Pablo Casado quiere pasar página, hacer borrón y cuenta nueva en la oscura etapa de la corrupción del PP. Para ello nada mejor que tratar de convertir al extesorero Luis Bárcenas es un delincuente sin ninguna credibilidad al que conviene no hacer demasiado caso cuando tira de la manta. Y no solo eso, Casado jura y perjura que su contable no era nadie en el partido sino un hombre gris que se entretenía haciendo recortables y manualidades con los libros de contabilidad. Sin embargo, Bárcenas era mucho más que eso: era la pieza fundamental del mecano, el cerebro de las comisiones, sobresueldos y adjudicaciones a los empresarios afines, la cabeza superior que sabía la historia de cada euro que pasaba por Génova 13.

Hoy el arquitecto que realizó la reforma de la sede del PP, Gonzalo Urquijo, ha declarado en el juicio por la presunta caja B del partido que el extesorero «era alguien intocable, era como Dios», una persona a la que «nadie tenía acceso» en 2005 y con quien habría coincidido «dos o tres veces», informa Efe.

Gonzalo Urquijo, propietario de la empresa Unifica, ha querido este martes «contextualizar la situación» que vivió cuando diseñó las obras de la reforma de la sede del PP, en la madrileña calle Génova, en el juicio donde se dirime si fueron pagadas con dinero negro de la presunta caja B.

Al contrario de lo que ha declarado Bárcenas en el juicio, Urquijo ha negado haber mantenido una reunión con él y con su predecesor en la Tesorería, el fallecido Álvaro Lapuerta, en la que le planteasen «aceptar una cantidad de forma extracontable».

«Yo esa reunión no la he tenido nunca y a mí nunca se me ha ofrecido eso», ha asegurado Urquijo, que ha indicado que a Lapuerta sólo le vio una vez en la sede del PP «y ni siquiera dentro de un despacho», sino cerca de los ascensores. «No he estado con este señor en ninguna reunión más», ha añadido.

El arquitecto, que se enfrenta a una petición del fiscal de tres años de cárcel en este juicio, ha indicado que, aunque quien «firmaba y daba el visto bueno» sobre los pagos de la reforma era «el señor Bárcenas», él estima que no se reunió con él presencialmente «más de dos o tres veces».

«El señor Bárcenas era alguien intocable, era como dios. (…) Nadie tenía acceso a él y era una persona a la que todo el mundo le tenía respeto«, ha explicado Urquijo.

Ha asegurado que «costaba mucho cobrar» con el PP y que a lo largo de las obras de reforma se llegaron a anular «más de la mitad» de las facturas que envió al partido: «En la planta 7 me hicieron anular 23 facturas«.

«Me hicieron firmar 50 recibís, que no lo entiendo, porque, si hay constancia en el banco, no sé qué valor tiene, pero le digo que son recibís que coinciden con facturas y con todo», ha señalado.

El fiscal le ha preguntado también por las certificaciones finales de obras por plantas y, respecto a la planta baja, por qué aparece una por 586.000 euros y otra por más de un millón.

Urquijo ha observado entonces que la correspondiente a más de un millón de euros no tenía ni firma ni sello y que por tanto no tenía «validez».

El representante del Ministerio Público ha querido saber entonces por qué fue hallado ese documento de Unifica como enviado al PP cuando se registró la sede del partido por orden judicial.

«Puede que se me haya pedido, igual que se me han pedido recibís o modificaciones de facturas, una certificación superior. Pedían cosas bastante extrañas, ¡eh!«, ha zanjado.

Ha considerado que pudieron pedirle diferentes presupuestos para «pedir más dinero arriba» y ha indicado que sólo podía reconocer como válidas aquellas certificaciones finales de obra firmadas y con el desglose de las partidas. 

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