Foto: Flickr

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Hasta su nombramiento como presidente del Banco Popular Español, Emilio Saracho era uno de los vicepresidentes mundiales de JP Morgan, un enorme grupo financiero norteamericano envuelto en grandes escándalos que habían costado a sus accionistas más de 27.000 millones de dólares en multas.

Emilio Saracho estaba destinado en Londres. Era por tanto uno de los responsables de JP Morgan en Europa, continente en el que la entidad funciona principalmente como banco de inversión, distribuyendo productos entre clientes institucionales (fondos de pensiones y compañías de seguros) y, sobre todo, asesorando operaciones de fusiones y adquisiciones. Esa era, realmente, su especialidad.

Entre sus líneas de negocio destacaba el asesoramiento a los bancos y, a la vez, JP Morgan cuenta con un departamento de análisis de compañías cotizadas. A pesar de que dice tener murallas chinas, es increíble que, con la experiencia acumulada, estos monstruos financieros no tengan limitaciones para dar al mercado sus opiniones sobre un valor —básicamente si está caro o barato o su opinión sobre la estrategia o el equipo directivo de una cotizada— y, a la vez, otro departamento de la misma institución éste asesorando a una compañía en un proceso de venta, mientras que otra parte del conglomerado, decide comprar o vender acciones de esa sociedad.

Los defensores de esa espuria mezcla de actividades bajo el mismo manto —es decir, que una división del banco de inversión dé opinión siempre subjetiva sobre una entidad cotizada, otro departamento asesore su compra o su venta y otro departamento se dedique a la compraventa de las acciones de esa entidad—, lo justifican diciendo que existen «murallas chinas» entre unas áreas y otras del banco —en este caso JP Morgan.

No obstante, otros dirán que cuando JP Morgan acepta el encargo de comprar o vender una compañía, el resto de los departamentos tiene que abstenerse de dar opinión sobre la misma o comprar o vender acciones

Ambos argumentos son falaces. Las llamadas murallas chinas, que teóricamente previenen esos conflictos de interés impidiendo la comunicación entre los departamentos, no dejan de ser un pobre argumento teórico que se da de bruces con la realidad: sobre todos esos departamentos manda un mismo jefe —el consejero delegado, el CEO, el presidente o como se llama en cada entidad.

Ese mismo jefe sólo tiene el límite que le marque su conciencia o su bolsillo para ordenar que cada departamento funcione coordinadamente para un fin que sólo él conoce y que es el beneficio del banco de inversión, en perjuicio de los accionistas de la entidad afectada y de la transparencia del mercado.

Los lectores no se deben dejar engañar con esto de las murallas chinas, pero tampoco con el mensaje de que en cuanto el banco de inversión tiene un mandato para comprar o vender una compañía, el resto de los departamentos tienen que abstenerse de actuar sobre las acciones de esa compañía. Eso es una obviedad, el problema no es qué sucede desde que el banco de inversión, JP Morgan en este caso, recibe el mandato, el problema está qué ha sucedido antes.

Para no complicar en exceso el panorama, añádase que los bancos de inversión financian las actividades de los fondos de inversión, tanto de los fondos normales que todos conocemos —a través de los que ahorran las clases medias—, como de los llamados hedge funds o fondos de alto riesgo, que, en no pocas ocasiones, desarrollan estrategias para aprovecharse de la caída del valor de una acción.

Recordemos que, en el Caso Popular, el segundo inversor en corto fue Marshall Wace un hedge fund financiado por JP Morgan y el primero era Blackrock, el principal accionista del Banco Santander. Creerse lo de las murallas chinas o de la abstención del resto de los departamentos cuando se recibe un mandato de venta, es ingenuo y peligroso para quien se lo crea.

