En el mes de diciembre de 2017, Diario16 informó de un documento del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el que calificaba al Banco Santander de «riesgo sistémico». En concreto, el informe afirma lo siguiente: «tiene más de la mitad de sus activos en el exterior y depende en gran medida de las ganancias de sus operaciones internacionales. La gran confianza en subsidiarias extranjeras en la generación de ganancias podría implicar vulnerabilidades significativas si las condiciones financieras en los países de acogida se deterioraran». Sorprende que el Fondo Monetario Internacional afirmara esto del Santander y, apenas pasados dos años, contratara como asesora a Ana Patricia Botín para la reconstrucción tras la crisis sanitaria cuando los resultados del banco cántabro no han mejorado y su valor en bolsa, por ejemplo, se ha desplomado hasta los 1,9 euros por acción.

Según los datos aportados por el Santander en sus cuentas de 2019 el volumen de negocios en el continente americano ya superaba a los datos de Europa, exactamente lo que el FMI afirmaba que era un riesgo para el sistema financiero mundial. Sólo Brasil aportó el 28% de los beneficios de la entidad presidida por Ana Patricia Botín, precisamente el país donde la moneda local, el real, más se está devaluando respecto al euro.

Fuente: Banco Santander

En las cuentas del año 2017 ya se pudo comprobar cómo el Santander había perdido 8.000 millones de euros por la caída de las divisas de los países en los que el banco tiene presencia. Según un informe pericial que obra en poder de la Justicia, y cuyas conclusiones publicamos en Diario16, la ampliación de capital que, en teoría, fue utilizada para la compra del Popular, en realidad fue utilizada para tapar ese «agujero». Esto es lo que afirma el documento mencionado.

Esta situación se puede repetir por la devaluación que están teniendo los tipos de las divisas latinoamericanas en este año 2020, principalmente los de los países donde el Santander tiene una importante presencia y que representan una parte fundamental para los beneficios del Grupo presidido por Ana Patricia Botín.

En Brasil, por ejemplo, el real se ha devaluado en un 22% respecto al euro. En el mes de enero, la moneda brasileña tenía un cambio de 0,21 euros y en abril está a 0,16 euros. Esto supone directamente una caída del beneficio, puesto que lo que repercuten las filiales del Santander se hace en base al euro. Por tanto, tomando como ejemplo los beneficios dados en el ejercicio 2019, el banco presidido por Ana Patricia Botín podría estar perdiendo sólo por el concepto de cambio de moneda un total de 646,58 millones de euros.

En México la situación es similar. Desde enero de 2020 la moneda mexicana está en un descenso constante del 4,5%, lo que da un acumulado de pérdida de valor del 23%, lo que al Santander le supone, en relación a los beneficios del 2019, un total de 218,5 millones de euros.

Lo mismo podríamos decir de Chile, donde las pérdidas por el cambio de moneda se fijan en un 5% por la caída del peso chileno (31,5 millones).

Sin embargo, si nos fijamos en cifras de volumen de negocio y de activos, el quebranto que puede tener que soportar el Santander son escalofriantes y podrían alcanzar los 17.866,83 millones de euros a final de año si la tendencia de las divisas continúa como hasta ahora.

Ante esta situación, ¿precisará el banco presidido por Ana Patricia Botín de una nueva ampliación superior a los 10.000 millones de euros? Esta operación de refuerzo de capital supondría un nuevo quebranto al valor de los valores de los actuales accionistas ya que, según analistas financieros consultados por Diario16, podría diluir el precio de los títulos en un 50% y, en base a la cotización actual, podría quedar por debajo de 1 euro.

Cuando el Santander está en dificultades ya sabemos lo que puede ocurrir y, después de lo que ocurrió con el Popular, sólo queda recordar el refrán «cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar».

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