La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha desautorizado a su vicepresidente, Ignacio Aguado, de Ciudadanos y ha apostado por reunirse primero con el partido de ultraderecha VOX para salir de la crisis.

Dos gobiernos, dos formas diferentes de gobernar, solo nos puede llevar a una salida, la moción de censura en la región, siempre que Ignacio Aguado decida dejar de ser utilizado para presentar planes económicos neoliberales para activar la economía, basados en el ladrillo.

Durante una entrevista en Telemadrid, tras la reunión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con los presidentes autonómicos, Ayuso dejó muy claro que no acudirá a la reunión convocada por el vicepresidente regional, Ignacio Aguado, con los grupos parlamentarios para esta mañana, desautorizándole porque “no está de acuerdo” en cómo se ha convocado este encuentro.

La presidenta madrileña prefiere negociar con la portavoz de la ultraderecha madrileña, Rocío Monasterio las ayudas para comprar un patinete eléctrico, o los bonos para utilizar los coches compartidas en plena desescalada de la crisis del coronavirus, que reunirse con su socio de Gobierno, arriesgándose a ser destituida.  

Otra vez la política del ladrillo

Ignacio Aguado, líder de Ciudadanos en Madrid ha convocado esta mañana a los portavoces de todos los grupos parlamentarios de la Asamblea a “una reunión para conocer sus propuestas de cara a los próximos meses”.  

Ayuso aseguró durante la entrevista que “el PP no está de acuerdo en cómo se ha convocado esta reunión”. Y recordó el plan presentado el pasado miércoles, donde anunció la desregulación de la Ley Forestal y de Protección de la Naturaleza y la venta de 193 parcelas (más de un millón de metros cuadrados), ubicadas en 20 municipios de la región, o lo que es lo mismo, la privatización de parte del patrimonio de los madrileños, para que las empresas constructoras puedan lucrarse otra vez con el ladrillo. El mayor número de parcelas,  86 será para edificación de vivienda.

Primero la ultraderecha de VOX

Díaz Ayuso mantuvo que el vicepresidente y ella tendrían que presentar el plan, primero a la ultraderecha de Vox, entre otras cosas, porque necesita los votos de la extrema derecha para aprobar unos hipotéticos presupuestos, además, la formación ultra es la que con sus votos posibilitó su investidura como presidenta regional y la formación del Gobierno de coalición del PP y Ciudadanos.

Díaz Ayuso ha sostenido que “esto es lo habitual», y ha suspirado dentro de su desgobierno, a hacerlo “como es costumbre y como marcan las normas en política y el respeto institucional”.

¿En que manual de democracia está escrito que hay que pactar con la extrema derecha ultranacionalista, machista, racista y xenófoba? 

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2 Comentarios

  1. Lógico que esta IDA se reúna primeramente con los voxeros. ¡Están tan cerquita! Bueno, espero por lo menos nos cobren poco en concepto de movilidad y desplazamientos. Esperanza vana, me parece.

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