Como hoy es el Día del Libro y esto es más o menos una columna de arquitectura hoy recomendaré un libro de arquitectura, la guía Barcelona Retro que ha escrito Òscar Dalmau, publicada en castellano, inglés y catalán por la editorial GG. Os la recomiendo porque es un libro de arquitectura diferente. Lo es por tres razones:

-Quién la ha escrito.

-Qué se muestra

-Cómo se muestra.

Òscar Dalmau es uno de los humoristas más populares de Cataluña. También es un apasionado de las artes y de la arquitectura. Y también es alguien a quien aprecio mucho. Òscar tiene un alter ego. El perfil de Instagram @philmusical, donde acostumbra a mostrar, siempre con sus fotos, arquitecturas, tipografías, diseños de producto, músicas (a través del diseño de las carátulas) y curiosidades asociadas.

Hablar con Òscar de arte y arquitectura es un placer. No paro de aprender cosas. Su sensibilidad como comunicador es tal que consigue dignificar aquello que divulga. Gracias a él he flipado con el nivel de las producciones musicales de los sesenta y los setenta, he entendido aquella música pop (que prefiero a la de los cantautores que… bien, que cada vez soporto menos) y he aprendido a disfrutarla. Gracias a él me he fijado en tipografías y diseños en los que no acostumbraba a reparar. Y gracias a él he aprendido muchas cosas sobre el Art Déco de Miami o la arquitectura moderna de la Costa Este de los USA.

Lo que he aprendido de él sobre arquitectura catalana queda perfectamente resumido en este libro que os estoy recomendando.

El libro muestra visiones parciales de arquitecturas que van de 1954 a 1980, con preferencia por los sesenta y los setenta: el momento de máxima expansión de la modernidad justo antes del estallido del postmodernismo. Enseña estas arquitecturas a partir de su relación con las artes aplicadas. En este caso el concepto arte aplicado no es valorativo, sino calificativo: arte aplicado a la arquitectura, arte que actúa como foco, que da una dirección y una manera de apropiarse del espacio y de toda la obra. En virtud del lapso temporal que Òscar ha elegido muchos de estos artistas o están vivos todavía o han muerto hace poco. No suelen estar demasiado valorados, ni suelen ser demasiado populares, lo que es una injusticia tremenda teniendo en cuenta que en estas arquitecturas juegan exactamente el mismo papel que los artistas del Modernismo jugaban en aquellos edificios. Y no podemos olvidar que es absolutamente imposible entender el Modernismo sin su relación con las artes aplicadas, y que nombres como Gaudí o Domènech i Montaner no tienen sentido sin otros nombres como Eusebi Arnau, Pau Gargallo, Josep Llimona y tantos otros. Como la arquitectura de los Bonet, Busquets, Terradas o Baldrich no tendría sentido sin los nombres que Òscar propone en su guía. Caray, ¡si la propia sede institucional de los arquitectos catalanes sería un edificio vulgar sin las artes aplicadas! O ¿cómo se puede entender, si no, la sede del COAC sin las contribuciones de Pablo Picasso, Carl Nesjar y Antoni Cumella? Y todavía otro ejemplo: la portada del libro muestra la portería de un precioso edificio de Antoni de Moragas, con unos tochos montados con un aparejo extraño, cerámica de la Bisbal y unos buzones de madera: un espacio caracterizado por colores y texturas compuesto con la misma intención con la que se llamaba a un artista. Esta guía palia parcialmente esta situación convirtiéndose en un pequeño homenaje a estos artistas.

Esta manera de mostrar la arquitectura tiene que ver con el tacto, con las texturas. Una vez me dijeron que lo rugoso se retiene y lo liso se olvida. Lo rugoso, las intervenciones artísticas, permiten que te puedas apropiar del edificio, hacértelo tuyo, incorporarlo a tu imaginario.

De esta manera la arquitectura se convierte en un diálogo, en una obra coral donde la figura del arquitecto ya no es la única que cuenta. El éxito del proyecto se reparte en tre este arquitecto, los artistas, los promotores que apostaban por estas obras de arte y las pagaban y los habitantes que iban (que van) proponiendo interpretaciones para las obras y los edificios, a menudo rozando el surrealismo. Es decir: esta guía convierte la arquitectura en un hecho plural.

Esta visión de la arquitectura es pedestre en el sentido más noble de la expresión. Seamos honestos: conocemos y queremos arquitecturas de las que solo tenemos visiones parciales: una ventana o un pasillo o una portería o una fachada. La visión de conjunto es para los estudiosos o para los críticos, un hecho relativamente antinatural. Lo que prima es aquello de lo que nos podemos apropiar, hecho que no es exclusivo de los que no son arquitectos. Si sois arquitectos contestadme, si no, la siguiente pregunta: ¿Qué hay al lado de aquella casa que os gusta tanto y que solo conocéis a través de publicaciones? Y, más importante todavía, ¿os interesa de veras? Porque nadie lo diría teniendo en cuenta el tipo de fotos que se acostumbren a demandar.

Barcelona Retro se estructura en función de rutas que se pueden hacer a pie tranquilamente proponiendo itinerarios que permiten recorrer estas obras. Pero hay otra manera de usar esta guía si eres habitante o visitante habitual de Barcelona: remirando aquello que ya conoces, extendiendo tu campo de interés desde las arquitecturas canónicas a todas aquellas intervenciones que se suman permitiendo querer la ciudad de otra manera. Y este es uno de sus valores principales. Ya me lo contaréis.

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Arquitecto. Construyó hasta que la crisis le forzó a diversificarse. Actualmente escribe, edita, enseña, conferencia, colabora en proyectos, comisario exposiciones y fotografío en diversos medios nacionales e internacionales. Publica artículos de investigación y difusión de arquitectura en www.jaumeprat.com. Diseñó el Pabellón de Cataluña de la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2016 asociado con la arquitecta Jelena Prokopjevic y el director de cine Isaki Lacuesta. Le gusta ocuparse de los límites de la arquitectura y su relación con las otras artes, con sus usuarios y con la ciudad.

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