Ilustración: José Antonio López Rivas

Diario16 publicó en las primeras semanas del estado de alarma una noticia sobre la reinvención de emergencia por la que el Teléfono del Cuidador de la Asociación Nacional de Alzhéimer (AFADE), pasaba a dar soporte personal a los trabajadores sanitarios de la Comunidad de Madrid mediante una red de profesionales solidarios.

Hoy, Eugenia García Alba, presidenta de AFADE, nos cuenta cómo ha ido evolucionando en sus primeros días de vida y cómo ve su futuro.

Sé que es complicado en estos momentos sacar conclusiones, pero, desde la experiencia que avala ese número de contactos directos con personal sanitario de la Comunidad de Madrid ¿cuáles son las primeras percepciones?

Desde el principio, el 80% de las llamadas que estamos recibiendo requieren apoyo psicológico por motivos de duelo y presión. En general, suelen estar muy relacionadas con la impotencia que sienten los profesionales sanitarios ante la cantidad de vidas que se están escapando en sus manos. Ante todo, lo primero que debemos recordar es que los sanitarios son seres humanos, y que ningún ser humano está preparado para esto. Os aseguro que sólo sentir en sus voces esa impotencia cierra el estómago y quita el sueño. Generalmente necesitan que les que les reconectemos con el héroe que llevan dentro. Y debemos hacerlo en la medida de lo que humanamente podamos, porque es obvio que, si ellos caen, si ellos se derrumban, caemos todos, nos derrumbamos todos.

¿Cómo se están tratando estos casos?

Estos casos se están atendiendo unos con recursos propios y derivando otros al Colegio de Psicólogos de Madrid que tiene habilitada una línea a estos efectos la cual nos consta que está recibiendo muchas llamadas a parte de las que nosotros les pasamos.

¿Y el otro 20%?

El otro 20% han requerido «una voz amiga», servicios de apoyo personal para solucionar situaciones familiares complicadas: llevar compras a familiares mayores, a personal en cuarentena, soluciones trámites burocráticos sobre todo por fallecimiento de familiares, algún desplazamiento complicado por trabajo o por motivos médicos ajenos al Coronavirus.

¿Cómo os habéis organizado para asumir estas funciones?

Los voluntarios de AFADE, que hasta ahora formaban el Teléfono del Cuidador, éramos un equipo de apoyo puntual que llegaba hasta a 150 familias, todas ellas con mayores dependientes o necesidades especiales e ingresos mínimos. El teléfono del cuidador disponía de base de un grupo de profesionales de muchos ámbitos (médicos de diferentes Hospitales y Residencias de Madrid, psicólogos, taxistas, y en general personas y entidades con capacidad de resolver situaciones de crisis personales), que hasta ahora colaboraban de forma puntual y altruista. A día de hoy se han puesto al servicio de las necesidades del Teléfono del Cuidador 24horas formando incluso a algunos colegas más que están en espera de colaborar si fuera necesario. En definitiva, cada uno de sus integrantes se ha auto-reinventado en el área que cubría para asumir más funciones. Podemos decir con orgullo que somos una red de más de 100 «solidarios a disposición del teléfono del cuidador 24h».

¿Cómo habéis fusionado la ayuda a los trabajadores de los Servicios Sanitarios de Madrid sin desatender las demandas de las familias sin recursos, que se estarán incrementando también estos días?

La verdad, es que, en cierto modo, no deja de ser un milagro lo que conseguimos cada día. En el caso de los sanitarios, la verdad, nos hemos llevado una gran sorpresa. Sabíamos que iban a necesitar mucho apoyo psicológico y hemos palpado como entre nuestra línea, el Colegio de Psicólogos de Madrid, la propia Comunidad de Madrid y la cantidad de profesionales y entidades que se han ofrecido voluntarios por diferentes vías, podemos cubrir las necesidades inmediatas de la emergencia a estos efectos, teniendo en cuenta, que es de suponer que las mismas van a ir creciendo en los próximos días.

La impotencia en la que viven su día a día en estos momentos es una grave afección que, en el mejor de los casos, deja heridas incurables y que, por supuesto, habrá que tener muy en cuenta de cara al futuro.

¿Cuántas llamadas habéis recibido?

Sólo nosotros hemos recibido más de 7.000 llamadas de Sanitarios de la Comunidad de Madrid, pero sabemos que en otros teléfonos se han recibido muchas más. Con este servicio estamos cubriendo sólo la necesidad inmediata. Cada llamada es un ser humano que está arriesgando su vida por salvaguardar la nuestra. Los trabajadores sanitarios están sufriendo en silencio ciertos traumas con los que tienen que trabajar y que les van dejar secuelas muy duras con las que van a tener que convivir de por vida.

Nos han dicho que habéis tenido colaboración de los taxistas

Respecto a las cuestiones logísticas, es digno de resaltar que colaboramos con un grupo de taxistas voluntarios que nos cubren el llevar compras a familias desfavorecidas sin coste en el servicio. Este servicio se ha puesto a disposición de los trabajadores de los Servicios Sanitarios de la Comunidad de Madrid de forma solidaria y ellos mismos, individualmente, han tomado la decisión de abonar «la carrera» a los taxistas aun habiéndoles ofrecido el servicio gratuito. Ha sido un denominador común en los casi 1.000 servicios que se han cubierto.

Esta generosidad improvisada de los propios trabajadores de los sanitarios ha hecho que los taxistas puedan seguir asumiendo de forma solidaria el incremento de servicios a familias en riesgo de exclusión. «Quisimos darles ayuda y nos hemos llevado una lección», nos dicen los taxistas.

