Durante las últimas semanas se ha desatado una enorme polémica propiciada por ciertas influencers, que haciendo alarde de su popularidad se atreven con todo, sin tener en cuenta, que precisamente el hecho de tener un número importante de seguidores implica precisamente responsabilidad.

La polémica cuestión se desata cuando sin ningún reparo estas chicas monas recomiendan medicamentos, y en concreto ANTIBIÓTICOS a la población en general, sin ningún conocimiento de un tema tan complejo y que tiene en alerta a toda la comunidad científica y sanitaria mundial.

La resistencia a los antibióticos constituye una grave realidad para la salud de los ciudadanos y un reto prioritario para las autoridades sanitarias. Las cifras que se manejan son preocupantes: cerca de 33.000 muertes son ocasionadas por bacterias multirresistentes al año en Europa, en España la cifra se sitúa en 4.000 muertes al año. Y en términos económicos, las resistencias antimicrobianas generan un gasto sanitario adicional estimado en 1.500 millones de euros anuales.

Desde su descubrimiento los antibióticos han servido como la piedra angular de la medicina moderna, durante casi 80 años han salvado millones de vidas gracias a su capacidad para matar bacterias y convertir enfermedades mortales en simples molestias, sin embargo, el persistente abuso y el mal uso tanto en humanos como en animales nos ha llevado a la aparición y propagación de la resistencia antimicrobiana, la cual ocurre cuando los microbios, como las bacterias, se vuelven resistentes a los medicamentos utilizados para tratarlas.

“Hemos abusado de este gran logro enormemente y ello ha derivado en un problema de resistencia a los antibióticos por parte de las bacterias”

“Solamente el 40% de los europeos saben que los antibióticos son ineficaces contra los virus”

¿Cuántas veces hemos tomado un antibiótico por nuestra cuenta, cuando en realidad no hubiera sido necesario?

Los antibióticos solamente curan infecciones producidas por bacterias y la gran mayoría de las infecciones que cualquiera de nosotros sufrimos del tipo de un catarro común o gripe, están producidas por virus y los antibióticos no sirven para nada.

Con cada infección que tratamos con estos fármacos sin ser realmente necesarios, con cada tratamiento que no tomamos como se indica, estamos haciendo cada vez menos eficaces a estos medicamentos, hecho por el cual la resistencia a los antibióticos está siendo considerada ya una de las mayores amenazas para la salud del siglo XXI.

El propio doctor Flemming, padre de la penicilina fue consciente de la rapidez con la que las bacterias mutaban y se hacían resistentes. Por ello fue el primero en decir que los antibióticos solamente se utilizarían en caso de ser necesarios, algo que dijo de nuevo cuando recogió su premio nobel de medicina.

El problema es de vital importancia, ya que existe una grave falta de nuevos antibióticos en fase de desarrollo para combatir la creciente amenaza de la resistencia a los antimicrobianos. Así mismo, hay muy pocas opciones terapéuticas posibles para tratar las infecciones resistentes a los antibióticos, que precisamente se han generado por un mal uso y un abuso de los mismos, y a día de hoy es difícil imaginar un mundo sin ellos.

Los riesgos son claros, podríamos regresar a las épocas oscuras de la medicina donde lesiones tan simples como un rasguño en la rodilla de un niño o una infección de garganta podrían nuevamente volver a matar. Una cirugía de puesta de prótesis de cadera, de rodilla, una nueva válvula cardíaca, una cirugía plástica y hasta un tatuaje, se convertirían en un enorme riesgo de muerte, la neumonía ha vuelto a ser la principal asesina de ancianos.

Las conocidas como súper-bacterias están aumentando en todo el mundo y tienen capacidad de causar problemas graves de salud a escala planetaria. Algo que resulta más grave aún si tenemos en cuenta que los focos principales de infección de estos poderosos y temibles gérmenes, son los propios hospitales y centros sanitarios.

Hacer un uso racional de los antibióticos y combatir las resistencias requiere de una labor conjunta y comprometida de todos los profesionales que formamos el engranaje de la Salud Pública.

Un compromiso más de la Profesión Farmacéutica ante una cuestión de vital importancia y urgente necesidad

La farmacia por su cercanía y accesibilidad se convierte en escenario privilegiado a la hora de transmitir mensajes educativos y colaborar a modificar comportamientos de la población. Por otra parte, el farmacéutico es el Facultativo Sanitario igualmente más accesible en su ejercicio profesional, y comprometido en poner freno a situaciones tan críticas y urgentes como es la resistencia a los antibióticos, así como dar consejo profesional sobre todos los temas relacionados con el Autocuidado, la Salud y, por supuesto, los medicamentos.

Desde la farmacia comunitaria se luchará con firmeza para frenar esta grave amenaza, insistiendo en respetar las pautas prescritas por el médico, informando sobre la gestión de los antibióticos acumulados en sus casas, sugiriendo el depósito de los restos en los puntos sigre, detectando reacciones adversas, etc.

Si presenta una enfermedad que le sugiera una infección, no lo dude, consulte a su médico. Solo él después de una exploración profunda, está capacitado para decidir si esta infección se cura o no con antibióticos. El farmacéutico siempre podrá orientarle, sugerirle la derivación y asesorarle en todas sus dudas.

Como consecuencia de este escenario preocupante desde el año 2008, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las enfermedades (ECDC) organiza el día 18 de noviembre el Día Europeo para el Uso Prudente de los antibióticos.

Este Día Europeo del Uso Prudente de Antibióticos se enmarca igualmente en la Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antibióticos, una iniciativa impulsada por la Organización Mundial de la Salud, que este año 2019 se centra entre los día 18 al 24.

El objetivo de esta iniciativa es concienciar tanto a profesionales sanitarios como a la población general sobre los riesgos asociados al uso indebido de los antibióticos, así como promocionar el consumo responsable para prevenir la aparición y el desarrollo de resistencia a los antimicrobianos.

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Licenciada en Farmacia por la Universidad de Salamanca Mágister en Nutrición y Dietética para la Promoción de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid Diplomada en Homeopatía por el CEDH Experta en Dermocosmética para el Cuidado Avanzado de la piel Experta en Nutrición Celular Activa Profesora de CEDH Autora del Blog “Autocuidado, Salud y Belleza” Farmacéutica Comunitaria y Consulta Homeopática

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