No cabe otra cabecera en el que será mi último artículo del año para las y los lectores.

Hace unos días en una radio de Tenerife, Radio Realejos para ser más exactos, Patricia, amiga y locutora de dicho medio me preguntaba que le pedía al 2019. Pues créanme, me quedé en blanco, y el silencio hablaba en las ondas.

Y es que me negaba a hacer las peticiones que parecen ser un continuo “Corta y pega”.

Eran tantas las cosas que me venían a la mente que no sabía ni por donde comenzar. Ni tan siquiera con lo relacionado a la violencia de género, siendo ésta uno de mis pilares en mi rincón.

El mayor deseo, terminar cuanto antes un año, en el que espero queden enterradas las ideologías retrógradas, que, por iluminación de algunas y algunos, han despertado el fascismo y ha venido a quedarse. Pero como optimista que soy, espero que las patas sean muy cortas, y evidentemente les sean cortadas.

Pero ojo, me niego a decir que les tengo miedo, porque ese sería su mayor trofeo, y no les voy a dar ese gustazo.

Me gustaría quedarme con lo bueno de él, como ha sido el dar la patada a un gobierno pepero que tensó la soga de tal forma que, si hubiesen seguido, no sé hasta dónde nos podrían haber ahogado más. Y es que nunca he sentido tan de cerca las escenas de “El Padrino”, luchando entre pensar que estábamos en una pesadilla de la que muchos deseábamos despertar cuanto antes.

Un país deja este año que dicen está roto. Y yo, para no variar llevando la contraria. “¿Y cuándo hemos estado unidos y que entendemos por país unido?”. Evidentemente la hipocresía sigue siendo una de nuestras señas de identidad, porque a Cataluña, así como al País Vasco se les ha tratado como la escoria. Pero no tengo intención de profundizar en ello, porque hoy no toca hacerlo.

La violencia de género sigue asesinando y sigo esperando sea catalogada como terrorismo machista, porque no cabe otra definición. Lo peor de estos asesinatos es que el morbo sigue siendo el protagonista, y la prensa carroñera, así como las mentes enfermizas y vacías que se dedican a contarnos como vive en la cárcel el asesino de Laura. Y es que así no vamos a ningún sitio. Pero es que además los asesinatos de mujeres e hijas e hijos siguen teniendo un periodo de reacción de 24 horas, y máximo una semana. Todo dependerá de como haya sido llevado acabo el asesinato. Y es que los silencios también gritan.

Adiós 2018. De ti me quedo con aquello que me ha servido para crecer como ser humana. Me quedo con esa parte de la sociedad que sigue echándole valor para no permitir que nos roben nuestros sueños.

Lo más doloroso despidiendo este artículo tiene número: 769.

769 son los seres humanos que perecieron en el mar intentando llegar a tierra en este país, y que, gracias al rechazo de los países, esos que dicen luchar por los DDHH, están prefiriendo que mueran a darles una vida digna. No les lloréis quienes estáis a favor de prohibir la entrada a seres humanos que vosotros tratáis como inmigrantes. Ni vengáis rasgándoos las vestiduras, porque vosotros, esos que apoyáis gobiernos de derechas, fascistas, hitlerianos, sois los culpables.

Pero que nadie se olvide que el mundo gira y gira y eso conlleva tener que sufrir en algún momento de nuestras vidas, situaciones límites que nos obliguen a tener que salir incluso de nuestro territorio.

Me despido del 2018 y prefiero no adelantar como espero el 2019. Bueno, le espero con los brazos abiertos, sin fronteras ni banderas.

¡Adiós 2018, adiós!

Compartir
Artículo anteriorLa Milla Internacional de Berango (Bizkaia) 2018
Artículo siguienteLa bajeza moral de Donald Trump no tiene límites
Madrileña de 52 años, afincada en Tenerife desde el 2002. Auxiliar de enfermería, pero desde hace catorce años, inspectora de seguros. Mi pasión por los medios de comunicación me ha llevado a colaborar en diferentes medios audiovisuales en la isla, donde actualmente dirijo “El Rincón de Ana Vega”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

15 − trece =