Para acabar con el paso previo de Saracho por JP Morgan, un par de anécdotas que permiten enmarcar el caso. Durante los últimos años —cuando Saracho vivía en Londres—, se desarrollaron dos graves escándalos para la reputación de JP Morgan, uno denominado «Ballena de Londres», del que se culpó al directivo español Javier Martín Artajo, que ha resultado finalmente libre de todo cargo después de las acusaciones que se vertieron contra él; y el segundo, no menor, que ha concluido con una fuerte sanción que es el «escándalo del Euribor», en que la Comisión Europea ha acusado a JP Morgan y otros bancos de inversión de concertar la fijación del Euribor, que tanto afecta a los ciudadanos en el precio de sus hipotecas.

Por otro lado, era notorio que el recorrido de Saracho en JP Morgan había llegado a su límite y, sobrepasando los 60 años, su fututo en JP Morgan era dedicarse a labores representativas, algo que no era de su agrado.

Para desgracia de España, Saracho decidió cambiar de aires y hacerse cargo del Popular, una entidad solvente y con superávit de liquidez a la que llevó a un escenario de resolución para ser vendida por un euro al Banco Santander.

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7 Comentarios

  1. SARACHO EL EJECUTOR DEL MAQUIVÉLICO PLANA PARA RESOLVER EL BANCO POPULAR Y ESTAFAR A MAS DE 305.000 FAMILIAS.
    TRAMA FINANCIERA ORQUESTADA DESDE EL MINISTERIO DE ECONOMIA DEL PP . PARTIDO CUYO ÚNICO OBJETIVO ES EXPOLIAR AL PUEBLO SECUESTRANDO LAS INSTITUCIONES Y CONTROLANDO EL CGPJ.
    PARA EL BIEN DE LA DEMOCRACIA ESTA LACRA DE PARTIDO DEBERÍA DESAPARECER.

    • El pp desde la estafa del banco popular esta herido de muerte.
      solamente Ayuso se ha salvado de la quema y ganaria en madrid sin problemas
      casado esta muerto .
      el pp ahora mismo seria un partido que desapareceria practicamente de todo España menos en Madrid .
      hasta feijoo en galicia esta quemandose aceleradamente.

  2. El pp esta tocado y hundido, parte de mas del millon de robados del Banco Popular por el gobierno del PP de Rajoy,millones mas ya no confian en el sea Fra-Casado o quien sea.Quien va a confiar en un gobierno que te roba la propiedad mientras duermes ?.El pp nos robo,pero los demas son complices poe su silencio.O sea que en España,corrupcion total por parte de los gobiernos sean del color que sean.Todos los poderes del estado estan contra la poblacion.

  3. Llevamos 4 años mareando la perdiz que si son churras que si son merinas dando vueltas sobre lo mismo hay suficiente documentación aportada en la instrucción suficientes documentos falsificados suficientes protocolos incumplidos para que aún no haya ninguno de los chorizos que haya ingresado en prisión incomunicada y sin fianza para que no pueda destruir pruebas y evitar que las picadoras de papel entren en funcionamiento.
    Cuando la justicia degrada y machaca al débil y se muestra pasiva y condescendiente con el fuerte NO ES JUSTICIA.

  4. EL PP NO PODÍA DEJAR LA REGIÓN DE MURCIA ANTE LA AVALANCHA DE CASOS DE CORRUPCIÓN QUE LE PUEDEN VENIR ENCIMA.
    NO ME EXTRAÑA QUE NO LES IMPORTARA ESTAFAR A MAS DE 1,2 MILLONES DE ESPAÑOLES EN EL ROBO BANCO POPULAR.

  5. EL PP NO PODÍA DEJAR LA REGIÓN DE MURCIA ANTE LA AVALANCHA DE CASOS DE CORRUPCIÓN QUE LE PUEDEN VENIR ENCIMA.
    NO ME EXTRAÑA QUE NO LES IMPORTARA ESTAFAR A MAS DE 1,2 MILLONES DE ESPAÑOLES EN EL ROBO BANCO POPULAR.

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