El 22 de febrero de 1995, un grupo de personas abría una cuenta corriente en Suiza y la bautizaban, muy prosaicamente, como “Soleado”. Hoy, 25 años después, aquel depósito bancario está dando mucho que hablar a raíz de la investigación que el fiscal suizo Yves Bertossa ha decidido abrir de oficio para indagar qué hay detrás de esa misteriosa cuenta y las posibles conexiones que pueda tener con varios supuestos testaferros del rey emérito, Juan Carlos I. Según consta en un informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Comisaría General de Policía Judicial (UDEF), al que ha tenido acceso Diario16, aquel día de febrero de 1995 alguien procedió a “cumplimentar el formulario exigido por la entidad Credit Suisse de Ginebra” antes de proceder a la apertura del depósito bancario. Nadie hasta la fecha ha conseguido averiguar si la cuenta, con número 776.929-6, sirvió ya entonces a algunos intermediarios supuestamente relacionados con don Juan Carlos para realizar complejas operaciones bancarias. Lo que sí se sabe es que a través de “Soleado” algunos grandes empresarios españoles y personajes que más tarde aparecerían en célebres sumarios judiciales, como la trama Gürtel, empezaron a poner a buen recaudo decenas de millones de euros obtenidos en sonados casos de corrupción.

Según el informe de la UDEF, la operación de apertura de la cuenta contó con el conocimiento, “en calidad de director”, de un suizo de nombre Marcel Hagger. Como titular, se inscribió también Arturo Fasana, el intermediario financiero al que numerosas fuentes periodísticas y judiciales atribuyen la condición de testaferro del rey emérito. Los nombres de Fasana y de otro famoso gestor, Dante Canonica, salieron a relucir en las grabaciones de la princesa Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, que supuestamente obtuvo el comisario José Manuel Villarejo, hoy en prisión. En esos audios captados en 2015, la princesa Corinna insinuaba que tanto Fasana como Canonica eran testaferros del rey emérito. Y ese dato ha llamado la atención del fiscal Yves Bertossa, que ha puesto en marcha la maquinaria judicial para averiguar qué hay de cierto en todo este asunto diabólicamente enmarañado.

El contrato de la cuenta “Soleado” (una auténtica lavadora de dinero negro) dejó constancia de las “distintas monedas” que conformarían las “diversas subcuentas” que a partir de ese momento se asociaron a la principal. Además, se estableció que “Soleado” también funcionaría como cuenta de valores y depósitos. En el formulario, se recoge que “se hace entrega de poderes” a los llamados Bertrand Hagger, de nacionalidad suiza, y Elaine Torres, también ciudadana del país helvético. Además, se fijó que la correspondencia vinculada a la cuenta bancaria se expediría “en idioma francés” y que sería “remitida a la dirección de Marcel Hagger y Arturo Fasana”, sita en un céntrico bulevar de Ginebra.

Contrato de apertura de la cuenta Soleado.

Aquel mismo formulario fue también cumplimentado por Arturo Fasana “en calidad de director”. “Con el fin de formalizar la apertura de la cuenta bancaria, además de cumplimentar el mentado formulario de apertura, se procede a firmar, por parte de los identificados como directores Marcel Hagger y Arturo Fasana, un contrato de apertura de la cuenta de depósito”, asegura el informe de la UDEF.

Los policías españoles, que formaron parte de una comisión rogatoria que solicitó toda esta información financiera “a las autoridades de la Confederación Helvética”, comprobaron que ambos personajes, Hagger y Fasana, plasmaron sus datos personales y sus firmas en aquel documento. Sin embargo, durante todos estos años la cuenta “Soleado” ha operado de una forma cuanto menos extraña que ha llamado la atención de los funcionarios de la UDEF. “Analizada la documentación aportada, se observa que existen diferentes documentos identificativos del beneficiario económico de la cuenta ‘Soleado’ (Formulario A) que se suceden en el tiempo (…) En el momento de la apertura de la cuenta, 22 de febrero de 1995, se identifica a los beneficiarios económicos con los directores de la misma, Marcel Hagger y Arturo Fasana (…)” Pero ocho años más tarde, el 20 de agosto de 2003, no se plasma nombre alguno en el formulario, anotándose “Véase el cuadro periódicamente”. A su vez, el 15 de mayo de 2006 se cumplimenta un nuevo formulario A, en el que se marca la casilla para que se proceda a la sustitución de dichos documentos, no aportándose de nuevo nombre alguno sobre la identidad de los beneficiarios y nuevamente anotándose la coletilla “Véase el cuadro periódicamente”. Tan solo unos días después, concretamente el 23 de mayo de 2006, se rellena otro “Formulario A”, identificándose a Marcel Hagger y Arturo Fasana como los beneficiarios económicos de la cuenta. Movimientos que constan en el informe policial que los agentes enviaron al magistrado encargado del caso Gürtel, algunos de cuyos implicados escondieron su dinero en “Soleado”. Todo este material obra en poder del fiscal suizo Bertossa, que trata de indagar en la trama que rodea a la misteriosa cuenta abierta en 1995.

Según publica Manuel Cerdán en Ok Diario, “Corinna se presentó en diciembre pasado en el despacho del procurador Bertossa para colaborar de manera voluntaria en la causa y responder a las preguntas del fiscal en presencia de Canonica y Fasana. En un encuentro, que duró unas seis horas y cuyo contenido se mantiene en el más estricto secreto sumarial, la princesa proporcionó al procurador de Ginebra información de las relaciones de Fasana y Canonica con Don Juan Carlos”.

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