miércoles, 7diciembre, 2022
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«Anarcadia» de Miguel Ángel Feria

Bucanero lírico

Francisco Silvera
Francisco Silverahttp://www.quenosenada.blogspot.com.es
Escritor y profesor, licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid. He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor funcionario de Enseñanza Secundaria, de Filosofía, hasta donde lo permitan los gobiernos actuales.
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análisis

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Tiene Miguel Ángel Feria un halo de bucanero lírico y quizá de ahí le venga la deriva de trasvolar a América, donde se aprecia su poesía. Tiene también un aire de tocaor orfénico, con la apariencia entre soliviantada y chulangona de quien sabe los resortes de la guitarra flamenca y retiene en la memoria los desprecios de los ignaros, plasmados en su amigo El Niño Miguel, sólo idolatrado cuando no está. Como todo intelectual verdadero en España, Miguel Ángel Feria es un sobreviviente: investigador, traductor, profesor…

Leo con sorpresa su Anarcadia publicado en la más que seria editorial madrileña Árdora Ediciones (echen un vistazo a su catálogo). Este título acratizante esconde una poesía fuerte que enseguida revela sus costuras clásicas, detrás hay una lectura de búsqueda, de indagación, de encuentro con los modelos: sumisión altiva que proclama su propio ser.

En conversación con él trato de explicarle que la Literatura es una forma de mirar la Naturaleza, entendida ésta como la realidad total: y me corrige razonablemente citando a Verlaine, “Si no tienes una determinada forma de mirar, sólo tienes Literatura, esto es: retórica… Que ton vers soit la bonne aventure / Eparse au vent crispé du matin / Qui va fleurant la menthe et le thym… / Et tout le reste est littérature”, maravilla atinada.

Lo distintivo de Feria es que no hace esa Literatura despreciada por la poética de Verlaine, sino la otra que está implícita en los tres versos iniciales de la cita: la fortaleza de una mirada llena de experiencias que tiene la singularidad de distinguirse y no amoldarse en grupo alguno. Su mundo es interesante, diferente, incluso sus localismos y vivencias se transmutan en universales, como debe ser en un poeta (a nadie importan sus sentimientos).

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Siempre a la contra, conocer los recursos de la métrica a fondo para desplegar su música propia, sabiendo qué quebrantos son daño y cuáles caminos nuevos, este libro abre la puerta a un sonido peculiar: no hay una modernidad impostada cabalgando la ocurrencia, sino una adecuación entre la mente y la cosa que implica autenticidad.

El horizonte de la música es permanente, la cita literaria justificada por la reflexión de fondo; Anarcadia es un libro de denuncia existencial: exige no claudicar, exige compromiso y demanda libertad frente al vacío de la indiferencia ética, por ello lo cultural ni molesta ni oculta, no convierte en admirable estatua a su autor, pretensión tantas veces de la poesía ansiosa de premios.

Dividido en tres secciones que a mí (aunque sea mentira) me trasladan de lo surreal a lo automático para llegar a lo cotidiano, podrían ser tres libros que aquí forman una unidad desplegada… no pretendo analizar, sino mostrar cómo lo he leído yo… Hay una explicación: cuando uno entra en ese mundo magmático, autorreferencial  a veces pero no sentimental ni personal, tiene la impresión de estar por debajo de la consciencia del autor; después empieza a conocer sus mecanismos, el cómo coloca las ideas y forma el verso, la estrofa… entonces ve cómo vamos del homenaje a la carga de profundidad, de lo lírico a políticamente degradante… a mí me ha quedado la sensación de ir construyendo el texto global conforme ahondaba en la lectura.

Se nota que el poeta acumula, piensa, repasa, corrige y perfecciona: hay poemas en los que nada falta ni sobra, y si les hubiera tocado más: ya no serían la rosa. Desde la versificación rítmica casi prosaica o el juego con los blancos del papel, hasta las formas clásicas, Feria demuestra el dominio maestro: del compositor que se puede permitir elevar su voz.

Cito un sólo poema por breve y accesible aquí, una descripción del uroboros eterno llena de geometría, endecasílabo exacto, efectista, golosa de léxico e invención (he apuntado “positura”, “carlanca”, “malagüera”, entre otras…) y redonda en su acabado. Un poeta de verdad Miguel Ángel Feria.

TEORÍA DEL FUEGO
 
Serpiente en cuyo centro se concibe
la presa cuyo centro
concibe a la serpiente:
nada viva nutriérase de nada,
la serpiente de no carnales pétalos,
la nada petalínea
fuere,
la serpiente de fuego, la nada inextinguible
 
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