Han creado una verdadera red de solidaridad

Todas estas familias antes de comenzar esta emergencia vivían en el umbral del portal de la pobreza y mucho nos tememos, por lo que estamos viendo, que esta situación si no le ponemos solución inmediata les va a obligar a cruzarlo. No se trata de ser alarmistas, se trata de ser realistas, ágiles e inteligentes en las decisiones y en las acciones.

Al igual que AFADE daba soporte a 150 familias en riesgo de exclusión, existes muchas Asociaciones en España que hasta ahora estaban dirigidas a dar ayudas básicas a este sector de población que permanece en un limbo y, mientras reciben las ayudas correspondientes, no constan en ninguna lista oficial. En la mayor parte de los casos a las familias se les estaba proveyendo de comida y útiles de primera necesidad. Si dejan de recibir comida, dejan de comer de forma inmediata, hasta que reciban otro tipo de ayuda si es que la reciben. Por eso tenemos abierta una campaña de petición de alimentos básicos.

Esto es emocionante, pero la realidad suele ser muy dura. ¿Se han encontrado casos verdaderamente dramáticos?

Aparte, por nuestra experiencia, sólo entre nuestras familias «apadrinadas», tenemos casos muy dramáticos a los que la pandemia ha azotado sin piedad. Hemos detectado casos en los que compañías aseguradoras no se estaban haciendo cargo de algunos fallecidos por motivos administrativos, los cuales hemos podido solventar gracias a la colaboración personal de los gestores de dichas empresas.

Hay familias muy desfavorecidas que no tenían un seguro de decesos y no podían hacerse cargo de los gastos fúnebres.  En nuestro caso, por ahora, los hemos podido paliar con la solidaridad de algunos empresarios anónimos que se han ofrecido a pagar las facturas hasta el momento.

¿Dónde se están dando estos casos?

Quizá los más abundantes sean los matrimonios mayores con pensiones mínimas que ya de por sí no podían apenas pagar los suministros básicos y comer. Al fallecer el cónyuge, dejan a la viuda en condiciones precarias. La pensión del fallecido se congela automáticamente y se inicia un trámite para que la viuda pueda recibir la pensión correspondiente que dura un mínimo de 2 meses en el mejor de los casos.

En pensiones de 400 a 600 euros a la viuda se la está empujando directamente a cruzar el umbral de la pobreza sin opciones de poder recuperarse. Una carencia de dos o tres meses a la congelación de esas pensiones mínimas en este momento debía ser una solución adoptada inmediatamente por los organismos correspondientes como media de Emergencia.

La España solidaria siempre funcionó y funciona, pero el Gobierno debe facilitar herramientas básicas y entender que muchas veces la mejor forma de llegar a todos es en cadena.

En definitiva, ¿se puede decir que estáis dando servicio a los dos grupos más azotados en este momento, trabajadores Sanitarios y mayores en riesgo de exclusión? Supongo que tendrá una «carta a los reyes Magos»

Si, se podría resumir así y la verdad, sí, tengo una. Es cierto que en un momento de emergencia como este todos necesitamos ayuda y todos podemos darla, pero debemos ser inteligentes a la hora tanto de pedirla como a la de ponerla en práctica. 7.000 llamadas de Sanitarios nos han dado pie a poder decir la clase de seres humanos que tenemos desvividos por salvarnos la vida. 1.000 servicios de taxi gratuitos pagados de su bolsillo en este momento porque han sobreentendido que era justo para el otro, cuando están trabajando con sus EPIS en negativo, dice mucho sobre ellos.

¿Qué es lo que cuentan los sanitarios?

Sus relatos son realmente dolorosos, su mayor drama es la impotencia ante las vidas que se van de sus manos. Aun con esa presión y ese dolor, muchos de ellos se están ofreciendo de forma personal para dar «señales de vida» de familiares ingresados, en algunos casos han facilitado incluso despedidas imposibles. Algunos médicos con 30 años de experiencia han certificado más fallecimientos en un día que en toda su carrera.

Ante una experiencia tan dura, ¿qué es lo que siente el personal sanitario?

No sienten rabia por no tener EPIs, sienten impotencia la situación que estamos viviendo. No hemos recibido ni una sola llamada que diga que va a denunciar ni a demandar a nadie, pero sí muchos nos han rogado desesperados que trasmitamos a quien corresponda que dejen de discutir y que si no hay paraguas en stock les dejen usar el chubasquero, y personalmente creo que parte de razón no les falta. Esto no es una crisis, es una emergencia, y como tal debemos tratarla. Entre todos llegaremos a todos si cada uno llega al de al lado.

1 Comentario

  1. Un articulo con una sensibilidad a la altura de las circunstancias. Mi mujer es medica y aunque ahora esta mas tranquila, paso unas semanas que fueron duras. Gracias.

    No obstante quiero añadir, que el titulo del articulo, aunque sin duda cierto, no me parece adecuado.
    Hay muchisimos medicos que, o bien por su especialidad o bien por dedicarse dentro de la sanidad a temas mas burocraticos, administrativos, de analisis o investigacion, entre otros, apenas han certificado fallecimientos durante su carrera, muchos de ellos ninguno. Estos profesionales, al tener que temporalmente reforzar el cuidado de enfermos de la pandemia, habran tenido que certificar muertes, cumpliendo asi con la premisa del titular. Esto no quita que lo que esta ocurriendo sea una tragedia.

    Por esto, no me parece una frase adecuada para este articulo (ni para ninguno), ya que resulta tendencioso y creo que desmerece el contenido de la noticia.

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