Ibex 35

La Bolsa española tembló tras la noticia del preacuerdo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Está claro que al Íbex no le ha hecho gracia que la izquierda se una por fin y pacte un Gobierno de coalición. Los mercados apenas han notado los efectos del “tsunami democrático” en Cataluña y tampoco mostraron gran inquietud tras los malos resultados electorales del 10N que han supuesto el ascenso de la ultraderecha y un panorama incierto que en un principio apuntaba a más bloqueo y más parálisis institucional. Sin embargo el abrazo, ese abrazo fraternal (aunque un tanto fingido y forzado, esa es la verdad) ha sacudido el índice de cotización al cierre de las primeras sesiones bursátiles.

El gran capital acumulado durante décadas por las élites del país, históricas propietarias del inmenso negocio que siempre ha sido España SA para desgracia y maldición de las clases más humildes, ha sufrido las primeras convulsiones tras el “Pacto del Comedor” para la configuración de un Gobierno de coalición progresista. El Íbex 35 cerró con una caída del 0,87% hasta los 9.306 puntos, una ligera fiebre pero que es síntoma claro de la enfermedad de la incertidumbre, el gran mal del dinero. Curiosamente, esa caída contrastaba con la tendencia positiva de los mercados europeos: el Dax de Fráncfort subía un 0,75%; el Cac de París, un 0,52%; el Ftse Mib de Milán, un 1,24% y el Ftse 100 de Londres, un 0,5%.

Pero por lo visto a quien menos ha agradado el apretón de manos entre Sánchez e Iglesias es al sector financiero. Bankia, en el alambre y pendiente de importantes decisiones del Gobierno sobre el futuro de la entidad, se desplomó tras la noticia del preacuerdo y terminó con una caída superior al 4,5%, hasta colocarse en 1,75 euros. Sin duda, el hecho de que Pablo Iglesias pueda terminar siendo vicepresidente del Gobierno e influyendo para que el Ejecutivo de coalición imponga un impuesto a la banca ha implicado un bajón importante −no solo en los títulos de cotización sino también en el aspecto anímico−, para el sector financiero. En los planes del PSOE está además una subida del Impuesto de Sociedades y un gravamen a las transacciones financieras para la compra de acciones españolas con un coste del 0,2% que sin duda afectará a todo el sector de la banca. De ahí que no extrañen los desplomes en la Bolsa española: CaixaBank (-4%) Banco Sabadell, (-2,39%), Bankinter (-1,43%), Santander (-1,06%) y BBVA (-0,55%).

No solo la banca tiembla con la puesta en marcha de un Gobierno progresista. También las eléctricas, sobre las que Iglesias ha puesto la diana. Cabe recordar que las compañías, con sus abusos y tarifazos, son las grandes culpables de la pobreza energética que sufren cientos de miles de familias en este país. En el preacuerdo de coalición se deja caer que uno de los objetivos será erradicar la desigualdad en ese terreno, imponiendo un canon o reduciendo la factura de la luz a los que menos tienen, lo cual supondrá que las grandes empresas dejarán de ingresar una buena cifra en concepto de beneficios cada año.

Y luego está el sector inmobiliario, primer responsable de la burbuja económica que terminó estallando en 2008, provocando la mayor crisis del último medio siglo en nuestro país. El control de los precios de los alquileres, el aumento en la construcción de vivienda de protección oficial, la lucha contra los fondos buitre y las restricciones a los pisos turísticos en manos de las grandes inmobiliarias multinacionales son objetivos prioritarios que figuran en los acuerdos PSOE/Unidas Podemos.

El nuevo Gobierno ha llegado con un paquete de medidas estrictas para meter en cintura al gran capital. El neoliberalismo salvaje lo tendrá más difícil para imponer su dictadura del dinero sobre buena parte de la población. Ya era hora de que las crisis no siempre las paguen los mismos.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

veinte + 18 =