Toda España se ha unido al duelo por la muerte del pequeño Julen. Y en él, todos los españoles nos enorgullecemos del coraje, el valor y el apoyo de todas las personas que directa e indirectamente han participado en las labores de su rescate y ayuda a su familia, de una manera desinteresada.

Pero en esta ola de solidaridad colectiva, que trabajaba incansable con el objetivo y la esperanza de encontrar y sacar al pequeño, de nuevo, algunos medios de comunicación no han estado a la altura de su función. Y han primado más la cuenta de resultados y la posibilidad de tener más porcentaje de audiencia, que su función social de informar.

Como ciudadano y padre, de nuevo, como en otros terribles sucesos, he sentido enojo y vergüenza por algunas continuas conexiones, que supuestamente eran informativas, pero que ni informaban ni aclaraban nada. Eran meros cebos, para que una población preocupada por lo que estaba sucediendo, parara un momento lo que estaba haciendo para orientar su atención hacia ese medio de comunicación para conocer alguna nueva noticia, que finalmente no se producía.

Algunos medios de comunicación han practicado sin pudor “el informar de nada con imágenes” para captar más audiencia, ya fuera poniendo las imágenes de unas grúas que no hacían nada, entrevistando al amigo del amigo del amigo del conocido de…, haciendo especiales que reiteraban la información ya conocida, cuando no eran plataformas para difundir bulos deleznables.

El periodismo, es definido por el diccionario de la Real Academia de la Lengua como la “actividad profesional que consiste en la obtención, tratamiento, interpretación y difusión de informaciones a través de cualquier medio escrito, oral visual o gráfico.” A algunas televisiones, se les ha olvidado esta definición, y han practicado sin pudor un sensacionalismo que no tiene cabida en un servicio público.

Por ese motivo, es una buena noticia que el Consejo Audiovisual de Andalucía haya anunciado que analizará el tratamiento del caso Julen en las televisiones, porque cree que se podrían haber «vulnerado derechos fundamentales de los familiares del menor»

Pero no va a ser suficiente. Ya, en anteriores ocasiones, con motivo de otros sucesos trágicos o violentos, el Consejo Audiovisual de Andalucía había reiterado la necesidad de que los medios de comunicación mantuvieran un «respeto absoluto de los derechos fundamentales de las personas involucradas, como el derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen».

Ya en anteriores ocasiones, se había conminado a las televisiones a que «huyan del amarillismo y de la espectacularización de estos casos, acudan siempre a fuentes fiables y eviten la difusión de bulos que contribuyan al desasosiego de los familiares afectados por una determinada tragedia mediática».

Ya en anteriores ocasiones, el Consejo Audiovisual de Andalucía, para que hubiera un tratamiento adecuado de este tipo de casos, había aprobado recomendaciones sobre la aparición de menores en emisiones relativas a sucesos luctuosos o dramáticos.

Como todo lo anterior no ha sido suficiente, y parece que no lo será, habrá que esperar al análisis que haga el Consejo Audiovisual andaluz, pero va siendo hora de recordar a algunas empresas de televisión que pueden emitir porque tienen una licencia de televisión que se les adjudicó mediante un concurso público, y si no cumplen, por autorregulación o por ley, pueden dejar de tener esa licencia.

Qué bonito hubiera sido que esas televisiones hubieran estado a la misma altura de todas esas personas que se han jugado la vida, sin descanso, en este rescate.

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