La música de Barricada marcaba el estilo de vida de los jóvenes de la periferia en la España de los 80 y 90. Foto: Flickr.

Las guitarras eléctricas arrancan sonando como un trueno; el bajo del Drogas comienza haciendo temblar al gallinero;  y de repente,  la voz del Boni, como un cuchillo que desgarra el pecho para dejar salir a borbotones el alma reprimida de los jóvenes de los años 80, grita: “Monta jaleo en la calle, okupación. No van a darte la llave, okupación”. En ese momento algo explota y cientos de jóvenes saltan los unos sobre los otros libres, desatados, salvajes y sintiéndose poderosos por unos instantes. Javier Hernández Boni ha dejado huérfano al mundo del rock español al morir con tan solo 58 años. Con él se va un cantante que ejemplificaba el rock que venía del norte. Una música que se caracterizó por estar siempre lejos de las radio fórmulas y comprometida con la realidad del momento.

Buenas canciones

Barricada tenía un pie en el heavy metal y otro en el rock radical vasco. Del primero se servían de su sonoridad -más trabajada y agradable al oído- y del segundo, de las letras combativas. Y es en ese equilibrio entre melodía y agresividad; entre emoción y garra dónde Barricada triunfó. Además, hacían buenas canciones como churros. Esta suerte de Ramones pamploneses tienen en su haber un puñado de discos llenos de temas que sorprenden por su calidad y su pegada más de tres décadas después de su creación.

La música de la periferia

La voz del Boni era el eco de una generación enfadada y perdida que encontraba en el rock and roll y en las drogas toda una válvula de escape. Su música marcaba el estilo de vida de los jóvenes de la periferia de las grandes ciudades que durante la semana trabajaban, o estudiaban la Formación Profesional, y los fines de semana se ponían los tejanos elásticos y la chupa de cuero para vivir una fiesta que tenía mucho de aventura. Los chavales de la época se volvían locos cuando escuchaban temas como Barrio conflictivo (Barrio conflictivo,1984) o Bajo control (Rojo,1988) que hablaban de una realidad que conocían a la perfección.

Música para jóvenes y para adultos

El Boni sirvió también de fuente de inspiración a muchos jóvenes de la época que se animaron a colgarse la guitarra eléctrica y a desgañitarse cantando. Estaría bien decir que crearon escuela, pero la verdad es que pocas bandas de rock duro en nuestro país han hecho una música tan madura y enérgica. Más bien todo lo contrario. Dejando de lado a Extremoduro, no ha parecido haber demasiada vida inteligente en el panorama del rock pesado. Caracterizado sobre todo por letras demasiado infantiles. Con el Boni se va un artista único. La fuerza que transmitía en el escenario era la de un chaval de origen humilde que lo único que poseía era rabia y talento. El Boni era el rock urbano en persona. El Boni era la voz que nos hizo corear la palabra okupa a toda una generación.

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