Hoy es un día clave en el Caso Banco Popular por la comparecencia en la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera de los últimos presidentes de la entidad.

En la comparecencia de Ángel Ron todos los grupos parlamentarios han interrogado con preguntas lógicas y ajustadas en referencia tanto a la gestión de Ángel Ron como a los procesos que llevaron a su dimisión y, sobre todo, a lo que provocó la caída del Popular. Es lógico que si comparece el presidente de una entidad se le pregunte sobre su gestión, sobre el estado de las cuentas, sobre las operaciones en las que participó el banco o las que inició como, por ejemplo, las ampliaciones de capital.

Ron ha iniciado su comparecencia afirmando que el Caso Banco Popular es de “una gravedad especial” porque, aunque no ha afectado al dinero del ciudadano, es fundamental conocer lo que ocurrió para que cayera ya que desapareció el patrimonio de más de 300.000 accionistas y bonistas. “Jamás he visto que 300.000 personas, accionistas de un banco cotizado y sometido a la supervisión, en una noche, esos accionistas fueran desposeídos de sus propiedades. Esto requiere de una investigación profunda, encontrar a los responsables y establecer una reparación”. En el Caso Banco Popular, ha afirmado Ron, “se ha conculcado el derecho fundamental de la propiedad”. Por otro lado, él mismo se ha presentado como un afectado más que ha perdido con el Caso Banco Popular un millón de euros, según le indicó el propio banco, explicando que, además, la solvencia de la sexta entidad financiera del país queda demostrada porque el Santander hizo un gran negocio al adquirirlo por un euro.

El ex presidente del Banco Popular se ha referido al proceso por el que Ángel del Valle y Reyes Calderón implementaron una estrategia para removerle del cargo para conseguir hacerse con el control de la entidad para realizar una operación corporativa a bajo precio.

En referencia a la ampliación de capital de 2.016, Ángel Ron ha sido contundente con la transparencia de las cuentas poniendo como ejemplo el hecho de que el Consejo de Administración se hiciera con el 20% de la misma. No habrían entrado en dicha ampliación si las cuentas no hubieran sido correctas. Ron ha confirmado el respaldo que tenía dicha ampliación tanto de los reguladores como del mercado. “El Banco Popular pasó todos los controles habidos y por haber. Las cuentas siempre han ofrecido una imagen fiel de la entidad”. Los bancos de inversión garantizaron por 3 veces la ampliación de capital. La entrada en vigor de una nueva normativa hizo que cambiaran las condiciones sobre las que se planteó la operación, pero las cuentas “mostraban la realidad del banco. Lo que era impensable que después de la ampliación de 2.016 se produjese una fuga de capitales”.

Ángel Ron ha definido el proceso de resolución como de inadecuado porque al Popular se le hizo una valoración de liquidación, pero no se le liquida, sino que se produjo “un vaciamiento patrimonial de los accionistas, un desplazamiento patrimonial al Santander”, algo que algunas de las demandas interpuestas califican de enriquecimiento ilícito. Cuando se ha referido al banco cántabro en referencia a sus cuentas de 2.017, Ron ha actuado como buen gallego y ha declarado que él no estaba allí para hablar de las cuentas de otra entidad. “El banco cumplía con todas las condiciones normativas, no porque lo hayan dicho las autoridades españolas, sino porque la propia entidad que resolvió la entidad, la JUR, reconoce que el Popular era solvente, que cumplía con los mínimos regulatorios”. Ron ha confirmado que, en el primer trimestre de 2.017, ya siendo presidente Saracho, el Popular tenía un exceso de liquidez respecto a los mínimos regulatorios del 82%, un dato que demuestra claramente que la caída de la entidad hasta la inviabilidad es consecuencia de la gestión de Emilio Saracho.

En referencia a este tema, Ángel Ron ha revelado cómo el propio Saracho manifestó desconocer los fundamentos de la banca comercial. “Saracho no venía a gestionar el banco y me dijo que lo iba a arreglar con una ampliación a bajo precio y que si no lo conseguía en el mes de junio montaba una tómbola. Para realizar esta operación, la acción estaba demasiado cara y que un principio básico para hacerlo era asustar a las autoridades, a los reguladores y al mercado”.

