Recuerdo que en la recepción oficial que sus majestades s reyes de España dieron a los líderes  inmigrantes, el rey con una medio sonrisa  preguntó a Marcelino Bondjale: ¿y tú así tan morenito jaaaaa de dónde eres?, el presidente del Parlamento Negro de España le contestó: “soy de  Guinea, de la antigua Guinea española, para servirle” Y con esa ironía que le caracteriza a Bondjale añadió, majestad  es que soy negro”. Escena que fue inmortalizada por el fotógrafo de la Casa Real –entonces no había twitter ni Letizia estaba en palacio todavía. Después de Marcelino, el anterior jefe del Estado se dirigió a otro miembro de la delegación.  ¿Y  tú de dónde eres? contestación: majestad mis antepasados son de aquí  tengo abuelos españoles. Campechano como le llama Giménez Losantos, con algún mojito a lo Boris Yeltsin, puso cara de sorpresa y los ojos como platos o faros del coche de Fernando Alonso, miró a su ayudante de cámara,  y al dominicano de arriba abajo y con este estilo guasón,  de un coleguita de bar que mientras jalea los goles de Silviño, leyendo el Marca, grita mirando la televisión  del bar : ¡ negros de mierda, polacos separatistas y putas feministas, iros a vuestro país, Viva España Coño !. Con esa sonrisa pícara  típica de los borbones a caballo entre Paco Martínez Soria y el negro de VOX; el rey emérito, exclamó: ¿Pero de dónde criatura?  El dominicano respondió con un par, de Cantabria majestad!.  El rey respondió: ¿así como eres….de Cantabria, tu más bien serias de Haití? Antes de que el monarca del porque no te callas terminara la frase, el hermano le interrumpió moviendo la cabeza en señal de desaprobación y disconformidad, ellos son africanos nosotros descendemos de  los conquistadores. Seguidamente  el borbón estalló en un ataque de risa, que solo le está permitido al poder en un acto oficial y solemne, carcajada que el resto de los presentes nos vimos obligados a imitar, aunque a Sofía el chiste no le hizo ni puta gracia. Las otras organizaciones ecuatorianas, peruanas, argentinas, Atime,  y rumanas, allí presentes con la entonces secretaria de Estado Consuelo Rumi, trataban sin éxito de disimular el ridículo, todos menos el dominicano para quien la anécdota estaba siendo una expresión positiva, coherente y culta de la alta cultura popular dominicana.

20 años después, las respuestas de la prensa oficial y el stablisment isleño tratando miserablemente atribuir la muerte de  la periodista,  curadora de arte, escritora y bailarina, activista panafricanista dominicana:  Alanna Lockward, a una  bacteria haitiana envenenando ala pueblo como si la bacterias tienen nacionalidad para que se piensen que el vudú mató a Alanna. Lo cual  ha vuelto a poner de manifiesto la ideosincracia de esta cultura popular dominicana que se caracteriza por un fuerte racismo  anti haitiano basada en la negación sistemática de su evidente herencia africana para asumir una identidad construida en la europeidad. En un país donde el 80% de la población es negra. Todos los libertadores y héroes son blancos, aunque este término no existe oficialmente   son sustitutos de él (trigueño, rubio claro, azabache, india hasta blanco oscuro) todo menos negro. Lo negro es sinónimo de  haitianidad y por tanto de África, de los salvajes, hambrunas, guerras, dictaduras  y los monos. El europeo o blanco en cambio  como en el  siglo XVI, sigue siendo sinónimo de caballero y noble español; no importa su nivel cultural, estética feo o guapa, clase pobre o rica. En el imaginario siempre es el amo y ser mulato es el paso intermedio a emblanquecerse, a intentar igualarse con el amo que violó a tu bisabuela y darle odio eterno al Thoussaint, Bokman y Makendal  que te liberaron de la esclavitud. Es lo que la historiografía eurocentrista, denomina mestizaje y en Cuba y Venezuela, adelantar la raza.

