Está previsto que este lunes los centros educativos vuelven a su actividad. La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid no tiene nada preparado. En plena ola de frio con temperaturas mínimas anunciadas hasta 10 grados bajo cero, Ayuso congelará a los alumnos, ya que no hay nada previsto para garantizar a la vez la calidad del aire, y así minimizar el riesgo de contagió con la COVID, y la protección de las aulas ante las bajas temperaturas.

Mientras que en otras comunidades se reaccionó el martes, en Madrid no se tiene nada previsto desatendiendo, incluso, al requerimiento de la Agencia de Emergencias de la Comunidad de Madrid. “Hasta ahora las clases funcionaban con las ventanas abiertas. Con las temperaturas anunciadas esto francamente no es una medida practicable”, dice la secretaria general de CCOO de Enseñanza de Madrid, Isabel Galvín.

Si bien la ola de frío y nieve es una circunstancia climática excepcional en la Comunidad, esta circunstancia sobrevenida se sitúa en una deficiencia mantenida desde el inicio de curso en los centros educativos madrileños por la falta de preparación y de un plan que garantice, por parte de la Consejería de Educación, el cumplimiento de la normativa vigente previamente citada no es algo limitado a esta circunstancia, sino que ha definido también su actuación en el primer trimestre.

Tras un final de trimestre donde el frío ya supuso graves problemas para la actividad docente en muchos puntos de la Comunidad, aún no se han realizado Evaluaciones de Riesgo de los diferentes edificios, con motivo de ofrecer filtros de aire a aquellas aulas donde la ventilación no es posible o no es suficiente; y los medidores de CO2 aún no han llegado a muchos de los centros.

Según la Agencia de Seguridad y Emergencias de Madrid, en las medidas acordadas el pasado 5 de enero en el comité de seguimiento, se contempla el aviso a la Consejería de Educación de la posibilidad de suspensión de la actividad docente este lunes 11 de enero, en una decisión que se tomaría la mañana del viernes 9 de enero. Esto no se ha hecho.  A esto habría que sumar las dificultades del transporte público y privado derivadas de las inclemencias climatológicas, así como el acceso a los centros. Todo ello dificultaría la organización y gestión del inicio de curso por parte de los centros.

Además, existe otro problema muy grave. En plena expansión desenfrenada de la pandemia en Madrid la vuelta a los centros se va a producir sin que la Consejería de Educación ni Salud Publica hayan informado oficialmente a los equipos directivos de los alumnos que en este momento han dado positivo en las pruebas del COVID. Tampoco existe un plan para pruebas COVID a profesorado y alumnado.

Cepa nueva en el Reino Unido

Eso es especialmente grave en el e caso de los “assistances” – los auxiliares de conversación en los centros bilingües. Muchos de ellos han pasado las fiestas en su país de origen sobre todo Gran Bretaña donde, en este momento, la pandemia está fuera de control debido a una cepa nueva más virulenta y contagiosa aún que las que se habían propagado hasta ahora.

En estas circunstancias no hay garantías de una vuelta segura el 11 de enero. CCOO ha intentado, sin éxito, ponerse en contacto, por distintas vías, con los máximos responsables de Educación en Madrid. También se ha dirigido por escrito sin obtener respuesta ni reacción alguna.  “Sin las medidas necesarias tanto para proteger de las bajas temperaturas como para frenar la propagación de la COVID en los centros, se pone en riesgo la seguridad y la salud de toda la comunidad educativa y de la sociedad madrileña en su conjunto”, concluye Isabel Galvín.

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1 Comentario

  1. ¿Y luego habrá que meterlos en el microondas al 3 para descongelarlos o los dejamos en el fregadero?

    Por favor, lean lo que escriben antes de publicarlo.

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