Centro social acogida Madrid, Campaña frio
Centro social acogida Madrid, campaña frio, sin determinar.

El Ayuntamiento de Madrid ha decidido cerrar a 31 de mayo el Centro Abierto II Geranios del distrito de Tetuán, de titularidad municipal, pero de gestión privada a cargo de la entidad Accem, y actualmente destinado a mujeres sin hogar, siendo muchas de ellas víctimas de violencia de género. Los recursos para personas sin hogar están en general pensados para hombres y son muy pocos los programas adaptados a mujeres y los pocos que hay, Almeida y Villacís lo cierra.

Se trata de otro servicio público más de gestión privada. Han finalizado las prórrogas del contrato de adjudicación y el Consistorio no ha publicado aún el concurso público.

La entidad concesionaria del servicio, la ONG Accem, ha anunciado un ERTE para la plantilla de Geranios hasta que se resuelva el nuevo pliego, advirtiendo a la representación legal de las y los trabajadores de que si se alarga esta situación no podrá mantenerlo y adoptaría medidas más drásticas.

Las usuarias, mujeres sin hogar, muchas víctimas de violencia de género tendrán que salir del recurso. La plantilla de profesionales irá al paro, a cargo de la prestación por desempleo a la que pudieran tener derecho. Y todo ello en una situación de pandemia como la que estamos atravesando.

Desde CCOO Madrid, explican que cuando por diferente casuística un Ayuntamiento no puede adjudicar en plazo un servicio o la nueva licitación se retrasa, hay herramientas excepcionales para evitar su cierre, como la muy conocida en la Administración “convalidación de gastos”.

CCOO se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Madrid ante esta preocupante situación. El Área de Familias, Igualdad y Bienestar Social ha trasladado al sindicato que ha establecido un protocolo para que las usuarias sean acogidas de manera transitoria en otros recursos de la red y que el nuevo pliego saldrá con subrogación para garantizar la continuidad de la plantilla.

En cuanto al citado protocolo para reubicar a las usuarias “nada saben las profesionales de Geranios, quienes aún no cuentan con instrucciones concretas de cómo derivar a estas mujeres a otros recursos”, denuncia el sindicato.

CCOO denuncia que “la continuidad de la plantilla a la que se manda al paro está en el aire y no se sabe por cuánto tiempo”. Además, manifiestan “el maltrato a estas trabajadoras y trabajadores, quienes en los momentos más duros de la crisis sanitaria estuvieron en primera línea”, poniendo en riesgo su salud, quienes durante todo este año han sido considerados esenciales, y ahora y de un día a otro son vilipendiados de esta manera.

La respuesta del Consistorio a los trabajadores y trabajadoras no solo no tranquiliza, sino que alarma enormemente, pues el Ayuntamiento lejos de arremangarse y explorar todas estas vías excepcionales que permitirían evitar el cierre del dispositivo, ha manifestado que “no ha sido una decisión improvisada”.

Mujeres y sinhogarismo

Los recursos para personas sin hogar están en general pensados para hombres y son muy pocos los programas adaptados a mujeres. Sin ir más lejos, los recuentos que reflejan el número de personas que se encuentran sin hogar se suelen hacer contabilizando solamente el número de personas que están en situación de calle o en albergues de la red de atención, casos en los que la mayoría son hombres. Por lo que quedan fuera de ese recuento muchas personas que viven otras manifestaciones del sinhogarismo.

Todo esto ha generado que habitualmente se haya estudiado, explicado, comprendido e intervenido desde una visión androcéntrica y patriarcal, como ocurre con muchas otras realidades, sin tener en cuenta la especificidad de las estrategias de vivienda de las mujeres que se encuentran en una situación de exclusión social extrema.

«Las mujeres sorteamos de cualquier manera tener que dormir en la calle o en albergues porque son espacios muy violentos en los que se multiplica nuestro riesgo de sufrir algún tipo de agresión sexual o de violencia machista en general. Antes de llegar a esta situación optamos por alternativas que se corresponden con otras situaciones de exclusión residencial, menos estudiadas y cuantificadas», han señalado una de estas mujeres.  

La brecha salarial, el cierre del mercado laboral para las mujeres, que se reduzca a un rol maternal/reproductivo y a la esfera privada del hogar, la cosificación sexual y el doble estigma social (por ser una mujer y estar sin hogar), entre otros factores, hacen que muchas mujeres sigan manteniendo una alta dependencia económica de sus parejas o de otras personas.

Una simple ruptura sentimental puede implicar para ellas la ausencia de recursos económicos básicos para su supervivencia y bienestar social. Por este motivo muchas mujeres mantienen relaciones de pareja insatisfactorias o se emparejan simplemente para tener un “elemento de protección”, se prostituyen, intercambiamos compañía o cuidado a cambio de alojamiento, incluso llegan a no denunciar agresiones y violencias machistas, con tal de no terminar en la calle. Una compañera decía: “No eres una persona en la calle, eres una mujer en la calle”.

La violencia machista, tanto en la familia de origen como en la formada, es una de las causas más frecuentes del sinhogarismo femenino y también un factor que fomenta otros factores de riesgo como las enfermedades físicas y mentales. También son muchas las mujeres que han trabajado durante años y años dentro del hogar, sin percibir ingreso alguno ni cotizar, por lo que su dependencia económica es total y a veces llegan a estar sin hogar a edades muy avanzadas.  

¿Cuál es la realidad tras los datos?

Según el VIII Recuento de personas sin hogar en la ciudad de Madrid (realizado en diciembre de 2016) tan sólo el 11,5% de las personas que están sin hogar en Madrid son mujeres.

Viven en un sistema dominado por el patriarcado que invisibiliza y fomenta la desigualdad de las mujeres. La pobreza, el sinhogarismo y la exclusión social no son ajenos a esto. Ser mujer es un factor que se ha asociado desde siempre a la pobreza, que afecta de manera diferente a mujeres y a hombres. Por eso no encaja el dato de que tan sólo haya un 11,5% de mujeres sin hogar en la ciudad de Madrid.

El sinhogarismo se ha estudiado, explicado, comprendido e intervenido desde una visión androcéntrica, que invisibiliza la especificidad de las estrategias de vivienda de las mujeres y, por tanto, sus experiencias subjetivas. Por ello, es fundamental analizar la exclusión social teniendo en cuenta la perspectiva de género.

Si te preguntase que me describieses a una persona sin hogar, seguramente lo primero que se te viene a la cabeza es que es un hombre, de mediana edad, que vive en la calle. El concepto “sin hogar” se asume tradicionalmente a estar en la intemperie o a dormir en albergues, situaciones en las que las mujeres son una minoría, ellas se encuentran más en otras manifestaciones del sinhogarismo que son más difíciles de detectar y de cuantificar. Pero sin hogar es mucho más que no tener techo y no todas las personas que están sin hogar, ni mucho menos, duermen en la calle.

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