En la sociedad dominicana la socialización de la negritud es una categoría política, es una posición coyuntural  para acceder a la blanquitud de modo que clase y raza son interdependientes y las personas acomodadas de una clase social alta se le ubica en el sector de la población que no se reconoce como afrodescendiente sino europea, aunque en Madrid, Paris, Londres como hizo el rey de España o la policía  les pidan los papeles por negros.

Para preservar el privilegio blanco el Estado  no escatima  políticas que  están destinada a negar la ciudadanía la gente piel o tez negra, claro está bajo la excusa de haitianita como fue la sentencia del Tribunal Constitucional de la República contra los dominicanos de ascendencia haitiana?. Es un imaginario social  idílicamente neocolonizada, casposo y esclavistas  al estilo de Samuel L Jackson en el clásico de Tarantino, Django. Las presentadores de TV, políticos, diplomáticos, actores,  políticos excepto (Peña Gómez) generales,  intelectuales etc… cualquiera que ostente  un rango superior debe ser de tez clara y si es mujer como decía Macolm X, con el pelo bien planchado, en contraste con el pueblo que sigue buscado lo Natural. Tal y como era en el virreinato, en la colonia. Alanna en su obra un Haití dominicano, nos habla de que una vez abolida la esclavitud los esclavos siguen siéndolo mentalmente manteniendo y potenciando ese mismo sistema opresor anterior para mantener el legado y la pureza de sangre de sus amos. A esto Macías Nguema en Guinea Ecuatorial lo llamó, bienes abandonados.  Este fenómeno no es solo en República Dominicana, también en lugares con sistemas políticos tan diversos y distintos como el Brasil de Lula y Dilma, la Cuba de los Castro, la Colombia de Uribe, Santos y Timochenko, la Casa América del Madrid de Carmena, en la Venezuela de Carlos Andres Perez y  Hugo Chavez. En Angola todos los diplomáticos tienen nombres de blancos portugueses. Cuando Michel Obama fue al Chile de la progre Bachelet, se escandalizó porque los negros no aparecían en el censo oficial, ósea, no existen. Cuenta Federico Pita que fue a una reunión convocada por el gobierno con las comunidad negra, y el coordinador de la misma, hijo de gallegos llegado a la Argentina después de la guerra civil española, le dijo con voz de Leo Messi: “Che Vd  los inmigrantes africanos  debéis integraros en la Argentina“, a lo que Federico ligeramente molesto pero medio muerto de risa con acento de Jorge Valdano le recordó: Che pibe soy un negro con 7 generaciones que con el laburo esclavo levantamos la Argentina, nosotros ya estábamos aquí cuando vs se bajó del barco así que el inmigrante sos vos.  Por tanto, es igual en toda América Latina. Y si no fuera por las obras  Piel negra mascaras blancas y Jacobinos negros de Fanon y CLR James, uno diría que Santo Domingo es una sociedad esquizofrénica o enferma pues la colonialidad alcanza niveles de paroxismo. De hecho después de que Alanna Lockward experimentó personalmente el racismo,  luchando y ganando al Estado alemán en un juicio contra una gigantesca  institución cultural, sentó un precedente legal extraordinario en materia de derecho laboral contra el racismo institucional.

Al regresar a su propio país fue ignorada como a Lucrecia Perez. Su crimen fue decir. Soy afrodescendiente y me autoidentificó con lo prohibido: La negritud. De alguna forma el crimen de Aravaca  fue algo positivo porque despertó a los dominicanos les permitió a los ciudadanos la oportunidad al menos de revistar esa  cultura popular colonial y al igual que exigimos a los musulmanes condenar los atentados  del integrismo islámico, o la campaña de la izquierda para  boicotear la actuación del cantante Matisyahu acusado de sionista por no condenar a Israel. ¿Por qué   la ocupación de Palestina está mal y sin embargo el Apartheid con la mitad de la isla, está bien? Además,  ¿quién y cuándo alguien va a  obligar a las migrantes, ONG, empresarios, artistas, intelectuales dominicanos en Europa y el mundo condenar la sentencia del Tribunal Constitucional de la República contra los dominicanos de ascendencia haitiana?. Alana,  lo hizo y sigue muy viva, más más dominicana que nunca.

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