La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en un informe presentado en la Audiencia Nacional, concluye que fueron las noticias negativas publicadas las que incidieron aún más en la caída del Popular. Este punto es fundamental porque, tal y como reconoció uno de los periodistas que firmaba esas informaciones, la fuente era el propio Emilio Saracho. Por tanto, las conclusiones de la CNMV le inculpan aún más al ex presidente del banco y refrendan la declaración de Carlos Balado, ex director general de Comunicación de la entidad.

El ex directivo afirmó en sede judicial que fue Saracho quien filtró la noticia, algo que a estas alturas no debería sorprender a nadie, teniendo en cuenta las conclusiones de diferentes informes, como el de los peritos del Banco de España, que certifican que el Popular fue resuelto por la crisis de liquidez.

En ese mismo documento pericial del supervisor español, los peritos indican que uno de los puntos clave de fuga de depósitos se produjo, precisamente, a causa de la publicación de esta noticia.

Nadie se podría imaginar a Ana Patricia Botín, a Carlos Torres, a Jordi Gual, a Josep Oliu o a José Ignacio Goirigolzarri filtrando a la prensa que la entidad que presiden está en venta porque hay riesgo de quiebra. Pues eso fue lo que hizo Saracho.

Balado reconoció en su declaración que el Popular se querelló con el medio y que la CNMV le abrió un expediente. Respecto al hecho relevante en el que se desmintió la noticia, afirmó lo siguiente al ser preguntado sobre si él había hablado con El Confidencial: «yo hable al día siguiente, porque ese mismo día habló el Presidente con ellos, yo no hablé con ellos, hable al día siguiente, porque publicaron una, a partir de la conversación del Presidente con ellos, ellos publican una entrevista o una noticia, a modo de entrevista, con el Presidente del banco, entonces, él se siente traicionado por lo que aparece, me pide que hable con ellos, yo hablo con ellos y les hago ver, que ese tipo de cuestiones no se pueden hacer, que la conversación no era para publicar, ellos me dicen, que no habían sido advertidos de que la conversación no era para publicar y ellos la publican y se quejan de que el banco hubiera hecho un hecho relevante, habiendo partido la información del Presidente del banco y de la conversación que habían tenido con el banco».

A lo anterior hay que añadir otra revelación de Carlos Balado sobre quién supervisaba todas las comunicaciones del Banco Popular de Saracho, ya que desde que llegó a la Presidencia prescindió del Departamento de Comunicación del banco para que las informaciones se sometieran al criterio de un asesor externo: el bufete de abogados de cabecera del Banco Santander. «Desde su llegada, lo que me dijo es, que yo tendría, cualquier asunto o papel o demás que pudiera salir al exterior, eso tenía que pasar por el despacho de Uría».

Estas revelaciones son una demostración más de que Saracho tenía sólo un papel: debilitar al Popular al máximo para realizar una venta o llevarlo a la resolución, como así sucedió y como él mismo anunció en el Banco Central Europeo apenas fue nombrado presidente.

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