En lo que va de año, 45.700 personas han cruzado el Mediterráneo, y más de 1.000 han perdido la vida en el intento. Un total de 800 lo hicieron sólo en el mes de mayo. Solamente durante el pasado mes de junio, una de cada siete personas que intentó cruzar el Mediterráneo falleció.

Ante esta desalentadora situación, la retirada del buque de ayuda Aquarius, como ya informó Diario16, ha dejado aún más desamparados a los inmigrantes que tratan de llegar a las costas europeas.

 

Ruta migratoria mortal

Durante los últimos dos meses, el Aquarius ha permanecido en puerto, sin capacidad de llevar a cabo su trabajo humanitario, a pesar de que las personas continúan huyendo por mar a lo largo de la ruta migratoria más mortal del mundo.

Ante esta situación, la organización Acnur ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para acabar con la tragedia del Mediterráneo.

Desde la salida del Aquarius, las perspectivas son aún peores

Ante esta iniciativa, Acnur reclama asistencia porque “las personas que se embarcan en el Mediterráneo necesitan atención médica y psicológica en las zonas de desembarco”.

Además, esta ONG también pide protección para las niñas y niños y mujeres embarazadas que se aventuran a cruzar el Mediterráneo buscando un futuro mejor. Según manifiesta Acnur, “ necesitan una protección especial tras su llegada a la costa”.

Además, la ONG recuerda que tras varios días en el mar, sin provisiones de ningún tipo en la mayoría de los casos, las personas que llegan a tierra necesitan recibir agua y alimento.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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