Jugadores del CP Cacereño, un clásico del fútbol modesto. Foto: CP Cacereño

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tiene un problema sobre la mesa con una solución muy difícil. En el fútbol de Primera y Segunda División A no está problema. Hay contratos de televisión y dinero de por medio. Con dinero, las soluciones son fáciles. El problema está en el fútbol desde la Segunda División B hasta las categorías más pequeñas de fútbol base.

La RFEF ha hecho lo que tenía que hacer: suspender las competiciones, que es lo que podía hacer (artículo 188). A continuación, ha preguntado a los clubes cómo reanudar los campeonatos y ahí está el problema: no hay acuerdo. Que no haya acuerdo es más grave de lo que se piensa, y ni las consecuencias ni la realidad social se están valorando, al contrario, se anteponen los intereses de los clubes… y esto no puede ser una competición de despachos.

El Reglamento General es contundente: las competiciones están suspendidas, pero no están terminadas. Si no hay acuerdo, las competiciones no se podrán terminar de manera distinta a como dice el Reglamento… pero tal como dice el Reglamento ya no se pueden terminar.

Además, la RFEF no puede cambiarlo: “cualquier tipo de norma que la RFEF publique… no podrá vulnerar o contradecir lo dispuesto en este Reglamento”. La solución es acordar modificaciones y elevarlas al Consejo Superior de Deportes (CSD) para que las apruebe. Con Primera y Segunda División A, no hay problema, el problema es qué decidirá el CSD con las demás categorías si no hubiera acuerdo.

¿Dónde está el problema? Parece acordado que no haya descensos de categoría. El problema está en cómo determinar los ascensos. Unos piensan que está muy claro: que se considere que la liga se ha terminado en la jornada en que se suspendió, y que de ahí se establezcan los ascensos y que no hay más que hablar. Otros dicen que eso no está tan claro y que hay mucho de lo que hablar porque hay fórmulas alternativas y hasta más justas.

Y es verdad que hay mucho de lo que hablar. Los tramos finales de todas las competiciones son determinantes, y en la situación en la que nos encontramos hay equipos que nunca estuvieron en puestos de ascenso, juntaron dos resultados buenos seguidos y se metieron arriba. Pero los que acabaron la última jornada en puestos de ascenso no quieren renunciar, e incluso alguno ya ha vendido a su afición la falsa idea de que van a ascender o a jugar el play off aprovechando las circunstancias.

En pleno desacuerdo, la táctica de la cortina de humo para desviar la atención del problema principal: crear de forma apresurada una Segunda División B Pro. Discutir sobre eso es no discutir sobre quiénes ascienden o quiénes juegan los play-off de ascenso, que es el problema principal que hay en todas las categorías.

¿Dónde vamos a llegar?, ¿qué vendrá luego?, ¿de verdad será motivo de discusión, en plena pandemia a nivel mundial, quién asciende en un grupo de Alevín, Infantil, ¿Cadete, Juvenil, Senior…? Lo mismo ocurre con Tercera o en Segunda División B, ¿de verdad que no se va a llegar a un acuerdo?

Por ahora no lo hay. Los que con regularidad estuvieron la mayor parte de la temporada en puesto de ascensos reclaman su trayectoria, frente a los que acabaron en ascenso cuando se suspendió la liga, aunque fuera en el último momento, y que no quieren jugarse la oportunidad de ascender, siendo para alguno, además, un ascenso aprovechando las circunstancias.

Pero las circunstancias se llaman más de veinte mil muertos y cada día que pasa, y si hay suerte, quinientas muertes más, porque esto no se ha parado todavía. Las circunstancias se llaman más de veinte mil personas con familias a las que no verán más, con ilusiones que se han frustrado, con el dolor de morir en soledad… Las circunstancias se llaman más de 45 millones de personas confinadas en sus casas, con hospitales saturados… ¿Puede querer alguien aprovecharse de estas circunstancias?

Si siguen compitiendo en los despachos por un ascenso aprovechando el dolor, el sufrimiento y la muerte, nunca se pondrán de acuerdo, están en su derecho. Después al CSD le quedarán pocas soluciones dignas, como pudiera ser suspender todas las competiciones, sin ascensos ni descensos.

El fútbol ha sido, a través de su historia, un deporte apasionante. Entre los valores del fútbol se ha destacado siempre el compañerismo y el juego limpio. ¿A dónde lo estamos llevando?

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre