Antònia Vicens © Heike Nottebaum.

Antònia Vicens (Mallorca, 1941) es una de las escritoras contemporáneas en lengua catalana más relevantes.

Su primera obra, el libro de relatos Banc de fusta (Banco de madera en castellano), fue publicado en 1965, y en 1967, con su segundo libro, ya recibió el premio Sant Jordi de novela por la novela 39º a l’ombra (39º a la sombra). A este reconocimiento le han seguido otros muchos como el Premi Ciutat de Palma de novela (1981), la Cruz de Sant Jordi (1999), el Premi Ramon Llull (2004), la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Palma (2016) o, este mismo año, el Premio Nacional de Poesía (concedido por el Ministerio de Cultura) por su poemario Tots els cavalls (Todos los caballos).

Enorme defensora del catalán, ha sido presidenta en funciones y vicepresidenta para las Islas Baleares de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana (AELC), de la que actualmente es socia de honor. A lo largo de su dilatada trayectoria ha publicado más de veinte libros, en los que ha cultivado la narrativa, el relato breve, el libro infantil y, desde 2009, también la poesía.

 

Como escritora, ¿qué temas te interesan especialmente, sobre qué te surge escribir?

Me interesa la vida con toda su complejidad. Mujeres, hombres, niños, animales, plantas… en lucha por la supervivencia, buscando luz y sentido a la existencia misma, con su carga de dolor, de belleza. Cuando aún no sabía escribir, me gustaba proyectar las palabras que escuchaba en la calle a las paredes; quería entender el significado exacto de cada una, maravillada al mismo tiempo por su fuerza y su poder creativo. Con ellas podía construir un jardín en mi habitación o podía caminar sobre la mar y huir de la isla… Al mismo tiempo me horrorizaba ver a mujeres jovencísimas que pasaban de la autoridad del padre a la del marido y luego a la de los hijos. No tenían vida propia, y por tanto no podían tener ni siquiera sueños. Y empecé a escribir sobre ellas, buscando entender aquella manera gris y resignada de vivir, sin asomo de la más mínima rebelión. Así que la huida (isla/mujer) ha sido uno de mis temas recurrentes. Juntamente con el tema de la locura, ese territorio tan frágil y movedizo.

«ME INTERESA LA VIDA CON TODA SU COMPLEJIDAD»

 

¿Qué supuso para ti publicar Lovely con casi setenta años (en catalán, en Editorial Moll; en castellano, en Ediciones Saltadera), después de tanto tiempo solo volcada en la narrativa? ¿De dónde surgió esta nueva necesidad literaria?

Lovely es una historia que se me apareció con la exigencia de ser escrita en verso. Un mediodía de agosto del 2006 tomaba el sol en una terracita de mi casa y empecé a ver imágenes, digámosle lluvia o granizada de palabras. Era mi vida que se me caía a trozos. Fue un poemario que mis lectores recibieron con cariño. En la Editorial Moll en el año 1967 publiqué mi primer libro de narraciones, Banc de fusta, y me hizo ilusión publicar en la Moll mi primer libro de poesía. Con Ediciones Saltadera fue algo mágico, ya que Lovely y la poeta y directora de la colección Oscuro Dominio, Alba González, se encontraron en una librería de Palma y surgió algo entre ellos.

«ESCRIBIR ME INQUIETA SIEMPRE. CADA DÍA ME PARECE MÁS DIFÍCIL»

 

Has escrito novela, relato breve, poesía… ¿en qué género te sientes más cómoda? ¿En cuál de ellos dirías que aflora tu verdadera voz literaria?

Cómoda, nunca. Escribir me inquieta siempre. Cada día me parece más difícil. Si bien es verdad que toda la vida me había movido dentro de la prosa; digo dentro porque de alguna manera he deambulado en cada una de mis novelas o narraciones. La narrativa permite el disfraz; en cambio la poesía exige la desnudez total.

«SE PODRÍA DECIR QUE SER POETA ESTÁ DE MODA»

 

Este año has sido reconocida con el Premio Nacional de Poesía por tu libro Tots els cavalls, y en 2016 te fue otorgado el Premi Nacional de Cultura de la Generalitat de Catalunya, ¿qué opinas de los premios literarios y de la crítica? ¿Cómo llevas que otras personas valoren y opinen sobre lo que escribes?

Creo que en los premios siempre hay algo de azar. Cuando he publicado un libro procuro olvidarme de él, volcarme en el próximo, pero si, de alguna manera, el libro regresa con un premio al que no he optado, me maravilla. Y me reafirma en mi creencia de que los libros hacen su propio camino, al margen de su autor.

 

¿Cómo ves el panorama poético actual? ¿Qué opinas de la mal llamada ‘nueva poesía’, vinculada a las redes sociales?

Se podría decir que ser poeta está de moda. Ah, leer poesía sigue siendo placer y conciencia de minorías. No suelo visitar mucho las redes sociales, pero me parece normal que la gente se explaye y se exhiba en busca de complicidades.

«TODAS LAS MUJERES QUE HAN ARRIESGADO ALGO PARA ABRIR CAMINOS DE PROGRESO SON MI REFERENTE»

 

¿Qué es para ti el feminismo y cómo de importante es en tu vida? ¿Y qué influencia tiene en tu obra literaria?

Preferiría decir «fraternidad». Igualdad de oportunidades para todas las personas, poder expresarse, vivir, vestir con libertad… Que nadie sea cuestionado por su manera de pensar o de amar. Que la violencia contra el más débil, personas o animales, sea del todo erradicada. No hay manera de entender que haya gente que se defina feminista y esté a favor de la tauromaquia, para poner un ejemplo.

«QUE NADIE SEA CUESTIONADO POR SU MANERA DE PENSAR O DE AMAR»

 

¿Existe desigualdad de género en el mundo de la poesía? ¿Crees que hay una falta de mujeres en el canon literario actual?

Seguramente la ha habido siempre; en el arte muchísimo. ¿El canon literario actual? Pues no estoy atenta; y exijo para mí esa libertad de poder decir que no lo sé. Además, no me interesan los cánones.


¿Crees que el público general y la crítica leen –y juzgan– igual un libro escrito por un hombre que uno escrita por una mujer? ¿Cuál es tu experiencia al respecto?

Creo que un buen lector escoge los libros sin pensar si es hombre o mujer quien los ha escrito, ya que la pluma no tiene sexo; o al menos el escritor, al margen de su sexo, tiene que saber adoptar la voz y la mirada de hombre, de mujer, de árbol, de perro, de montaña… hasta hacer desaparecer por completo su identidad en el texto. Pero el público en general suele dejarse llevar por la propaganda de las grandes editoriales. Supongo que la crítica tiene sus intereses y sus simpatías. No estoy muy atenta. Si un crítico habla de mis libros, pues muy agradecida, pero si los obvia tampoco pasa nada. ¡Se publican tantos libros!

«NO ME INTERESAN LOS CÁNONES»


¿En qué proyecto literario estás trabajando actualmente? ¿Hacia dónde se dirige Antònia Vicens?

Metida del todo en un poemario. Y algún ratito preparando una antología de mi obra poética y revisando una novela corta.

 

CUESTIONARIO BREVE

Una poeta contemporánea por la que sientas predilección.

No puedo decir una. Cada semana entran poetas en mi vida.

 

Una escritora central de las letras catalanas.

Caterina Albert (Víctor Català).

 

Una autora que haya influido decisivamente en tu forma de escribir.

Supongo que de una manera inconsciente muchísimas. De joven sentí una grandísima estima y familiaridad hacia Carson McCullers y Virginia Woolf. Pero huyo de las influencias; mi obsesión y también mi pasión es encontrar mi propia voz, mi propia música.

«CREO QUE UN BUEN LECTOR ESCOGE LOS LIBROS SIN PENSAR SI ES HOMBRE O MUJER QUIEN LOS HA ESCRITO»

 

Un verso o cita que no se te vaya de la cabeza.

En mi cabeza hay un lío constante de citas. Quizás aquel versículo de Mateo: «toda palabra vana, el día del juicio os será juzgada».

 

El libro que has escrito del que estés más orgullosa.

¡Orgullosa! Creo que de ninguno. Cada nuevo libro es un desafío constante con las palabras, con lo invisible.

 

El libro que te hubiera gustado escribir.

Cuando leo un libro que me gusta mucho, me quedo en estado de shock. Paso días, semanas sin poder escribir, adorando aquel libro. Pero nunca me he dicho: quisiera haberlo escrito yo.

 

Una referente feminista.

Todas las mujeres que desde siempre han arriesgado algo de su propio bienestar para abrir caminos de progreso para ellas y los demás.

 

Un libro sobre feminismo que todo el mundo debería leer.

Sigo con Una habitación propia de Virginia Woolf.

 

Una mujer que te haya marcado.

Mi madre (y no siempre para bien).

 

Un poema tuyo.

Una instantánea

«Los pechos bajo el jersey desafían la plaza
en la fotografía.

Era muy joven cuando un espontáneo me fotografió
bajando los escalones de la iglesia. (Al fondo el campanario
contra el cielo)

Los hombres salieron del bar con una cazalla en la mano.
Sonreían
etílicos y concupiscentes.
Era domingo.

De todos ellos solo la mirada de mi padre era agua de la mar con velas.

No poseía fortuna pero tejía redes:
Atrapar el tiempo.
Recobrar el minuto exacto de la pureza.

 

Me lo decía siempre:

A los trece años la mar ya me dolía en la espalda.
A los quince no conocía la cazalla ni la aspirina.

*

Y decía mi madre:
Aún sueña con playas. Tú no debes ser
como tu padre hija. Él siempre
se ha dejado seducir fácilmente.

 

Y una sarta de lamentos se le encalló en las encías
igual que los anzuelos de los palangres se encallan
en los prados de posidonia».

De Lovely (traducción de Carlos Vitale).

Lovely (Ediciones Saltadera, 2018).

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

dos × 4 =