diego la filmó tras 4 años de profunda investigación por América Latina en la que su vida corrió peligro en varias ocasiones. Una de ellas, con el cañón de una pistola apuntando a su cabeza.

Diego siempre fue un gran conversador, persona muy empática de mirada muy particular. Tras su estreno en España charlamos sobre su película, su vida, sus proyectos… y me dijo algo que en ese momento no me importó mucho: “El problema del Primer Mundo es que le hace tragar su basura al Tercer Mundo”, y ahí quedó su apunte.

Unas dos semanas después me desperté pensando que debía investigar la basura y me puse manos a la obra. Como ya comenté en mi anterior artículo, me encanta investigar. Días después tenía muy claro que no pasaba nada malo con la basura. De hecho, la basura, los excrementos, la caca, el estiércol, incluso los cadáveres de cualquier ser vivo, en descomposición, incluidas plantas, hongos, bacterias, animales, nosotros mismos, todos vivimos gracias a la transformación de esos desechos orgánicos. Todo sirve de alimento a otra especie, sea lo que sea. Todo lo orgánico se recicla útilmente y es vital y necesario. De hecho, sin la basura orgánica, no serían posible los ciclos vitales de todos los seres vivos.

En esas fechas me daba por imaginar cómo habrían sido ciertas ciudades, que ahora tienen aguas estancadas y feas, en esa época en la que los excrementos servían de nutrientes para los seres marinos. Seguramente el agua era limpia y transparente con anterioridad a la segunda revolución industrial.

Entonces, ¿cuál era el problema de la basura del que me había hablado Diego?

Cuando investigas la basura te das cuenta de que todo lo orgánico es completamente beneficioso y necesario. Pero hay un elemento que es totalmente indestructible y no se degrada hasta donde cualquier humano pueda saber con ciencia empírica: vamos, que nos digan lo que nos digan, nadie sabe con exactitud cuánto tiempo pasará hasta que la naturaleza sea capaz de eliminar el plástico. Así pues, empecé a investigar sobre el plástico. Inevitablemente me topé con el petróleo, porque el plástico es un derivado del petróleo…

Investigar el petróleo fue algo increíble que me dio una visión del mundo muy diferente de la que tenía hasta ese momento, porque aprender sobre el petróleo significa investigar la economía mundial, averiguar qué significa el modelo patrón oro, el dinero fiat, que es el actual, basado en los petrodólares o en el oro negro. Inevitablemente, descubrí los diferentes tipos de energía… Y me topé con Hubbert y su pico del petróleo, descrito en 1956. Aquí me veo obligada a hacer un parón explicativo, sobre todo si no sabes quién es Marion King Hubbert. Este señor fue un geofísico que trabajó para la compañía Shell. Como buen científico, anotaba todos los datos sobre lo que ocurría cada vez que su compañía explotaba un nuevo pozo petrolífero. Tras años de dataciones se dio cuenta de que todos los pozos petrolíferos dibujaban una curva de extracción de crudo y todas eran iguales. Con lo que, basándose en sus números y datos obtenidos en años de investigación, creó una teoría, la teoría del pico del petróleo. En ese año, 1956 predijo que en 2006 llegaríamos al cénit de extracción de petróleo mundial. O lo que es lo mismo, a nuestro punto económico más alto.

Vale, con esta última frase es muy probable que no me hayas podido seguir. Si es así, te recomiendo que te veas el vídeo de mi Canal de Youtube: “01.Introducción a las Pensiones”, en el que hago un amplio recorrido de la economía mundial para poder explicar la fuerte dependencia que ésta tiene sobre la energía. Es más, en más de una ocasión me he visto leyendo frases del tipo: “el dinero es la manifestación de un excedente energético” dichas por gobiernos, grandes pensadores u otras personas respetadas y respetables. Cuando lo investigas en profundidad, no puedes estar más de acuerdo. El dinero que posees es lo que has conseguido con tu productividad física, con tu energía. Si te pones enfermo y no trabajas, no tienes energía, no produces y no tienes dinero. Pero más aún, si tienes tierras y las cultivas, inviertes energía en ello y usas una parte de ese cultivo para alimentarte, para tener más energía y el resto, lo que no necesitas para alimentarte, lo puedes vender o intercambiar para obtener cosas, objetos, otros productos, bienes o servicios, que realmente son la energía que al igual que a ti, les sobró a otros.

Hecho este largo inciso para poder explicar la estrecha relación entre dinero y energía, no sé si te pueda resultar curioso que la gran crisis económica del mundo actual, la más grande que ha vivido el planeta, incluso superior a la depresión de los años 30, fuese justo dos años después de ese supuesto pico del petróleo descrito por Hubbert. Y los que manejan más datos, saben que se fraguó en 2007.

Pero no te sigo hablando de economía, porque hoy quiero hablarte sobre basura, ¿lo recuerdas?

Pues la verdadera basura es todo ese deshecho que hemos creado sin ser conscientes del destrozo que iba a suponer para nuestro entorno y para nosotros mismos y nuestra salud. Ese deshecho no degradable nada tiene que ver con la caca, con esa caca que usan iniciativas como la activista española Libertad Gómez con su proyecto empresarial Nantic, en el que los excrementos de los asistentes a eventos populares son utilizados para crear abono fértil y útil para cultivos.

