Los trabajadores del Santander, además de denunciar posibles vulneraciones del derecho de desconexión digital, también han referido a Diario16 lo que está ocurriendo respecto al tema de prevención de riesgos laborales en el entorno Covid19.

Fuentes internas afirman que el banco, aunque está tomando medidas de prevención tal y como exige la ley, «no quiere gastarse ni un euro más de lo necesario y los sindicatos han tenido que presionar para que se dotase de mascarillas (que muchas veces el servicio de compras no tiene disponibles y que cuando se solicitan alegan que no hay existencias) cuando, como es sobradamente conocido, la señora presidenta donó mas de 100.000 mascarillas en donde más le interesaba: en el pueblo donde tiene el imperio de la Ciudad Financiera».

Fuentes sindicales, además, indican a Diario16 que desde que comenzó la desescalada las oficinas son abiertas de un día para otro, incluso antes ya que algunas abrieron el 6 de mayo. Esto provoca que los medios de protección de los trabajadores lleguen a media mañana o, incluso, al día siguiente: «todos sabemos lo rápido que puede correr este virus sin medidas de protección», indican las mismas fuentes.

Por otro lado, los trabajadores denuncian que en el banco se niegan a proporcionar más de dos mamparas por oficina (actualmente tienen abiertas algo más del 60%) y pretenden sustituir en los puestos «de mesa» las mamparas por las famosas «viseras» que, hasta la fecha, aún no han llegado. «No han tenido en cuenta las dimensiones de las oficinas para aplicar las medidas de prevención, ya que la fundamental es el distanciamiento social. En muchas sucursales es imposible conseguirlo ya que trabajan varios trabajadores de las oficinas cerradas en la que denominan «la nodriza» con lo que los espacios se reducen a la mínima expresión», inciden las fuentes consultadas.

Además, los trabajadores con los que ha hablado Diario16 indican que los guantes que llegan suelen ser de talla S y, si hay suerte aparece alguna caja de talla L. Además, en las oficinas que van a abrir el banco sólo manda un frasco de solución hidroalcohólica para toda la plantilla. «Te podría seguir contando para que vieses lo mucho que aprecian en esta casa la salud de sus trabajadores».

En este medio ya publicamos al inicio de la pandemia las deficiencias en la protección a la plantilla denunciada por los propios empleados. La situación ha variado poco puesto que, desde los inicios de la crisis del coronavirus, los trabajadores están denunciando que «el banco se ha negado a poner en cuarentena al resto de trabajadores que compartían espacio con un sintomático si no estaba confirmado con prueba, que en el momento en el que hablamos, era tanto como pedir la luna. Se podrían haber evitado muchos contagios si se hubiese extremado la limpieza y la desinfección que, en algún caso, se ha llegado a hacer con trabajadores dentro de la oficina o bien con un mero paño con lejía. En fin, un desastre que no ha llegado a más por pura suerte», confirman las mismas fuentes.

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