Eduardo Fermín Garvalena, comandante del Ejército del Aire accidentado. Ministerio de Defensa.

El destino juega raro y hace estas cosas por las que un hecho que podría ser lejano de pronto se acerca. Un par de guitarras Gibson, fíjense qué tontería, me han hecho ver la muerte en Murcia del Comandante Eduardo Garvalena de la Patrulla Águila un poco desde su interior. Me asomo desde Huelva a la entereza de una niña que arrostra un drama, como la pérdida en accidente de un padre, yendo al colegio, su colegio de todos los días, porque cuando la tragedia irrumpe nada duele más que la rutina, lo fácil es la borrachera emocional: lo difícil, vivir, y esa niña que va su colegio nos da una lección mucho más seria que la de nuestra pretensión intelectual al escribir.

Una conversación con alguien del entorno de Ayo, así es como apelan al Comandante en casa, me hace presente a su pareja y a sus tres hijas o a su padre, también militar; intentar empatizar con el dolor que deben sentir ahora me hace pensar si valoramos justamente el sacrificio de quienes optan por formar parte del Ejército o los diversos Cuerpos de Seguridad. La entrega encarrilada a través de la disciplina en el fondo es una manera de Humanismo, y una parte de lo mejor humano está en esa solidaridad en la que uno, una, entrega su vida o vive contando que la vida de una pareja o una hija o un padre pueden ser perdidas por el bien de la convivencia.

Pero decía el sabio que la corrupción de lo mejor es lo peor. Hay que mimar muchísimo a estos Cuerpos porque hay que exigirles todo, ya cuentan con que se les exige todo literalmente. Una imagen desacertada destruye a toda una institución, recientemente hemos visto un caso de trato vergonzante con un politiquillo demagogo por medio que debería ser castigado contundentemente, porque esa estupidez destruye la filantropía pragmática que preside toda vocación de carrera militar verdadera.

Pero esta ruindad hoy no. Pienso en lo teatral de la política, en la permanente puesta en escena. Es muy chulo tener aviones para desfiles que pinten la bandera y esas cosas tan emotivas, pero ¿cuarenta años para un modelo de avión que además de desfilar y hacer acrobacias es un aparato escuela de vuelo para adiestramiento? ¿De verdad es acorde el presupuesto y la preocupación por la seguridad y la calidad con lo que el Estado español (o sus políticos) quieren mostrar a la ciudadanía y al resto del mundo?

No quiero frivolizar, pero Ayo Garvalena, Francisco Marín, Daniel Melero o Rosa Almirón sabían el riesgo que corrían entrenando sobre el mar de Murcia, por supuesto. Pero basta rascar un poco en la gente de la calle en torno al emplazamiento de la Patrulla Águila, acostumbrados a convivir con la base aérea (electricistas, mecánicos, controladores de vuelo, militares, alumnos, profesores, trabajadores civiles), para entrever un cierto malestar sobre si hay una correspondencia entre el lucimiento que proporcionan estos servidores del Estado y la preocupación que las instituciones han tenido y tienen por sus vidas y, perdonen mi frialdad, porque yo no creo y el fallecido ya no está, la preocupación por las vidas de las familias que les superviven tras los accidentes… pienso otra vez en esas tres hijas.

La discreción forma parte de la disciplina militar, no hablarán. Pero la observación es obligación de la vida digna, tres accidentes con cuatro muertes en unos meses son una responsabilidad, yo no hablo de “culpas” sino de ejercer como cargo responsable: alguien debería mandar parar circunstancialmente y hacer un balance, son muchos aspirantes a piloto, muchos instructores, muchas familias las que penden de decisiones que, al final, como casi siempre, tendrán que ver con la disponibilidad económica. Y si no se puede, quizá los lujos se deban replantear.

Tengo la impresión de que el Estado es una gigantesca balsa de riego que reparte a través de un sistema con tuberías obsoletas, cuando llega el dinero al final pretendido se ha perdido en un 90% por el camino. No creo que haya que suprimir nada, los recortes suelen mirar hacia arriba: se corta un poco en actualización y seguridad, me mantengo y pagan los contribuyentes… o los profesionales.

Se me hace raro intentar dejar aquí un recuerdo del Comandante Garvalena, no es personal, no le conocí. Pero haber tentado sus aledaños me recuerda lo ingratos e injustos que somos con quienes de verdad ponen sus vidas en peligro por los demás; es fácil ser antimilitarista, o pensar a la policía como enemiga, pero el mundo es ansí, las guerras son reales, la delincuencia existe, ya Platón se dio cuenta que los Guardianes del Estado tienen un materia especial, diferente y apasionada. Mientras envío esto, en una iglesia entre dos colegios de un pueblo donde todos se conocen, hay una misa de difuntos. Quede este texto como un modesto homenaje y una petición formal de atención a estas vocaciones donde la gente se la juega, la merecen.

Artículo anteriorMontserrat Caballé denunció que Plácido Domingo no quería compartir escenario con ella “por gorda”
Artículo siguienteLa ONU confirma la muerte de más 300 personas en el noroeste de Siria desde que comenzó el año
Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

1 Comentario

  1. Soy el suegro de Ayo, le doy las gracias por estas palabras.
    La persona de Ayo se puede describir además de buen padre y buen marido como responsable de su trabajo donde lo daba todo al igual que sus compañeros de la patrulla águila.
    Mi deseo es que estos accidentes no vuelvan a ocurrir.
    Ayo ha dejado un vacio tremendo en los corazones de todo aquel que lo conocía y siempre estará en nuestros corazones.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here