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“Antes o después conquistaremos las riendas de la producción y podremos vivir en una sociedad realmente democrática”

El autor de cómic Adrián Bago presenta en Sicofante una galería de personajes variopintos con un afán autobiográfico sin ataduras ni corsés

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análisis

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El creador de cómics conversa sobre las claves de su nuevo libro, de la precariedad que impera en el medio, del arte en general y también de otros temas políticos y económicos, pues, como bien él dice, “el resto son conversaciones de Facebook de papafritas”.

¿Cómo nace Sicofante? Hasta ese momento había publicado historietas breves de la mano de Inefable tebeos… 

Bueno, yo empiezo publicando a los 18 años en el Kiss Comix de La Cúpula mensualmente. Estaba en primero de Bellas Artes, pero en el mensual erótico fue donde aprendí a hacer tebeos. El tener que escribir y dibujar mensualmente una historieta de siete páginas, aunque fuera pornográfica, fue mi escuela. Y luego sí que fui pasando de editorial en editorial, aquí y allá, hasta que me junto con René Parra (ahora editor de la imprescindible El Nadir) y César Sebastián (excelente dibujante que prepara RONSON para Autsaider) y formamos Inefable para sacar tebeos a nuestro rollo. Así que Sicofante surge del vacío tras Inefable. Quería hacer un tebeo muy personal y muy literario, bastante a la contra de la dinámica actual que se basa más en cánones audiovisuales (adiós narrador) en el mejor de los casos cinematográficos y en el peor, y tristemente habitual, televisivos. Sí que tiene algo de enfado ante el conservadurismo narrativo que nos infecta actualmente, todo es trama basada en causalidades tramposas escritas casi todas partiendo del mismo manual, pero también es un cóctel donde intento vertebrar biografía, política, obsesiones, referencias y derrotas. Y por supuesto con conciencia de clase.

La precariedad y el sexo podríamos decir que son los ejes de tu novela gráfica. ¿El sexo es el ‘algo es algo’ dentro de la falta de expectativas vitales?

Tristemente la precariedad es no el eje de mi tebeo sino de la inmensa mayoría de la gente que conozco, así que sería absurdo no tratarla en una obra con afán biográfico. Pero también importa cómo la tratas. Abomino de los relatos superacionales que, aunque se vistan de progres esconden un discurso liberal y si rascas, cristiano. Y con la iglesia hemos topao. Y el sexo es ese momento de libertad que nos une a todos; bueno, menos a los que follan para reproducirse que son como los que después de meterse entre pecho y espalda un cordero piden sacarina con el café. Unos desahogaos, vamos.

Hay abundante presencia de planteamientos comunistas, ¿cómo utopía ideal inalcanzable, honesta convicción o le ves posibilidades reales de que sean llevados a cabo?

Soy militante del PCE y siempre voté en contra de abrazar el programa socialdemócrata de bajo nivel de Podemos y por supuesto en contra de entrar al gobierno con la derecha del PSOE, así que sí hay honesta convicción de superación del marco representativo burgués que fetichiza la dictadura del mercado que subyace en cualquier régimen capitalista sea más o menos “democrático”. Sí que creo firmemente que antes o después conquistaremos las riendas de la producción y podremos vivir en una sociedad realmente democrática, no una en la que «eliges» al gestor de tu alienación sino una donde democráticamente podamos decidir qué producimos y cómo, no contentarnos con los restos de la competencia anárquica de intereses privados. Y si no lo conseguimos pues el desastre. Porque una cosa tiene que quedar, si lo conseguimos no será porque nos lo regalen, no hay solidaridad en la clase capitalista para quitarse privilegios ni mesías en la izquierda que nos conduzcan pacíficamente al socialismo. Hay que organizarse y luchar. El resto son conversaciones de Facebook de papafritas.

“No hay solidaridad en la clase capitalista para quitarse privilegios ni mesías en la izquierda que nos conduzcan pacíficamente al socialismo”

Hay un desdoblamiento llamativo entre el Adrián Bago narrador y el Adrián Bago personaje, que siendo el mismo, son muy diferentes.

Parte del juego consiste en cómo me represento. El tebeo tiene algo de investigación yoica, como casi cualquier proceso de creación. De todas formas, siempre estarán ahí los Jekyll y Hide o ese doble dostoievskiano que es igual a nosotros y parece que compita con nosotros. Al final todo el mundo se cree Seinfeld pero es George Costanza. Lo interesante de la representación es que puedes jugar y eso que piensas en un momento dado y que descartas enseguida aquí lo puedes poner en la boca del personaje. Resumiendo, el Adrián del tebeo es un Adrián sin la tiranía del SuperYo freudiano.

Aunque afirma que es una autoficción, es inevitable atar ciertos cabos, y desde alguien que le conozca bien, supongo que más aún… ¿Alguien se ha identificado con los secundarios de la obra, para bien o para mal?

Pues sí, hay gente que se ha reconocido directamente porque los represento tal cual, como puede ser mi novia, Laura Cruz, sexologa y directora de Eros y Psique (que dice que la he dibujado fea y como una mandona, cuando yo quería que hiciera de voz de la razón en el relato) o Juaco Vizuete, que le hizo mucha gracia verse en una conversación que nunca existió sobre un dibujante ficticio en el que vuelvo todo lo que odio de ciertos autores de cómic actuales. Me pareció graciosa la idea de usar un autor real al que respeto para despotricar de lo etéreo de lo que abomino, creo que sólo me hizo gracia a mí. En cambio, el resto de personajes es una mezcla de varios. El que hace de mi amigo está inspirado en varios, aunque el dominante sería Pablo Vergel (que en un malabarismo extraño aparece en otra secuencia realmente en el tebeo) y dijo que lo había hecho feo y gordo. Pablo Vergel es el editor de esa maravilla que es Reediciones Anómalas y colaborador habitual de Cuarto Milenio, la estrella alicantina.

Es curioso que siendo músico –toca la batería con Los Largos– en Sicofante no le preste atención a esa faceta suya.

No había caído en eso, la verdad. Ahora pensando creo que la música para mí es un compartimento estanco de las frustraciones de la vida. El local de ensayo como búnker emocional.

Abundan referencias históricas, políticas y literarias… tantas, que estoy convencido de haberme perdido alguna. Cuéntenos algún detalle oculto entre las páginas de Sicofante.

A ver, por ejemplo, en el primer capítulo cuando en la ensoñación literaria el personaje se va a follar con la canguro a su casa, la secuencia de la fachada es un plagio de una secuencia de Watchmen, esa obra maestra por mucho que les joda a los modernos de turno. La casa es la fachada de la de Moloch y la secuencia es cuando va a visitarle Rorshach. Luego hay un momento en que reto al lector a ver si descubre de quién es una cita. Sinceramente ya no me acuerdo si era una boutade y la cita era falsa o es que ya me he olvidado de dónde la saqué. Aunque conociéndome si estaba de buen humor sería de Lenin y si no sería de Stalin.

¿Algún nuevo título en preparación?

Pues ya está a punto mi nuevo tebeo para Autsaider. Saldrá para febrero/marzo y es una revista a lo Bola Ocho con tres historias cortas, dos son ficción y una autobiográfica. Se llama Bibelots y en nada lo anunciaremos.

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