Tal y como venimos publicando en Diario16 en los últimos días, un grupo de accionistas del Santander están constituyendo una Plataforma de Afectados por la Ampliación de Capital de 2017, en el que acompañan un documento, que iremos analizando en estas páginas y en el que, por ejemplo, denuncian la existencia de una estrategia de comunicación engañosa por parte del banco respecto a unas supuestas pérdidas de más de 20.000 millones de euros.

Los hechos que denuncian este grupo de accionistas minoritarios se resumen rápidamente y, para ello, el orden cronológico es determinante para comprender la presunta estafa a los inversores a la que se refieren.

En primer lugar, en julio de 2017, Santander amplió su capital en 7.070 millones para absorber al Popular. Es sorprendente porque el banco resuelto había sido absorbido por un euro, disponiendo con un patrimonio neto de 10.700 millones de euros, según se indica en la información auditada por PwC y confirmada por el Informe Pericial elaborado del Banco de España a solicitud del juez del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional.

En segundo término, el 31 de enero de 2018 Santander anunció a bombo y platillo un Beneficio Neto atribuible a sus accionistas de 6.619 millones de euros. Hasta aquí, todo parece congruente. Sin embargo, no había información de la evolución de los recursos propios y del Patrimonio Neto del Grupo Santander que, lógicamente, debería haberse incrementado por la suma del beneficio neto atribuible, más la ampliación de capital de 7.070 millones de euros, restando el dividendo distribuido a cuenta del ejercicio por importe de más de 2.000 millones de euros. En definitiva, el resultado debió superar los 11.000 millones de euros.

En tercer lugar, en marzo de 2018, en las Cuentas Anuales Auditadas por PwC se introducen unos ajustes en concepto de Otro resultado Global por más de 7.200 millones de euros negativos, que dejaban el Resultado Global del ejercicio atribuible a los propietarios de la dominante en una pérdida de 118 millones de euros. Es decir, en menos de dos meses, el Santander comunicó enormes beneficios y pérdidas en el mismo ejercicio sin solución de continuidad y sin explicación pública específica de un hecho tan relevante.

Todos estos datos se encuentran en las Cuentas Anuales auditadas, precisamente, con motivo de su formulación por el Consejo y propuesta a la Junta General de Accionistas del Banco Santander y celebrada en la capital de Cantabria el 23 de marzo de 2018.

«En esa maraña de información, sin darle ningún tipo de relevancia, es en la que se incorpora una información muy relevante, que va contra la información oficial de que Santander compró Popular y tuvo que ampliar capital por ello», afirma el documento.

Este grupo de accionistas indica, además, que se trata de una comunicación sesgada de los hechos, dando la apariencia de que se amplía capital en Santander para absorber el Banco Popular, pero sin citar en las dos primeras comunicaciones públicas (hecho relevante de 3 de julio de 2017 y comunicación a los medios y al mercado de los resultados de 2017 del día 31 de enero de 2018), la necesidad de capital que tiene el propio Santander para cubrir, entre otras cosas, el impacto negativo en su patrimonio de la evolución negativa de las divisas de los países en los que opera directamente, que alcanzaba a final de 2017 al menos los 8.000 millones de euros después de impuestos.

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