Oficina Banco Santander en San Lorenzo de El Escorial. Foto: Google StreetView

«Buenas tardes, soy […] empleado/a de Banco Santander. Quería transmitirle una información, pero rogaría por favor (por miedo a represalias) que mi identidad quedara en el anonimato». Este es el encabezamiento de la gran mayoría de las conversaciones que por diferentes medios mantenemos en Diario16 con trabajadores y trabajadoras del Santander casi a diario cuando nos quieren transmitir informaciones que, casualmente, son coincidentes independientemente del lugar donde tengan su centro de trabajo nuestras fuentes. Miedo, mucho miedo. Es muy grave que en pleno siglo XXI se sigan imponiendo regímenes laborales basados en la aplicación del miedo y, según nos indican nuestras fuentes, esto es algo ya demasiado habitual. Esas represalias y amenazas a los trabajadores vienen desde todos los escalones directivos de la entidad, tanto intermedios como de los Comités de Alta Dirección, que, en algunos casos, han llegado a organizar razias para buscar posibles filtraciones de información. 

La plantilla del Santander está viviendo unos momentos muy duros en el que el miedo a la exposición al Covid19 «al que nos quiere exponer el banco bajo total secretismo, mientras que de cara a la galería vende lo contrario con hipocresía», afirma una empleada a Diario16 quien reconoce que en la actualidad la entidad cántabra pudiera estar actuando de modo contrario a la prudencia que exige la desescalada, lo que deja a los empleados y empleadas muy expuestos.

«Mientras que la situación en España y especialmente en Madrid no ha cesado y, a pesar de que las autoridades sanitarias recomiendan preferentemente el teletrabajo durante dos meses desde el cese del estado de alarma, el banco está haciendo volver a las oficinas de servicios centrales tanto de España (sede de Luca de Tena en Madrid) como del Grupo (ciudad financiera de Boadilla del Monte) con total oscurantismo. Debe tenerse en consideración que son centros de trabajo que tienen bastante riesgo ya que superan los 5.000 empleados con grandes salas abiertas, sistemas de ventilación circulante, espacios de riesgo como comedores, etc», afirma la misma empleada.

Otro trabajador incide en este hecho y afirma que todo esto se está produciendo «mientras el banco presumía recientemente de recomendar el teletrabajo e incluso la desconexión digital y que la situación del teletrabajo duraría al menos hasta septiembre. Y también presume de ello en sus comunicaciones a clientes, algo que siempre ha sido únicamente un eslogan, pero ahora más que nunca cuando no tiene nada de personal el trato a los empleados y, mucho menos, es justo por desigualitario entre ellos».

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