Médicos Sin Fronteras (MSF) se ha sumado a activistas contra la tuberculosis para irrumpir la ceremonia de apertura de la 50ª Conferencia Mundial de la Unión sobre Salud Pulmonar en Hyderabad (India). Los activistas y la organización médico-humanitaria han pedido a las corporaciones farmacéuticas que los tratamientos mejorados de tuberculosis resistente a los medicamentos (TB-DR) sean asequibles y estén disponibles para los cientos de miles de pacientes en todo el mundo que los necesitan desesperadamente.

«Es inexcusable que las farmacéuticas sigan poniendo los beneficios por delante de la vida de los pacientes, como si las medicinas fueran un lujo”

Por primera vez en más de medio siglo, hay tres nuevos medicamentos para la TB-DR: la bedaquilina, la delamanida y, más recientemente, la pretomanida, que pueden ofrecer más posibilidades de curación. Sin embargo, las barreras de acceso, como los precios elevados, impiden que más pacientes reciban tratamiento con estos nuevos fármacos. Así, solo el 20% de los pacientes con formas de tuberculosis resistentes a los fármacos que necesitan estos nuevos medicamentos los están recibiendo.

Según el Informe Mundial de Tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2018, medio millón de personas enfermaron con TB-DR, pero solo uno de cada tres comenzó a recibir tratamiento. Las tasas de curación de las formas resistentes de tuberculosis siguen siendo inadmisiblemente bajas: solo el 56% de los casos con tuberculosis multirresistente y el 39% de los que padecen tuberculosis extremadamente resistente tratados se curaron con éxito.

«Hacemos esta protesta hoy porque las personas con tuberculosis están cansadas de esperar nuevos y mejores medicamentos. J&J, Otsuka, Mylan y TB Alliance deben tomar medidas para permitir que personas de todo el mundo tengan acceso a medicamentos vitales», Sharonann Lynch, asesora de políticas de VIH y tuberculosis de la Campaña de Acceso de MSF.

«La bedaquilina, la delamanida y la pretomanida han demostrado poseer potencial para curar a más pacientes con muchos menos efectos secundarios que los tratamientos tóxicos más antiguos que necesitan inyectarse y que aún se emplean en la mayoría de los países», explica Sharonann Lynch, asesora de políticas de VIH y tuberculosis de la Campaña de Acceso de MSF. «Es inexcusable que las farmacéuticas sigan poniendo los beneficios por delante de la vida de los pacientes, como si las medicinas fueran un lujo. Es hora de romper el statu quo: para poder salvar más vidas los tres nuevos medicamentos contra la tuberculosis deben ser asequibles para todos», añade.

La tuberculosis resistente a los medicamentos

La tuberculosis es la enfermedad infecciosa que más muertes causa en todo el mundo. El 95% de estas tienen lugar en países en desarrollo. La epidemia de tuberculosis se ve agravada por el incremento de casos de TB-DR que fue declarada en 2014 por la OMS una emergencia de salud mundial. Se estima que medio millón de personas desarrollaron esta forma de la enfermedad en 2018. Las formas altamente resistentes de la enfermedad son particularmente difíciles de tratar. Así, el año pasado solo el 39% de las personas con tuberculosis extremadamente resistente (TB- XDR) fueron tratadas con éxito.

En la actualidad la OMS recomienda un tratamiento de entre 18 y 20 meses para la TB-DR, con regímenes de cuatro medicamentos que combinan la bedaquilina y el linezolid con fármacos más antiguos y readaptados para la enfermedad. Desafortunadamente, a pesar de las últimas directrices de la OMS, muchos países no han implementado las nuevas recomendaciones y los pacientes continúan recibiendo regímenes antiguos y tóxicos que contienen agentes inyectables que causan efectos secundarios graves. El BPaL (bedaquilina + pretomanida + dosis altas de linezolid) constituye un régimen más corto y simplificado y, por lo tanto, mejoraría sustancialmente el tratamiento de la TB-XDR.

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