Todo el mundo puede equivocarse, pedir disculpas, enmendar el error y seguir adelante, pero hay acciones para las que no alcanza con pedir disculpas y es necesario otro tipo de acciones. Esta es una de esas.

Ayer, en declaraciones radiales, el aún Ministro de Defensa Oscar Aguad, consultado por la presencia de Aldo Rico en el desfile del pasado 9 de julio, afirmó que ‘Tiene derecho a desfilar como veterano de Malvinas. Lo de Aldo Rico y los carapintadas es historia vieja. Fue un movimiento como consecuencia de algo que venía de antes, pero que la democracia superó y no dejó que evolucionara, yo no le daría tanta trascendencia’.

Inmediatamente recibió la crítica de gran parte del espectro político, que se centraron en parte de las declaraciones de Aguad, las referidas al alzamiento de Semana Santa.

Para ser claros, la de los carapintadas no es historia vieja y debemos darle la trascendencia que merece, porque pese al discurso del entonces Presidente Alfonsín y la interpretación que pretende hacer hoy Aguad, la democracia sí estuvo en riesgo.

Tras las críticas recibidas, a las pocas horas emitió un comunicado para ‘reiterar su repudio histórico al levantamiento carapintada ocurrido en 1987 en Campo de Mayo y rechazar cualquier alteración del orden democrático o comportamiento que atente contra la institucionalidad’ y pidió ‘disculpas si los dichos sobre ese hecho que fueron mal interpretados y ofendieron a la ciudadanía, al tiempo que enaltece la figura del ex presidente Raúl Alfonsín, quien llevó adelante un enorme trabajo para conservar el orden institucional’.

Se vuelve a equivocar el Ministro, sus dichos no fueron mal interpretados, sus dichos se interpretaron en el sentido que fueron dichos, y por tanto fueron repudiados como deben ser repudiados todos aquellos que se alzaron en contra del régimen constitucional, quienes reivindican tales alzamientos e incluso quienes pretenden minimizarlos.

Esa es una parte de la historia, y debe ser explicitada de manera contundente. Los golpistas deben ser repudiados siempre. No alcanza con pedir disculpas, máxime cuando el accionar posterior no va en línea con el pedido de disculpas dado que no hubo arrepentimiento.

La otra parte de la historia de la frase de Aguad es cierta y real. Cuando el Ministro afirma que ‘Tiene derecho a desfilar como veterano de Malvinas.’, no falta a la verdad, porque en este punto debemos diferenciar entre lo político y lo judicial. Políticamente es inaceptable que Aldo Rico esté en el desfile, pero no menos inaceptable es que esté en las calles, y muchos de los que hoy se rasgan las vestiduras se quedaron en casa apoyando al Presidente Menem cuando lo indultó, e incluso lo votaron cuando años después se presentó Menem a la reelección. De igual manera hicieron posible que Aldo Rico fuera intendente peronista de San Miguel y en ese momento no les preocupaba tanto.

Aldo Rico no tiene que estar en el desfile, pero porque no tiene que estar en la calle. Aldo Rico tiene que estar en prisión, porque pese a que el peronismo lo indultó, no deja de ser golpista y sedicioso.

Pero mal que me pese, Rico fue indultado, y aunque eso no lo hace inocente, sí lo libera de la condena, por lo que está en condiciones de estar en la calle, y hasta de ser electo por la democracia contra la que él se alzó.

Lo que no deja de ser curioso es que quienes hoy alardean tanto sobre la presencia de Rico en el desfile, que de hecho ya estuvo en el de 2016, no alzaron la voz cuando Carlos Ruckauf lo nombró Ministro de seguridad bonaerense ni cuando fue electo Presidente del Partido Justicialista de San Miguel.

Los delincuentes como Rico, son delincuentes siempre.

Los alzamientos contra la democracia como el de Rico, no se olvidan nunca.

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