No. La verdadera basura es la proveniente del plástico y otros residuos minerales tóxicos que nuestro planeta no puede “digerir” o convertir en otra cosa.

Desde 2013 ando preocupadísima por el Cambio Climático y por el mundo que dejaremos a nuestros hijos. Por lo que mi hijo pueda pensar de nuestra generación, la de nuestros padres y abuelos, causantes inconscientes del gravísimo problema que tenemos actualmente como sociedad. ¿Qué mundo les estamos dejando a las generaciones venideras? ¿Lo has pensado alguna vez o no te importa?

A mí me importa y mucho, tanto que desde 2013 seguí investigando para convertirme en consultora financiera. ¿Y mi siguiente paso? Pues trabajar a favor de lo que más me importa: el mundo que podemos modelar y contribuir a crear. Porque todos nosotros hacemos a diario con nuestras elecciones el mundo. Porque sin saberlo y del modo tan inconsciente como el uso exhaustivo que de los plásticos hicieron nuestros padres, nosotros también podemos cambiar nuestra realidad.

 

¿Lo hacemos?

Si no se te ocurre nada, yo te propongo un par de ideas. Por ejemplo, con tus compras puedes propiciar el cambio de objetos de plástico por otros materiales más respetuosos u orgánicos. Igualmente, puedes reciclar toda la basura que generas. Sí lo sé, empezaste a hacerlo, pero desconfías de tu Ayuntamiento ya que no crees que ellos reciclen realmente y ves como las basuras se mezclan. Pero hemos dicho que vamos a hacer pequeños pasos para mejorar el mundo y todos empiezan por ti. Lo que hagan tus vecinos o el Ayuntamiento no debería importarte. Y, además, estás cayendo en las excusas. Y total, sólo si a ti te mueve esto, estás obligado a hacerlo, porque a día de hoy no hay ninguna ley que penalice el dejar de pensar en el mundo que dejaremos a nuestros hijos.

Hace poco más de un mes creé mi Canal de “Economía Inteligente para Todos” y al darle difusión volví a tener encuentros con todo lo que me importa. Es increíble, como personas que te cruzaste en el pasado han llegado a las mismas conclusiones que tú por otros senderos.

Y así entró en mi vida mi actual socia, mi socia de humanidad, de alma en busca de mejoras y de proyectos para ayudar a otros, Bárbara Rasso. Su maravilloso proyecto Biocracia me enamoró casi de inmediato. Su empresa del cuarto sector y de triple balance trabaja desde la necesidad de cambiar el mundo que habitamos dando pequeños pasos y construyendo realidades alcanzables.

Bárbara, estilista de profesión, con la carrera de patronaje y diseño, vinculada al ámbito audiovisual como yo, dejó de lado su carrera profesional para investigar sobre telas. Fue consciente de primera mano de cómo la industria textil se había convertido en la segunda más contaminante del Planeta. Esos pesticidas que ponemos a nuestros cultivos están en nuestros tejidos. La mayoría de ellas, transgénicas con el consiguiente impacto para las pequeñas comunidades por su infertilidad y la exigencia de compra anual…. Esas telas provenientes, en buena medida, de la industria petroquímica y que son tratadas, teñidas, blanqueadas, etc.. con productos derivados del petróleo (de nuevo), que cada vez que lavamos sueltan microfibras a nuestra agua. Esas microfibras que no pueden ser depuradas y que están en nuestra cadena alimentaria.

¿Y nos extrañamos de que cada vez más personas tengan pesadez en sus digestiones y asma? El daño es enorme, porque, además, y por si no te has dado cuenta, la piel es el órgano más grande de todo tu cuerpo.

Controlar los cultivos de algodón y lino. Saber que las manos que los labran obtendrán su justo beneficio económico. Saber que no llevan pesticidas, que la tierra es respetada y sus ciclos naturales también. Que las telas sean teñidas con plantas medicinales del Ayurveda, diseñar y confeccionar localmente… Todavía no es perfecto, lo será cuando seamos capaces de cultivar orgánicamente algodón y lino en España, como se hacía antaño. Pero es un paso, un gran paso.

Para mí es una puerta abierta a la sostenibilidad, al respeto por el medio ambiente. Es una posibilidad real de dar una alternativa de consumo. Y una alternativa de consumo significa que tú puedes hacer un pequeño cambio real en tu entorno, porque tienes la opción de hacerlo. Sin opciones, es imposible dar pasos hacia el cambio.

Y ahora sí que no tendrás excusa, podrás elegir comprar una única prenda de vestir, una sola de todo tu armario que al mirarla te haga sentir orgulloso por tu contribución a mejorar nuestro mundo.

¿Nos ayudas a conseguirlo?

Estamos buscando socios con la misma visión que nosotras. Personas que quieran cambiar el mundo con pequeñas acciones.

¡¡Eres bienvenido!!

Cuento contigo.

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