AnA Botín cree que España se va a salir del mapa en su despegue económico
AnA Botín cree que España se va a salir del mapa en su despegue económico

Nueva acción de Banco Santander contra las personas mayores. Tal y como publicamos en Diario16 el pasado mes de octubre, varios clientes denunciaron a este medio que estaban teniendo problemas para cobrar sus planes de pensiones. Sin embargo, nueva documentación a la que ha tenido acceso este medio demuestra el maltrato al que se está sometiendo a una mujer de 93 años a la que, sin tener deudas ni inversiones de ningún tipo le bloquearon la cuenta y lleva desde el mes de octubre de 2020 sin poder cobrar una pequeña pensión de 396,73 euros que le llega de Francia por los años cotizados en ese país cuando tuvo que emigrar.

Según la reclamación presentada por la familia al Servicio de Reclamaciones y Atención al Cliente de Banco Santander, a la que ha tenido acceso Diario16, la cuenta de la mujer de 93 años fue abierta hacía años en el Banco Popular y fue trasladada al Santander quien «ha optado por modificar unilateralmente las condiciones contractuales desde hace años acordadas y vigentes», señala el documento.

Esa cuenta tenía los movimientos habituales: cobro de sus pensiones y pago de recibos de suministro, comunidad de vecinos o de seguros, todos ellos con la misma periodicidad durante años. Diario16 ha accedido al extracto de la cuenta y los movimientos, efectivamente, concuerdan con lo indicado por la familia en la reclamación.

Sin embargo, el día 13 de noviembre de 2020 esta mujer de 93 años no había recibido el ingreso correspondiente al principal de la pensión pagada por Francia de 396,73 euros que solía ser ingresada los días 8 ó 9 de cada mes. Sí figuraba, por el contrario, otra pensión complementaria, con fecha de 2 de noviembre, por valor de 48,58 euros, ingreso que sí se ha ido recibiendo todos los meses, tal y como se puede comprobar en el extracto:

La familia, ante lo extraño de este hecho, pidió información al Santander sobre lo que había ocurrido y, según la reclamación, «nos dijeron que «la cuenta está bloqueada y para desbloquearla es necesario que la titular (persona de 93 años) se persone en una sucursal del Banco Santander para actualizar los datos y condiciones«. Aún con el esfuerzo e inconvenientes de ese absurdo y descerebrado requisito, acudimos a una sucursal el día 17/11/2020, donde procedimos a aportar los datos y firmar los documentos que nos fueron requeridos (cambios inentendibles de condiciones), asegurándonos que la cuenta quedaba desbloqueada y en un par de días estaría al día con la anotación de los movimientos pendientes». En principio, la razón del bloqueo era la necesidad de rellenar el FIOC, (Formulario de Información Obligatoria del Cliente), un documento que, por normativa de prevención de blanqueo de capitales, la entidad está obligada a tener actualizada la información de los clientes incluyendo sus datos profesionales y documentación para evitar el bloqueo de la cuenta.

Sin embargo, lo que parecía una gestión rutinaria dio lugar al inicio de una verdadera pesadilla y de un maltrato hacia una mujer de 93 años. La familia recibió una carta y una llamada de otra sucursal del Santander donde requerían a la hija de la mujer a que se personase en su sucursal para actualizar también las condiciones y los datos de su cuenta con antigüedad de más de 40 años.

El día 20 de noviembre la hija de la mujer de 93 años fue a su oficina del Santander y allí le dijeron que sus datos estaban ya actualizados. «En realidad, lo que pretendían es venderme nuevos productos y condiciones, que no entiendo, no necesito y no acepto», se afirma en la reclamación. Por otro lado, la informaron de que en la cuenta de su madre «no podrán incluir el ingreso de su pensión de Francia porque el Banco lo ha devuelto». Esta revelación, evidentemente, supone un severo perjuicio a una mujer de 93 años a la que se dejaba sin uno de sus pequeños ingresos y, sobre todo, la transcendencia fiscal, el posible impago de los recibos corrientes, las reclamaciones o las gestiones ante las autoridades francesas, además de que no le dieron ninguna solución, según se recoge en la reclamación.

