Dedicado a todos los que desde el lado oscuro se dedican a tirar basura por el mundo para ensuciarlo un poquito más: machirulos, tristes ignorantes, mentirosos, calumniadores, medios de “provocación”, tele-basura con todos sus ingredientes y a las personas que se llevan cosas que no les pertenecen.

En el lado oscuro se había fundido la bombilla y nadie sabía cambiarla. Allá andaba Dart Vather intentando encontrar el fusible con la tenue luz rojiza de su láser caducado. A los dictadores sin escrúpulos tampoco les quedaban cerillas porque ya las gastaron quemando vidas. Sus predecesores, los Inquisidores, nunca habían visto la luz, así que era imposible que la echaran de menos. En el rincón más oscuro: violadores, narcos, pederastas y asesinos amargados por la ausencia de luz que no sabían por dónde buscar. El alambre de la bombilla había sido destrozado por un grupo de oscuros que querían imponer la luz de su foco, algo que nadie se planteó así que ni se investigó.

Mientras tanto, Galileo debatía con Ipatia y Copérnico los resultados de sus cálculos para invertir la luz de onda, resultaban inversamente proporcionales a los que habían obtenido Stephen Hawking con el trío de las geniales Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson. En la Asamblea de la luz, Hannemann planteó crear un gránulo centesimal del gran Sol que, se unía a la causa cediendo su calor para provocar de nuevo un Big Ban que devolvería la luz al lado oscuro. Luke Skywalker subió el volumen de su radio para parar este caos de “iluminattis”, llenando el espacio de Aerosmith con “I don.t want to miss a thing”. Aprovechando el silencio creado por la sorpresa recordó a todos como Colon y Ragnar Lothbrok subieron a sus naves a buscar en el otro lado asumiendo que en su trayecto podrían ser atacados por los monstruos marinos, y la curiosidad les regaló nuevos mundos.

Anclarse en un lado sin imaginar cómo se vive en el otro, puede conllevar una monótona vida sin contrastes. Las mentes analíticas que dejaron de contemplar y de escuchar, se perdieron nuevos horizontes de verdad y quedaron en oscuridad, ignorantes de ellos, pensando que vivían en la luz.

Poner la otra mejilla dejó de ser rentable cuando apareció en escena el Barón Ashler. Siempre habrá quién tenga el sol delante y siga siendo incapaz de ver con claridad, así que, aunque lluevan antorchas encendidas el planeta oscuro no prenderá y sus habitantes seguirán frotando ramitas para prender una chispa que nunca verán brillar.

Y como cualquiera puede pasearse por el lado oscuro de vez en cuando, dedico mi creación a la ladrona de las chanclas de mi hija y mi suavizante, espero que le entre en el ojo para que se le vaya la luz un ratito mientras disfruta de su baño.

Nota: La autora ha escrito este artículo en plenas facultades mentales sin haber hecho uso de sustancias estupefacientes.

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