Es difícil aceptar que ayer fue otra época y que todo cuando acontecía en nuestra rutina forma parte ahora del recuerdo. Pero a decir verdad todo esto es cierto: Occidente no había sufrido un cambio histórico tan grande desde la Segunda Guerra Mundial y jamás se había dado un confinamiento a tan gran escala en la humanidad. El Coronavirus ha gestado este cambio total de todas las estructuras de la sociedad. Y traerá más cambios para el futuro a nivel económico, político y social. Veamos: cuando la crisis sanitaria acabe, la desaceleración económica limitará no solo nuestra sociedad del bienestar sino que recortará nuestra libertad individual. Entonces valoraremos los privilegios que teníamos y los compararemos con una nueva sociedad (también neoliberal) donde habrá un intervencionismo estatal forzoso para la restauración de los mínimos de funcionamiento. La libertad entonces estará un poco más mermada y no podremos disponer con tanta facilidad de nosotros mismos. La relación entre neoliberalismo y libertad es reciproca. Un mundo con menos recursos siempre es un mundo con menos libertad por lo que es del todo probable que el capitalismo global encuentre sus vías para la restauración. De hecho hay varias teorías conspiratorias circulando en ese sentido. No soy yo muy dado a suposiciones sin que por ello me atreva a negar a ninguna. Pero en todos los casos, en todas las conspiraciones vertidas estos días, no me sale como resultado un mundo mejorado sino uno donde el hombre posmoderno, que de por si es débil y fácilmente manipulable, resulta más maleable de lo que ya es. Si es cierto que se está dando un movimiento colectivo importante, todas las tardes, desde las ventanas, y desde la solidaridad vecinal, y a mí me gustaría que luego se convirtiera en revuelta social. Pero para ello haría falta que el ser humano se transformara y se convirtiera en masa crítica. Si no es así mantendrá su debilidad posmoderna y será pasto de entidades económicas transnacionales que sabrán hacer de él un ser con menos libertad individual, si cabe, de la que tenía antes. Tendremos que esperar a ver si se produce un cambio interior tan grande como para que este hombre actual genere pensamiento crítico. Me gustaría dejar abierta la puerta a la esperanza, aunque temo ser un poco pesimista en ese sentido.

No obstante esto puede ser peor, siguiendo la idea de que estamos iniciando otra época; puede incluso que esto genere un nuevo orden mundial si nos conduce a cambios geopolíticos imposibles de resolver o de negociar, o si no somos capaces de paralizar el contagio o de encontrar la vacuna a tiempo. Quizás en ese caso aparezcan ecos del pasado como la selección natural y el reajuste de la naturaleza, el ciclo natural. Tengamos en cuenta que la mal llamada gripe española fue entre 1918 y 1921 (casi 100 antes) y acabó con la vida de cuarenta millones de personas. Pensemos por un momento en la idea del ciclo. Esta es otra teoría que surge como probable pero no como definitiva. Sin embargo hay similitudes. Mirando las fotos de entonces los españoles llevaban mascarillas y guantes blancos, como nosotros. Nadie sabía lo que iba a pasar y el día a día se cursaba desde la improvisación. Tanto en los centros de trabajo como en los hospitales las caras de preocupación eran del todo comparables con las nuestras. Ni que decir tiene de lo sucedido con la peste negra, que se desarrolló en derroteros parecidos. A ese respecto, si el coronavirus se desarrollase por esta vía, sería posible hablar de la vuelta del darwinismo y de una nueva edad de la tragedia.

