‘Alas hiperbólicas’, la nueva obra de Natividad Ortiz que acaba de publicar Huso Editorial, relata la vida de Aurora Bertrana, “una catalana universal” que en la primera mitad del siglo XX fue silenciada por su condición de mujer y por sus ideas reivindicativas. Sin embargo, su obra literaria y política rompió el molde de su época para llegar a nuestros días.

Natividad Ortiz es historiadora y profesora. Se doctoró con una tesis sobre las mujeres en la masonería española por la que obtuvo el Premio Extraordinario de Doctorado del curso 2003/2004. Ha participado en proyectos de investigación en la Universidad de Salamanca, como “Historia de las mujeres en el siglo XX”, publicado por el Instituto de la Mujer en 2003. En 2005 obtuvo el Premio Victoria Kent de la Universidad de Málaga por el libro Las mujeres en la masonería.

 

¿Qué es Alas hiperbólicas?

Alas hiperbólicas cuenta la vida de Aurora Bertrana, una escritora que cosechó en su momento éxitos fulgurantes con algunas de sus novelas y, sin embargo, como sucedió con muchas otras mujeres de su época, ha quedado en el olvido para el gran público, silenciada al igual que tantas intelectuales del primer tercio del siglo XIX. La novela desentraña la peripecia vital de una mujer polifacética, atrevida, pionera en muchos campos y que siempre mantuvo intacto su deseo de volar con esas “alas hiperbólicas” que la transportaron a regiones remotas o le permitieron dirigir su vida por derroteros inimaginables para una fémina de aquellos tiempos.

 

¿Qué proceso de creación ha tenido en esta obra?

El proceso de creación de la novela ha sido complejo. Se puede decir que esta obra se ha ido cocinado a fuego lento. La primera vez que me topé con Aurora Bertrana fue durante el proceso de investigación histórica para mi tesis doctoral que versó sobre las mujeres en la masonería española. Por tanto, mi primer acercamiento hacia ella fue en su condición de masona, pero había mucho más: una historia interesantísima que incluía una importante carrera literaria, viajes por todo el mundo provista de una certera mirada antropológica, así como una participación política y ciudadana muy intensa durante los años de la Segunda República.

Desde un principio su vida me pareció muy inspiradora, con esa capacidad de superación que siempre la caracterizó, capaz de caer y volver a levantarse y de asumir sus fracasos como parte de un aprendizaje continuo. Vivió situaciones familiares y personales muy duras como la muerte de sus hermanos a edades muy tempranas, la ruina económica de su padre o las penurias económicas como estudiante pobre en Suiza, un país opulento que contemplaba impasible su miseria,

Tengo la impresión de haberme fundido con su memoria durante el proceso creativo y, al final, hay tanto de ella como de mí en estas páginas. Tengo la impresión de haberme asomado a su vida a través del ojo de una cerradura y haber sido testigo de una intimidad a la que ella, en el fondo, me había invitado.

 

¿Hoy podemos ver a su protagonista como precursora, como feminista?

Aurora Bertrana fue también, a su modo, una pionera en el feminismo español. Desde muy joven fue consciente de las desigualdades que sufrían las mujeres y, muy especialmente, las más pobres. Uno de sus proyectos sociales consistió en crear una Universidad para las mujeres obreras, dado que ellas tenían una mayor desventaja educativa y cultural debida a su doble condición de mujeres y proletarias y, por lo tanto, aquejadas de una total imposibilidad de formarse. Precisamente una de las razones fundamentales para entrar en política fue la posibilidad de recabar apoyos y hacer realidad este proyecto.

Constituye uno de los mejores ejemplos de catalanidad dentro y fuera de Cataluña. Ella fue, ante todo, una catalana universal

 

¿Es un buen momento para que esta novela vea la luz en Cataluña?

¡Por supuesto! Aurora Bertrana, quien escribió toda su obra en catalán, fue una figura muy destacada de las letras catalanas y, a pesar de no ser tan famosa como su padre, Prudenci Bertrana, sin duda y tal vez precisamente por eso, por ser menos conocida, merece que se la conozca, se la estudie; en definitiva, se la descubra o, en otros casos, se la redescubra. Aurora además constituye uno de los mejores ejemplos de catalanidad dentro y fuera de Cataluña. Ella fue, ante todo, una catalana universal que viajó por todo el mundo. Como republicana tuvo que abandonar su tierra y durante su exilio coincidió con artistas catalanes de la talla de Pau Casals con quien el unió una gran amistad.

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