Por todo lo anterior, la familia reclamó al Santander que se declare «responsable de sus «asombrosas» actuaciones y se le obligue a realizar y asumir, con urgencia, todas las gestiones necesarias para reponer y mantener la cuenta en su normalidad y habitualidad, facilitándonos por escrito las explicaciones y justificantes pertinentes».

El día 23 de noviembre, la familia reclama a la sucursal y se expone al Santander el hecho de que la cuenta había sido bloqueada por FIOC y se recordó que los datos ya estaban actualizados. La cuenta ya estaba operativa porque aparecían movimientos de cargos, pero no los ingresos. «En Madrid me dicen que la deben haber devuelto a su procedencia, pero he hablado con Paris y no tienen la devolución. ¿Me pueden explicar que está ocurriendo?». Al día siguiente recibió la respuesta y le confirman tanto el bloqueo como la devolución de la pensión a Francia, pero sin ofrecer ningún tipo de solución.

La respuesta del Servicio de Atención al Cliente llegó el día 18 de diciembre de 2020, es decir, casi un mes después de que los datos de la cuenta de esta mujer de 93 años fueran actualizados y, sorprendentemente, se afirma lo siguiente: «Así, hemos dado instrucciones a su oficina para que se pongan en contacto con usted, a fin de que le concreten los datos que debe usted actualizar y así evitar un eventual bloqueo, o que permitan desbloquear su cuenta a la mayor brevedad, en el caso de que a la recepción de esta carta su cuenta se encuentre bloqueada». La cuenta ya estaba desbloqueada. El problema es que su pensión de Francia no se estaba ingresando.

Ante esta situación, la familia decide reclamar ante la Oficina de Defensor del Cliente del Santander el día 20 de diciembre de 2020. La respuesta llegó el 22 del mismo mes y, sorprendentemente, no toman en cuenta la reclamación porque no se ha realizado a través del formulario oficial, lo que obliga a volver a redactarlo y remitirlo, hecho que la familia realiza el día 23 de diciembre y remite por correo certificado el 4 de enero de 2021. A la hora en que se escribe este artículo, no han habido respuesta del Santander.

Ante una situación de maltrato económico y psicológico como esta, ¿qué tiene que decir la autoproclamada feminista Ana Patricia Botín? ¿O es que su feminismo es sólo porque es bueno para el negocio, como afirmó en la Junta de Accionistas?

Por más que en 2019 el Santander decidiera sacar rentabilidad a las personas mayores a través de sus servicios y cuentas Senior. Por más que María del Mar Ruiz, directora de marketing y desarrollo de negocio, afirmara que «como parte de nuestra estrategia de banca responsable, nos sentimos comprometidos en ofrecerles [a las personas mayores] soluciones no sólo financieras, sino también no financieras, para facilitarles su día a día», la realidad es que situaciones de maltrato como la que está sufriendo esta mujer de 93 años no llevan las palabras a los hechos porque ya se ha dado más de un caso de comportamiento vejatorio en la red de oficinas del Santander hacia personas mayores.

Tal y como publicó Money News, en una oficina del banco presidido por Ana Patricia Botín en Sevilla, dos personas mayores tuvieron que esperar más de una hora de pie para ser atendidos por los empleados. Todo ello a pesar de que habían llamado el día antes para concretar una cita previa.

¿No ha llegado ya el momento de que el Gobierno actúe e investigue al el Santander? Ya no son sólo los escándalos financieros, sino que estamos ante un trato inhumano a las personas mayores. ¿Qué tienen que decir la señora Calviño o los señores Iglesias, Garzón y Escrivá? ¿Se van a mantener impávidos, una vez más, ante los desmanes del Santander sólo porque es el Santander? ¿Qué o cuánto le debe Pedro Sánchez a Ana Patricia Botín?

Por otro lado, si estos hechos de inhumanidad llegaran a los tribunales, señor Pérez Renovales, ¿también es un caso ganado en la Justicia?

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