Los pediatras de Reino Unido están preocupados por el aumento de hospitalizaciones de niños a causa de una enfermedad que se produce después de haber tenido COVID-19. Se trata del síndrome inflamatorio multisistémico o MIS-C del que venimos informando en diario 16 desde la primera ola, desde el mes de abril.

Durante los últimos meses, se habían registrado una media de 30 ingresos a la semana. Sin embargo esta cifra ha aumentado en las últimas fechas a 100 casos semanales.

Los expertos señalan que el 75% de los casos se da en niños de raza negra o asiática. Cuatro de cada cinco estaban sanos previamente.

Esta patología se da en uno de cada 5.000 niños, y según los expertos, el aumento de casos se debe al aumento de infecciones a nivel comunitario.

Se estima que entre 12 y 15 niños están infectándose al día durante esta tercera ola.

La Doctora Hermione Lyall, experta en enfermedades infecciosas en niños, directora clínica de servicios para niños en el Imperial College Healthcare NHS Trust en Londres, ha señalado el «impacto desproporcionado» que la enfermedad está teniendo en niños de raza negra y asiática.

¿A qué se debe este impacto en personas de raza negra, latina y asiática? Según la Doctora Liz Whittaker, del Royal College of Pediatrics and Child Health, hay que analizar si es una cuestión genética o si puede deberse a las condiciones en las que viven muchas de estas personas.

Datos recopilados

Según los datos recogidos en 21 de las 23 UCIS pediátricas de Reino Unido, el 78% de los pacientes no tenían enfermedades previas. Un hecho «muy preocupante».

La edad media de los niños afectados es de 11 años (va de los 8 a los 14)

Dos tercios, el 67% eran niños

En menor medida se han detectado que han sufrido daños a nivel cerebral: sufren letargo, confusión, desorientación, se comportan de manera extraña y en casos límite han sufrido derrames cerebrales.

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