Aguado, vicepresidente de Madrid.

El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, en una entrevista en TVE, confirma con rotundidad que la Comunidad de Madrid no está pagando el apartamento de lujo de Isabel Díaz Ayuso. No aclara, sin embargo, ni hace alusión al posible delito de cohecho de la presidenta por aceptar regalos de un empresario, Quique Sarasola, con intereses en esa institución autonómica.

El vicepresidente de la Comunidad reconoce que “se pueden cometer errores” en la gestión de la pandemia, pero defiende que “vamos a seguir trabajando, como hemos hecho hasta ahora, siendo pioneros en muchas medidas”.

Lo cierto es que, mientras se aclara si realmente la Comunidad nada ha tenido que ver con este pago del piso de lujo de la presidenta durante la pandemia, en una huída hacia adelante y eludir el delito de cohecho, Sarasola y Ayuso han llegado a un acuerdo para que empiece a pagar por esa suite de lujo, pero poco. Como ya adelantó Diario16, la presidenta de la Comunidad de Madrid pagará como si estuviera alojada en una habitación sencilla y la más barata del apartotel en el que se aloja desde hace dos meses.

A precio de saldo

A precio de saldo, tan solo 80 euros al día pagará la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por la ’Royal Suite’ que ocupa desde el inicio de la pandemia, en el apartotel de su amigo, el empresario Kike Sarasola, en el centro de Madrid.

El precio real del alojamiento de lujo, en el Plaza España Skyline BeMate, en pleno corazón de Madrid, según ha podido comprobar Diario16 es de 400 euros diarios.

El empresario Kike Sarasola, ante el escándalo montado por su regalo a la presidenta, ha aceptado cobrarle menos de la mitad del precio real que esa habitación de lujo tiene ofertada en internet.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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