El 21 de diciembre se cumple el centenario del nacimiento de la legendaria bailarina cubana Alicia Alonso. Por tal razón, a partir de este año, en esa fecha se celebrará el Día Iberoamericano de la Danza. Diario16 entrevista en exclusiva a Pedro Simón, quien en vida fuera el compañero de la artista durante 45 años. La ocasión no podía ser más propicia para presentar una nueva edición, ampliada e ilustrada, del libro Alicia Alonso: Diálogos con la danza (Ediciones Cumbres, 2020).

Su relación con España fue profunda y se remonta a su niñez, con raíces en su familia. Tomó sus primeras clases de danza siendo muy niña en Andalucía

El Día Iberoamericano de la Danza se celebrará el 21 de diciembre en homenaje al centenario del natalicio de Alicia Alonso. ¿Cómo se siente ante este tributo?

Siento una grata sensación de justicia cumplida. Creo que el prestigio del arte de la danza en Iberoamérica debe mucho a Alicia Alonso, por el enaltecimiento que ella hizo con su talento como intérprete, coreógrafa y maestra, a esta expresión artística, sin renegar nunca de su origen y su cultura. Recordemos que cuando iniciaba su carrera en los Estados Unidos, quisieron cambiarle el nombre por otro de resonancias rusas o sajonas, y ella se negó, defendiendo su nombre de raíces hispánicas. Además, como han expresado algunos críticos de Hispanoamérica, el resultado de su trabajo devolvió la confianza a los artistas de la danza de esta región, donde algunas personas negaban a los hispanos la posibilidad de tener éxito en el ballet clásico, reservándolo para los que tenían otra base cultural. Ella con su triunfo indiscutible, y con la creación de la reconocida “escuela cubana de ballet”, demostró que, en Iberoamérica, en el ballet clásico “sí se puede”.

¿Qué encontrará el admirador de la artista en el libro Alicia Alonso: diálogos con la danza?

Encontrará el testimonio franco y sencillo de una gran artista de la danza de fama mundial, en que expresa sus experiencias profesionales y humanas. Es un libro de defensa a su arte, y en que narra sus impresiones sobre grandes personalidades con las que trabajó. Creo que puede ser de gran interés para los artistas de las artes escénicas en general, y muy particularmente de la danza. Es sin dudas de gran utilidad para los estudiantes y los jóvenes bailarines.

¿Y qué descubriría alguien que por primera vez se acercara a la historia de Alicia Alonso?

Descubrirá la honestidad y el amor hacia su arte, de una figura que dedicó su larga vida a la danza, enfrentando con férrea voluntad todas las dificultades, y engrandeciendo con su trabajo esta expresión.

Si tuviera que definir a Alicia Alonso en una interpretación, ¿cuál sería?

Es difícil contestar esta pregunta. Ella decía amar todo lo que bailaba. Pero no solo eso, sino que provocaba ese amor en los espectadores más sensibles. ¿Cómo escoger entre personajes como Giselle, Odette-Odile, Swanilda, Carmen, Dido, Yocasta y tantos otros?

¿Qué nos podría contar de la relación de la artista con España?

Su relación con España fue profunda y se remonta a su niñez, con raíces en su familia. Tomó sus primeras clases de danza siendo muy niña en Andalucía, y de aquí llegamos a sus éxitos personales de carácter español que enriquecieron su repertorio. Además, el público español fue muy amoroso con ella, la recibió siempre de una manera muy especial. En España tuvo, además de múltiples admiradores, grandes amigos.

¿Siente su influencia en las nuevas generaciones?

Yo pienso que la influencia en las nuevas generaciones de artistas cubanos es innegable. Y que su presencia está más allá de las fronteras de su país. Se extiende a los Estados Unidos, a toda Iberoamérica, a varios países europeos, y hasta de Asia, pues en China, por ejemplo, se le valora altamente. Ella es inseparable, más que de una época, de una expresión artística en que siempre perdurará su ejemplo.

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