El hecho es que, incluso así, la sospecha de que ayer fue otra época es ya irrefutable. No puede demostrase la negación. Y somos espectadores de todo lo que pasa, con nuestra mirada del bienestar, con nuestra memoria de una vida donde no podía pasar nada malo. Ahora nos vemos enfrentados a una supervivencia real ante la adversidad. Para ello, además del confinamiento y los planes sanitarios, existen unas pautas más intimas por las que podemos pasar para ir aceptando que hemos cambiado de época. Hay una obra de la literatura muy al caso, La Peste, de Albert Camus donde se anticipa todo esto. Y hay un gran filólogo considerado filósofo, Nietzsche, que nos sirve para interpretar nuestro presente. Del gran Camus podemos extrapolar para esta crisis sanitaria la capacidad del ser humano y de la sociedad para sobreponerse y seguir en el ejercicio de lo humano. Siempre me quedaré con el absurdismo de su filosofía y su defensa del derecho la vida absurda ante la incomprensión de la existencia, ante la falta de verosimilitud de la naturaleza. En estos tiempos de bloqueo emocional, y lógico, el absurdismo resulta una línea viable para soportar el confinamiento a través de la exaltación de lo humano cuando la adversidad limita precisamente a lo humano. Por otro lado Nietzsche nos ofrece otra vía: una ruta para la superación del hombre y sus limitaciones. Con la idea del superhombre nos ofrece una guía útil para enfrentarnos a nuestra moral heredada que nos convierte en seres débiles y esclavos. Sobreponiéndonos y creciéndonos, gestaremos a un nuevo ser humano dentro de nosotros. El resultado es óptimo para la ambición de Ortega y ´Gassett, que nos decía que el hombre debía arreglar su circunstancia para mejorarse a sí mismo. No obstante, además de sobrevivir, en esta nueva época, tal vez debamos tomarnos esto como una gran cura de humildad. Nos hacía falta una nueva perspectiva más colectivista y menos individualista. Teníamos demasiados condicionamientos y soberbias que nos impedían ir más allá de nuestras exigencias y dogmas. Nos hacía falta darnos cuenta de que tal vez no éramos tan infelices o desgraciados como pensábamos sino que tan solo vivíamos las secuelas de la sociedad de la información (ficción). En cierta forma este confinamiento debe aprovecharse para aprender a ser más humildes y fuertes y no tan dependientes de las quimeras del individualismo. Quizás no solo hay que aceptar que esta es otra época sino que el hombre va a ser otro y que esa reconstrucción de lo humano, en la era del poshumanismo, va a deparar a un humanismo sin desmesura, con prudencia y tolerancia. Habida cuenta de lo dicho hay que abrir la mente para los cambios constantes por los que pasamos pero tener firme el empeño de superarnos a nosotros mismos.

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Antonio Guerrero colecciona miradas, entre otras cosas. Prefiere las miradas zurdas antes que las diestras. Nació en Huelva en 1971 y reside en Almería. Estudió relaciones laborales y la licenciatura de Filosofía. Colaboraciones - Filosofía hoy. - Quimera. - Periódico "Diario de Almería" - Revista impresa Clarín. - Revista impresa Calicanto. -Astorga redacción. -Culturamas. - Revista digital La esfera cultural - Revista digital Madrid en Marco. - Revista digital alteridad. - Revista digital Poe+. - Televisiondebaleares.tv - Revista digital Elcoloquiodelosperros.net. - Revista digital Agora. Papeles de arte dramático. - Revista digital Resonancias.org. - Cadena Indal. (Televisión) Publicaciones: "Temperamento".Editorial Apeiron ediciones. 2017 "Literatura zurda". Editorial IEA. 2017 - “La mentira zurda. Cuentos de Joseph Landowski.” (Editorial: instituto de estudios almerienses). 2011. Investigaciones: - Miembro del grupo de investigación, Naturaleza y persona, de la universidad de Navarra. - “Temperamento. Elementos filosóficos en la obra de Mary Shelly”. Proyecto fin de carrera del grado de filosofía. Directora: Amelia Varcárcel. Nota: Sobresaliente. - “Plan de integral seguridad de la central nuclear de Valdecaballeros”. Proyecto final del curso de Director de seguridad. 2012. Apto. Uned- -Iuisi. Antologías: - "La piel del secreto". Circulo rojo. 2012. (El Ejido) - "Bocados Sabrosos". Acen ediciones. 2011. (Castellón) - "Relatos Urbanos". Ecu ediciones. 2011. (Alicante) - “A cuento de Almería”. Lagarto editores 2009. (El Ejido) - “Almería: Autores del crimen.” Circulo Rojo 2009. (El Ejido) - “Déjame salir”. Círculo Rojo. 2009. - “Colección de relatos de Oria”. Diputación de Almería 2008. - “Los chicos feos también quieren bailar”. Lagarto ediciones. 2008. - “Agenda mágica literaria”. Lagarto editores. 2008. - “Cuéntanos tu mensaje”. Diputación de Almería. 2007. Concursos Literarios: - Segundo premio concurso relatos Candil Radio. 2010. Almería. - “Finalista concurso relato de terror editorial Círculo Rojo 2009”. Almería. - “Finalista Concurso relatos Villa de Oria 2009”. Almeria. - “Segundo premio XIV y XV Concurso de relato corto Biblioteca Central de El Ejido. 2007 y 2008”. Almería. - “Tercer premio Concurso de relato corto: Cuéntanos tu mensaje. 2006. Organizador Diputación de Almería.”. - “Primer premio Concurso de relato corto: La Gaceta del Condado. 2005. Huelva”. - “Primer premio Concurso de microrelato. Año 2000. Nacional. Realizarte.com

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