Tal y como publicamos en Diario16, haciéndonos eco de una información exclusiva de Bolsamanía, dentro de los acuerdos entre el PSOE y el PNV para la investidura de Pedro Sánchez se habría incorporado una condición que afectaría directamente al Santander: la fusión del BBVA con Bankia, de la que el Estado es el máximo accionista, con José Ignacio Goirigolzarri como presidente.

De llevarse a efecto esta operación se provocaría un verdadero terremoto en el sistema financiero español puesto que la fusión de la segunda y la cuarta entidad financiera de España amenazaría seriamente el liderazgo del banco presidido por Ana Patricia Botín del sector en España, además de que tendría que compartir la categoría de banco sistémico global con otra entidad española. Además, esta fusión convertiría a la entidad resultante en la que más activos tendría en España (578.907 millones de euros) frente a los 344.831 del Santander.

Sin embargo, Ana Patricia Botín parece haber reaccionado y, según Bolsamanía, podría estar intentando una macrooperación aprovechándose de la oposición interna existente en el BBVA a lo pactado entre el PSOE y el PNV. «El Santander siempre ha querido comerse el BBVA. Ahora prefiere que se debilite con esta crisis y, eventualmente, salvarlo. La operación le encantaría al BCE, porque permitiría a Ana Botín hacer una ampliación de 15.000 ó 20.000 millones y pondría fin de una vez a los problemas de solvencia del Santander. El BCE haría la ola a Ana Botín si se presenta con una operación así, saldría a hombros», han afirmado distintas fuentes a Bolsamanía.

Además, en una operación de este calibre quien saldría fortalecido sería el propio Carlos Torres quien en los últimos días ha destituido a tres consejeros cercanos a Francisco González.

De llevarse a efecto esta operación, con todas las dificultades que entraña un movimiento de este calibre, el Santander se estaría enfrentando directamente al Gobierno de España, puesto que impediría el cumplimiento de un pacto que garantiza la gobernabilidad del país, algo que, al parecer, no importa mucho en el banco presidido por Ana Patricia Botín.

Desde luego, lo que también supondría es la repetición de algunos movimientos de mercado realizados por el Santander en el año 2017, es decir, realizar una ampliación de capital anunciada para un fin para, posteriormente, que ese dinero sea utilizado para algo totalmente distinto.

Con una operación así, el Santander obtendría varios objetivos. En primer lugar, apaciguar a los grandes accionistas —muchos de ellos protegidos por el anonimato que dan los bancos y los fondos custodios— que llevan años descontentos con la gestión que se está haciendo de la entidad tanto por la caída del valor en Bolsa como por las diferentes crisis reputacionales que se están sufriendo. En segundo término, el Santander se convertiría en uno de los mayores bancos del mundo con un posicionamiento de privilegio en el mercado latinoamericano, sobre todo en países clave como México. En tercer lugar, Ana Patricia Botín daría un aldabonazo a su reputación en el sector financiero donde aún se la mira como la hija de Emilio Botín. En cuarto término, un movimiento de este tipo obtendría el visto bueno del mercado y de las grandes multinacionales que son accionistas tanto del banco cántabro como del BBVA. Por último, obtendría el beneplácito del BCE porque las fusiones son el objetivo del actual vicepresidente, Luis de Guindos, el máximo defensor de la concentración bancaria en España y en la Eurozona.

6 Comentarios

  1. Se lo querrá quedar por otro euro para eso esta el algarrobo como N 2 del BCE el santander siempre compra muy barato

  2. El acoso y derribo por las escuchas de villarejo no son por nada.
    Algunas escuchas más inmorales han salido de otras y digo otras y no otra y luego las premian.

  3. Ya lo creo, todo el mundo saldría beneficiado …, pero nos olvidamos de los de siempre: los usuarios de los servicios bancarios, o sea, los ciudadanos de a pie. De consumarse tal fusión nos encaminaríamos hacia el duopolio bancario, con las nefastas consecuencias que eso tendría para la competencia en el sector. ¿ De eso no tiene nada que decir la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia ? Por otra parte, un mastodonte financiero de tales proporciones, además de la ingente cantidad de información disponible y del colosal poder que tendría, en caso de que algún día se derrumbase, arrastraría todo a su paso.
    Y el Guindos, que se deje ya de fusiones, y que venga a declarar a la Audiencia Nacional ante el juez Calama. A ver si las acusaciones de los robados lo fundieran a él, que no tuviera ganas ni de coger su avión de vuelta a Frankfurt.

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