El mundo parece un lugar más amable para las mujeres pero aún queda todo por hacer. En la nueva década del s.XXI, las Naciones Unidas afirmaron que son menos las niñas forzadas a contraer matrimonio a temprana edad, que existe un mayor número de mujeres trabajando en el parlamento y en cargos de poder, o que se siguen reformando las leyes para promover la igualdad de género.

Datos concretos del informe de cara a revertir la situación para 2030, indican que el 18% de mujeres y niñas -entre 15 y 49 años- alguna vez en pareja han sufrido violencia física y/o sexual en los 12 meses previos por razones machistas o advierten que el 30% de las mujeres entre 20 y 24 años contrajeron matrimonio antes de los 18 años en 2018. Por tanto, a pesar de los avances, las leyes y las normas sociales discriminatorias son insuficientes y permanecen muy generalizadas, “así como las prácticas lesivas y otras formas de violencia contra las mujeres y niñas”, explican desde la institución.

En el ámbito de la representación política, las mujeres siguen representadas de manera insuficientes a todos los niveles de liderazgo político. Si vamos al terreno doméstico, las mujeres y las niñas continúan asumiendo una parte desproporcionada del trabajo doméstico no remunerado. Al igual que siguen enfrentándose a problemas de salud y obstáculos en los derechos sexuales y reproductivos “que incluyen restricciones legales y falta de autonomía en la toma de decisiones, según datos del Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2019 de las Naciones Unidas.

Mujeres y niñas como objeto de prácticas crueles y lesivas para sus vidas

“Las mujeres y niñas de todo el mundo siguen siendo víctimas de la violencia y de prácticas crueles que las despojan de su dignidad y socavan su bienestar”, denuncian desde Naciones Unidas. La violencia machista afecta a todas las mujeres del mundo, pero esta realidad mirada con los ojos de la interseccionalidad va más allá: la violencia machista y la desigualdad afecta de diferente forma según la edad, etnia, situación socioeconómica, nivel de estudios o religión, entre otros aspectos.

La mutilación genial femenina (MGF) es conocida como “una violación de los derechos humanos muy preocupante que afecta al menos a 200 millones de mujeres en los 30 países donde se concreta la práctica”, los datos sitúan la mitad de ellas en África Occidental. En este sentido, la organización mundial indica que, en promedio, “la prevalencia de mutilación genital femenina decayó en una cuarta parte a partir del año 2000 aproximadamente”. Sin embargo, advierten que “una de cada tres niñas de edades entre 15 a 19 años de estos países ha sido sometida a la MGF, en comparación con casi una de cada dos en el 2000”.

Por otro lado, el informe arroja cifras de la proporción de mujeres y niñas de 15 a 49 años de edad que han sido víctimas de violencia física o sexual por parte de su pareja o compañero íntimo actual o anterior en los 12 meses anteriores. Los últimos datos que disponibles datan de entre 2005 a 2017 y sitúan a Asia Central y meridional a la cabeza con 23%, le sigue África subhsahariana con el 22% y América Latina y el Caribe con 12%; Europa, por su parte, aparece con un 6%.

Asimismo, este apartado del informe repara en otra inhumanidad, como es el matrimonio infantil. Destacan su continua disminución en todo el mundo, impulsados, según indican, “por los progresos realizados en Asia meridional” y confirman que “el riesgo de que una niña contraiga matrimonio durante la infancia ha disminuido en más de un 40% desde el año 2000”.

El trabajo doméstico no remunerado y los cuidados

Las mujeres dedican aproximadamente el triple de tiempo que los hombres cada día al cuidado y trabajo doméstico no remunerado, según los últimos datos disponibles de unos 90 países. Un trabajo que incluye una variedad de actividades no remuneradas, como el cuidado de niños y ancianos, y las tareas domésticas. También apuntan a que la brecha de género aumenta cuando las mujeres tienen más probabilidades de tener niños en el hogar.

Una situación que viene dada, entre otros motivos,  por la tradición del papel de la mujer en la sociedad. Así, cuando las mujeres se dedican al cuidado de otras personas y a las tareas domésticas, tienen menos tiempo para el trabajo remunerado, la enseñanza y el ocio, lo que refuerza aún más su desventaja socioeconómica, informan desde la organización mundial.

Vacios jurídicos y falta de financiación para la aplicación de leyes 

El avance en materia de igualdad gracias a la creación de una nueva legislación y la reforma de leyes es, desde hace aproximadamente cinco lustros, una realidad con matices. Sin embargo, desde las Naciones Unidas denuncian la existencia de “vacíos problemáticos”. En un estudio basado en cuatro áreas del derecho de 53 países en 2018, casi dos tercios de esos países carecían de leyes que regulasen la discriminación directa e indirecta contra la mujer. Por ejemplo, en el ámbito de la violencia contra la mujer, se encontraron vacíos jurídicos en más de una cuarta parte de los países estudiados, y de esos países, “el 68% no disponía de leyes sobre la violación que descansaran en el principio del consentimiento”.

En el marco de la elaboración de presupuestos para la igualdad de género también se ha avanzado pero desde la organización mundial advierten que muchos países aún no han establecido un sistema integral que haga un seguimiento de las asignaciones para la igualdad de género y para poner los datos a disposición del público.

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