La consejera de Desarrollo Sostenible, Carmen Crespo, y el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla.

La cuenca minera de Riotinto, una de las comarcas más deprimidas económicamente de todo el país con unas tasas de desempleo superiores al 25% en la actualidad y que ha llegado a tener a más de la mitad de su población joven en el paro, afronta un nuevo desafío ciudadano: resignarse a convertirse en el vertedero de Europa, como ya lo es de facto el centro de residuos tóxicos y peligrosos de Nerva, colmatado desde hace años y protagonista de incontables incidentes medioambientales en más de dos décadas de existencia, y que en 2019 acogió al menos 40.000 toneladas de residuos tóxicos y extremadamente peligrosos procedentes de unos astilleros de Montenegro, a 3.200 kilómetros de distancia, sin los permisos preceptivos del Gobierno estatal y con el consentimiento de la Junta de Andalucía. Ahora, el ejecutivo bipartito de Juan Manuel Moreno Bonilla ha iniciado el proceso administrativo para implantar una empresa de tecnosoles en una zona muy cercana al vertedero de Nerva, en esta ocasión situada en el vecino municipio de Minas de Riotinto, a solo 4 kilómetros de distancia.

Sin anuncio previo y vía Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA), la Administración autonómica ha anunciado este martes 2 de marzo el acuerdo del pasado 22 de febrero de la Delegación Territorial de Desarrollo Sostenible en Huelva, por el que se somete al trámite de información pública para la ubicación de una planta de tecnosoles en el municipio de Minas de Riotinto, más concretamente en la zona denominada La Dehesa.

Desagradables olores

Los tecnosoles son superficies artificiales fabricadas a partir de residuos que generan unos desagradables olores claramente perceptibles por las poblaciones cercanas, ya que se usan residuos y basuras de distinta procedencia para su compostaje. A esto se une un problema añadido: al tener que albergar residuos de todo tipo para su tratamiento, cualquier ‘stock’ sin ser tratado se convierte de hecho en un vertedero más.

Las plantas de tecnosoles reciben constantes denuncias en otras zonas por malos olores y vertidos incontrolados

Como experiencia de este tipo de instalaciones se encuentra la planta de la empresa Ten, ubicada en las antiguas minas de Touro, en A Coruña, donde se suceden las denuncias por olores insoportables para la población cercana y vertido incontrolados, según denuncian ecologistas y el Bloque Nacionalista Galego (BNG).

El proyecto de La Dehesa en Minas de Riotinto, con una población actual de unos 3.800 habitantes, pretende ser llevado a cabo por la empresa Green Soil Solutions, S.L., registrada hace solo nueve meses en Huelva con un capital social de 3.000 euros. Tiene como objeto social la “recogida, transporte y gestión de valorización, eliminación de todo tipo de residuos, tanto urbanos como industriales, y subproductos, incluida la vigilancia de estas actividades, así como la vigilancia de los lugares de gestión y vertido”.

El titular de la Delegación Territorial de Desarrollo Sostenible en Huelva, José Enrique Borrallo, será el responsable último que dicte la resolución una vez se consulte al Ayuntamiento de Minas de Riotinto y a la Consejería de Salud durante un periodo máximo de 30 días. A partir de ahí se dará la Autorización Ambiental Integrada y se publicará en el BOJA para que, en un periodo de 45 días hábiles, se realicen las alegaciones pertinentes al proyecto.

La empresa proyectada en Riotinto se ha anunciado en el BOJA sin informar previamente a la población afectada

Ampliación en pleno confinamiento

En este sentido, la Junta de Andalucía guarda absoluto mutismo desde que el pasado abril anunciara el proceso de ampliación de las instalaciones del centro de residuos peligrosos de Nerva, un recinto sobradamente colmatado desde hace años y protagonista de numerosos incidentes ambientales desde su creación a finales de los años 90. Este proceso administrativo, que ha recibido numerosas alegaciones por parte de ciudadanos y entidades de todo tipo, ha provocado un resurgir de las movilizaciones ciudadanas que se originaron en los años noventa contra la puesta en marcha del vertedero de Nerva. Un ejemplo de ello es la asociación Nerva, Salud y Dignidad, que ha promovido varias iniciativas de concienciación, desde su creación este pasado 2020 en plena pandemia, para luchar por el cierre de esta instalación ubicada a escasos 700 metros del municipio y del río Tinto mediante la convocatoria de un referendo vinculante.

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