Ángel con su esposa, ya muy enferma.

El caso de Ángel Hernández y María José Carrasco ha reabierto el debate sobre la eutanasia. Él está detenido por ayudar a morir a su mujer. Estaba muy enferma, padecía esclerosis múltiple y había pedido acabar con su vida. Hace seis meses ella misma contó su caso en Las Mañanas de Radio Nacional. Así, la Asociación de Defensa a Morir Dignamente, DmD, recuerda que “ayudar a morir dignamente es un acto de amor”.

Según esta asociacción, “En una sociedad democrática, basada en el respeto a la libertad individual y la pluralidad, resulta inaceptable que ayudar a una persona a disponer de su vida libremente esté castigado en el Código Penal”.

A juicio de este colectivo, defender el derecho a la vida no justifica obligar a una persona a vivir una vida deteriorada, con un sufrimiento inadmisible y que ya no desea. 

Para DmD, el acto de Ángel Hernández de ayudar a morir a su mujer, a la que ha cuidado durante décadas, sólo puede entenderse como un acto de amor que no debería recibir ningún reproche penal.

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