El expresidente del Popular ha insistido que los actos de Saracho fueron la causa de la inviabilidad porque generó el pánico en los depositantes.

Seguramente el siguiente compareciente, el señor Emilio Saracho, habrá tenido tiempo de escuchar la intervención de Ángel Ron, ¿qué consejo le habrán dado sus abogados de Uría y Menéndez para replicar las acusaciones de Ron?

 

4 Comentarios

  1. la gestion de ron fue nefasta pero con ron el banco popular no hubiera pasado problemas ,
    venta totalbank mas venta wizin mas plan sunrise ,salvacion y sin necesidad de ampliacion de capital. control del inmobiliario y de la venta con la compra del resto de aliseda que se impidio al popular y se regalo al santander . las perspectivas del valor muy buenas ,si le hubieran dejado tranquilo
    la continuacion de cortos hubiera sido rota por una subida brusca del valor y hubiera ido como un cohete .por ejemplo la entrada de luksic hubiera sido la ruina de los cortos de forma definitiva.
    el banco popular estaba a un precio de ganga ,muy buen negocio para los inversores si no hubiera habido una conspiracion entre europa españa el santander cnmv y banco de españa para cargarselo.

  2. El señor Ron, se le ve como una persona con una claridad en todo lo que dice y con una gran memoria, aunque ha cometido algún pequeño desliz; pero es mucho mas veraz que su sucesor.

  3. Ángel Ron asegura que Saracho creía que la acción del Banco Popular «estaba cara» y le dijo que
    12.07.2018 | actualización 13h57

