El Meteoro se ha convertido en apenas tres años en uno de los espacios referentes del underground. Se encuentra en el barrio de Poble Sec (Barcelona) y sus fundadores son Alba López Gijón y Lluis González. Esta asociación cultural ha mantenido su defensa acérrima por ser independientes hasta con la llegada del COVID-19, una posición que no ha sido fácil con los meses de cierre. Hablamos con Alba, que además de regentar el Meteoro forma parte de la Junta Directiva de la Asociación de salas de conciertos de Catalunya (ASACC).

Desde el primer momento tuvieron claro que abrir con un tercio del aforo no salía rentable. Es el primer recuerdo que tiene Alba López del comienzo de la pandemia, sumado a la incertidumbre y a la ansiedad que le provocó, ya no solo el futuro de sus salas, sino las giras internacionales de muchos amigos, las salas y festivales de otros colegas y programaciones relativas a la escena underground.

“En Meteoro somos independientes, no tenemos patrocinadores ni sponsors, eso ha provocado que sufragar los gastos de la sala haya sido bastante complicado”, cuenta Alba. “Nos ha llamado mucha gente de revistas y marcas de cervezas, pero no queríamos publicitarnos ni pedir dinero público”, comenta. Las iniciativas para recaudar fondos han sido muy diversas. Desde el Meteoro pusieron a la venta merchadising diseñado por Juanma Labio y serigrafías del aniversario de la sala, Branca Studio lanzó una rifa de boletos a 5 euros con un premio de 200 euros para gastar en su tienda. Por otro lado, “todos los artistas que han expuesto en nuestro espacio han cedido una obra para subastarla y vamos a lanzar un bono solidario, tipo carnet, de 10 euros para tener acceso a un concierto o dos consumiciones”, explica Alba, que no quiere “agobiar a los clientes con tantas iniciativas”.

La sala se encuentra en situación de moratoria, es decir, “todo lo que no estamos pagando ahora, lo tendremos que abonar en los próximos meses”, aclara su encargada. “No hemos recibido ayudas, desde el Ministerio solo te daban créditos ICO que dependían de tu facturación del ejercicio anterior, por tanto, la única ayuda que tenemos es la de toda la gente que nos quiere”, señala agradecida. En este sentido, Alba lamenta que existan muchas medidas para otro tipo de sectores y le parece “vergonzoso” que se haga alarde de la toma de medidas sociales, porque “la música es cultura, forma parte de la sociedad y de nuestra riqueza cultural”.

Alba es consciente de la complejidad de abrir salas sin la totalidad del aforo, sobre todo en el ámbito underground, “donde los meses más fuertes van desde septiembre a mitad de junio”. Sostiene que existe “un desconocimiento total de la música en directo y de los gastos fijos al mes de una sala como el Meteoro”. “En nuestro caso -explica- no hemos podido acogernos al real decreto sobre la luz porque nuestro contador tiene más de 20 años, la cuota fija que pagamos de luz es de 190 euros, si a eso le sumas el aire acondicionado y no poder ofrecer conciertos o hacerlo con aforo limitado y distancia de seguridad… Es imposible que salgan las cuentas”.

“Las pequeñas y medianas salas vamos a tener muchas adversidades para volver y reprogramar, ya que la gente tiene miedo a viajar y esa coyuntura nos afecta directamente”, cuenta Alba. “Somos conscientes de que vamos a perder la temporada, se sigue hablando de un posible rebrote en otoño, y todo esto conllevará una bajada de afluencia de público, menos consumiciones, menos caja de taquilla, se tendrán que rebajar los cachés de las bandas, y si la economía del público se ve resentida, también habrá que bajar los costes”, explica la gestora del Meteoro. “¿Qué es entonces la nueva normalidad?, se pregunta y responde irónica: “¿No tener ningún tipo de subvención, abrir con un tercio de aforo? No nos interesa porque solo son pérdidas. Para las salas underground de música en directo la nueva normalidad no existe”, sentencia.

Se atisban claros entre la tormenta. El Ajuntament de Barcelona, a través del Institut de cultura de Barcelona (ICUB), en colaboración con las pequeñas salas y en coordinación con la ASACC, ha organizado Sala Bcn, un ciclo con más de 60 actuaciones en directo durante los meses de julio y agosto, con aforo reducido para 400 personas, en el Patio de Armas del Castell de Montjuic con el fin de dar visibilidad y apoyo a las salas de pequeño formato. Parte de la recaudación del proyecto se destinará a los espacios en riesgo de cerrar, además de reactivar la actividad profesional de los artistas, personal técnico, mánagers, empresas de luces y sonido, programadores, fotógrafos y todos los agentes que hacen posible la celebración de un concierto en directo.

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