Tras la decisión del cierre de las escuelas que, poco a poco han ido tomando todas las regiones españolas, muchos docentes han considerado que era oportuno que los más pequeños mantuvieran un ritmo de trabajo parecido al de las clases presenciales.

 

Sin embargo, desde la Consejería de Educación se han dado pautas por las que parecen no haber comprendido la situación en la que se encuentran muchas familias: hay casos en los que los progenitores deben continuar acudiendo al trabajo. Otros, por el contrario, tienen que pasar a cuidar de varias personas a su cargo, por lo que no pueden cargar con exceso de deberes. Hay familias, además, que no pueden ayudar a sus hijos por dificultad con los idiomas, y se ven realmente impedidas a la hora de mantener el seguimiento en caso de que haya mucha carga de tareas.

 

Por todo ello, comienzan a darse casos como el del AMPA Avance, de Castilla La Mancha, que ha trasladado una queja formal a la Consejería de Educación en la que se le pide que tenga en cuenta la situación en la que nos encontramos y que se procure, en la medida de lo posible, poner en el centro los cuidados a los más pequeños. “En este momento la prioridad deberían ser las niñas y los niños, su bienestar: no olvidemos que la educación busca el desarrollo integral de las personas”, apuntan desde la asociación.

 

“Quizás sea el momento de reflexionar sobre los cuidados, precisamente ahora que muchas familias viven con la preocupación y el miedo a un contagio, a no llegar a fin de mes y con la angustia de no poder ofrecer a sus hijas e hijos el movimiento y contacto con el aire libre tan necesario para todo el mundo, especialmente en la infancia”. Señalan.

 

“Las tareas vienen bien como orientación, pero no como exigencia”, apuntan. Y es que se están dando casos en los que hay docentes que pretenden que los alumnos mantengan los mismos horarios, pautas y tareas que cuando iban a clase. Algo prácticamente imposible de abordar desde la mayoría de las casas donde están intentando conciliar una complicada situación.

 

Desde la asociación además, quieren recordar que “no estamos de vacaciones”, algo que consideran “grotesco y un insulto”. Y alertan sobre el problema que puede generar la situación, pues puede conllevar a ampliar una brecha de desigualdad entre los más pequeños.

 

“Somos familias, no docentes”, terminan recordando desde el AMPA Avance.

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