    El presidente del Banco Popular entre los años 2006 y 2017, Ángel Ron, ha asegurado este jueves en el Congreso que su sucesor, Emilio Saracho, le dijo al acceder a la presidencia que la acción del Popular «estaba cara» y que, si no podía vender la entidad o ampliar el capital rápidamente, «montaría una tómbola».
    Durante su comparecencia en la comisión que investiga en la Cámara Baja la crisis financiera, el rescate bancario y la quiebra de las cajas de ahorro, y que dedica una fase específica a investigar la caída del Popular -vendido al Santander en junio de 2017, tras ser valorado en un euro-, Ron ha acusado a su sucesor de buscar una depreciación de la acción de la entidad.
    Según Ron, Saracho -que procedía del banco de inversión JP Morgan- llegó a decirle que buscaba «arreglar» la situación del Popular «con una ampliación de capital a bajo precio, o una transacción a bajo precio» y «que, si no lo hacía rápido, montaría una tómbola». «Me pareció especialmente desagradable», ha apostillado Ron.
    Así, el expresidente ha comentado que su sucesor consideraba que, «para hacer esa operación, la acción estaba cara» y que «el principio básico como banquero de inversión era infundir pánico y asustar a autoridades, accionistas y al mercado».
    «Me dijo que un principio básico en su labor de banca de inversión era infundir pánico», por lo que quería trasladar la idea de que estaba «dispuesto a estrellar el avión en las puertas del BCE».
    Por otro lado, ha asegurado que -no sólo ante él, sino ante más de 300 consejeros y directivos de la entidad- Saracho reconoció «no conocer los fundamentos de la banca comercial», admitió que «no sabía ni venía a gestionar» la entidad y «ponía continuamente ejemplos de aviación».
    Por esa razón, Ron ha opinado que la gestión de Saracho fue como conducir un avión comercial «como si fuera un caza»: «Sí, el avión llega al aeropuerto, pero los tripulantes y los pasajeros se mueren porque, obviamente, si se empiezan a hacer loops, triples y descensos en picado, al final lo que ocurre es que se pierde la confianza».
    Críticas al organismo europeo de resolución
    Además, el expresidente ha criticado la actuación de la Junta Única de Resolución (JUR), el organismo europeo que ordenó la resolución del Popular y que, a su juicio, «aplicó un procedimiento inadecuado para una entidad que era solvente».
    «Se ha producido un vaciamiento patrimonial», ha remachado Ron, que añade que no culpa al Santander de ese «confiscamiento de patrimonio», aunque sí fue el «beneficiario».
    Esa anomalía, según Ron, se produjo porque la JUR ejecutó «una normativa para su liquidación que es una ficción, porque se dice que se liquida [el banco], pero no se le liquida». «Curiosamente, se cuantificaron las pérdidas de la entidad en lo mismo que valía su patrimonio», ha señalado.
    Ángel Ron también ha aseguradoque el Banco Santander hizo un «excelente negocio» con la compra de la entidad valorada en un euro, sobre todo -ha señalado- si se tiene en cuenta que el banco presidido por Ana Botín obtuvo un retorno de más del 20% tras la operación.
    Según Ron, la adquisición del Popular por parte del Santander fue un «atropello flagrante», y ha llegado a poner en duda que la ampliación de capital llevada a cabo por el Santander para hacerse con el Popular «fue realmente a provisiones o a otras cosas».
    El banco valía «miles de millones» en el momento de su intervención
    El expresidente ha insistido en que el banco valía «miles de millones» en el momento de la intervención, algo sobre lo que Ron no alberga «ninguna duda», respaldando esta afirmación con datos como los más de 2.000 millones de activos fiscales diferidos monetizables (es decir, que los puede reclamar sunque no registre pérdidas) o los más de 1.200 millones que se ofrecieron por Wizink.
    Respecto a la morosidad, Ron ha recordado que se competía con cierta «asimetría» ya que apareció en el mercado la Sareb -el denominado banco malo que asumió los activos inmobiliarios tóxicos de las entidades con problemas- «con 50.000 millones de euros» para limpiar los balances de las cajas de ahorro, en tanto que el Popular no contó con un sólo euro de ayuda pública para realizar su saneamiento.
    En cuanto a los informes de valoración realizados por Deloitte en los que se apoyó la Junta Única de Resolución para liquidar y valorar la entidad en un euro para su venta, Ron ha aclarado que los inmuebles que poseía el Popular se valoraron «en escenario de liquidación, de modo que a los accionistas se les expropia» porque, a su costa, se vendieron inmuebles por debajo de su valor.
    Exige «una investigación profunda» y una «reparación» a los accionistas
    Respecto a las pérdidas sufridas por 300.000 bonistas y accionistas del Popular, Ron ha considerado «penoso que los accionistas hayan perdido todo sin transparencia, sin justiprecio y sin información». «Espero que la Justicia encuentre una reparación y una explicación a este atropello tan flagrante», ha subrayado.
    Para el expresidente, resulta «imprescindible» saber qué ocurrió realmente con el banco y por qué desaparecieron los ahorros de 300.000 familias.
    «No había visto jamás una situación en la que, de la noche a la mañana a los accionistas de un banco cotizado y sometido a supervisión, y que nunca había incumplido, ni una sola vez, los requerimientos legales, se les desposeyera de su propiedad», ha aseverado.
    Según Ángel Ron, los accionistas eran los únicos dueños del banco y, debido a que el derecho de la propiedad es un de derecho fundamental y que, en el caso de Popular ha sido «conculcado», esto debe tener una «reparación».
    «Puede haber un debate sobre si la gestión fue mejorable o no, pero esto requiere de una investigación profunda en todos los órdenes para llegar hasta el final y encontrar responsables», ha resumido el expresidente de la entidad.
    «El banco fue siempre transparente»
    Sobre sus años al frente del Banco Popular y la exposición de la entidad al negocio inmobiliario, Ron ha explicado que el banco tenía un 36% de su balance en el ladrillo cuando estalló la burbuja inmobiliaria, pero algunas cajas tenían el 60% y el 70%.
    Algunos informes, ha recordado, decían que en el banco estaban siendo «muy tímidos» con su actividad inmobiliaria, que muchas veces venía por acompañar a las propias pymes.
    También ha destacado que la opinión de los supervisores -incluso en los peores momentos de la crisis, allá por 2011 y 2012- era que el Banco Popular tenía capacidad para seguir por sí solo teniendo en cuenta la fortaleza de su negocio y sus accionistas.
    Un comentario que ha puesto en valor porque la inspección del Banco de España al Banco Popular se hacía desde dentro, lo que les permitía enterarse del día a día, «hasta operaciones de 35.000 euros», ya que en la entidad «no se puso jamás un velo». «El banco fue siempre transparente», ha sentenciado Ron.

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