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Ayuso, en un evento patrocinado por el Santander, pone en pie de guerra al sector del taxi tras actuar como Directora Comercial de las plataformas VTC

La presidenta de la Comunidad de Madrid ha asegurado que no prohibirá las VTC, ha alabado el modelo de movilidad de Uber sin tener en cuenta el incumplimiento de las promesas realizadas al sector del taxi tras la huelga general de 2019

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análisis

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Isabel Díaz Ayuso es el mejor ejemplo de política enemiga de todo lo público. Con la excusa de la «libertad» de elección de los ciudadanos, toda su estrategia pasa por la exaltación de los servicios privados en contra de lo público. Ayer volvió a dar un ejemplo de ello al ser la principal protagonista de la presentación de una nueva línea de la compañía Uber, la multinacional de las VTC, un evento patrocinado, además, por Banco Santander y Repsol.

Ayuso ha asegurado este viernes que no prohibirá las VTC en la región y ha instado al sector del taxi a ser «más competitivo y moderno», para lo que ha ofrecido la ayuda de su administración.

Esto lo dijo en la presentación en Madrid de Uber Green, el servicio de transporte 100% eléctrico que la compañía pone en marcha en la región. Ayuso ha hecho hincapié en que «el mundo está cambiando» y, aunque comprende la «preocupación de algunos sectores», si hay nuevos modelos de movilidad no es porque la Comunidad de Madrid lo quiera sino porque «los ciudadanos libremente lo eligen así». Ahí fue donde colocó el mantra de la «libertad» que, en realidad, lo que esconde es la estrategia de destruir todo lo público.

«Este Gobierno lo que hace es respetar todas las opciones de movilidad que hoy libremente nos piden los ciudadanos y no vamos a seguir el camino de otras regiones donde todo se prohíbe y donde todo se empobrece. Tampoco vamos a dejar que unos sectores fagociten a los otros dejando muchos profesionales de manera indefensa fuera del mercado», ha afirmado la presidenta madrileña.

Ayuso ha defendido que su responsabilidad es «ayudar a que todos los modelos de movilidad convivan, coexistan, y puedan ofrecer la mejor calidad de servicios a los ciudadanos. Vamos a seguir permitiendo que las VTC sigan trabajando en Madrid y también ayudaremos al taxi de la capital para que mejoren su digitalización, para que sigan modernizando su flota y su relación con el ciudadano».

Ayuso, comercial de una empresa que tributa en Países Bajos

La respuesta del sector del taxi a estas declaraciones de Ayuso no se hizo esperar. «Con falsos datos de creación de empleo y eficiencia energética nos han querido vender unas nuevas normas de movilidad y decirle simplemente que actualmente el único servicio público de transporte de pasajeros en turismo de hasta 9 plazas es el taxi», ha afirmado Julio Sanz, presidente de la Federación Profesional del Taxi.

Sanz ha recordado a Ayuso que el taxi lleva cumpliendo «más de 110 años las condiciones, regulación y tarifas» que establecen las administraciones y ha criticado que se «quieran cambiar las reglas del juego e introducir por la puerta de atrás esa figura de 8.000 taxis negros. Que sepa el Gobierno que van a tener que rascarse el bolsillo con indemnizaciones para nuestro colectivo si lo hace así. Desprestigiar a 25.000 familias que viven del taxi directamente en favor de 3 o 4 que acumulan los arrendamientos por conductor no va a salir gratis».

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2 COMENTARIOS

  1. pues a ver si el sector del taxi de madrid despierta de una puta vez y dejan de votar a los peperos vox y cs que solamente buscan empobrecer a los trabajadores y trabajadoras de este pais

  2. Estimada Martha Golfín: parece imposible en el actual periodismo, al margen de la orientación del medio de comunicación, estilo y propósito, público potencial al que se dirige, etc… no caer en la presentación parcial de los sucesos, con todo lo que ello significa.

    Su artículo sigue, desdichadamente, el mismo derrotero, oponiendo un modelo depredador de la dignidad de los trabajadores, como sin duda resulta el de Uber, al del Taxi tradicional, imaginariamente caracterizado.

    En verdad, en lo que respecta a la naturaleza del trabajo del que se vale, el de cientos de asalariados, resulta igualmente explotador y carente del más elemental de los escrúpulos.

    La situación es aún más bochornosa e indecente, en la medida en que Administraciones y Partidos Políticos conocen, de primera mano, la realidad.

    Yo trabajo en el taxi y usted, si desea transmitir la verdad, dicho con toda la modestia del mundo, tiene mi correo.

    Un saludo para usted y sus lectoras/res.

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