La situación actual el Yemen es desesperada. Todos los datos de la guerra civil que vive desde hace años este país olvidado por Occidente son estremecedores y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) tiene el cometido prioritario de cubrir las necesidades fundamentales de dos tercios de la población de este país asiático, unos 18,8 millones de personas.

La ayuda humanitaria es urgente y el conflicto armado agrava considerablemente la situación actual. De esos 18 millones de yemeníes en situación de necesidad extrema de ayuda humanitaria como consecuencia de la guerra, unos 10,3 millones son los que sufren de manera más lacerante la situación. Necesitan alimentos, atención sanitaria, agua potable y saneamiento y protección. Es decir, las necesidades más básicas para cualquier ser humano. Pero de todos estos datos hay uno que estremece por afectar directamente al sector de población más vulnerable: los niños. Unos 2,1 millones de niños se encuentran en la actualidad gravemente desnutridos, según ACNUR.

En la actualidad, el día a día en Yemen es una cuestión de supervivencia. La guerra que estalló en 2015 no ha hecho más que empeorar la difícil situación socioeconómica que ya vivía el país asiático. Hoy por hoy, la situación es de verdadera catástrofe humanitaria, ya que la guerra de Yemen se ha convertido en una lucha por la supervivencia donde la situación va empeorando día a día sin que ninguna institución ni organismo internacional haga nada para evitarlo. De ahí que la llamada de ACNUR sea de extrema necesidad. Yemen vive hoy el cóctel perfecto de cualquier catástrofe humanitaria: pobreza, miseria, desplazamientos masivos, refugios al máximo de sus capacidades, miles de muertes de civiles y enfermedades como el cólera amenazan a sus habitantes.

ACNUR ha estimado que se necesitan un total de 198,6 millones de dólares durante este 2019 para dar una respuesta adecuada a esta situación de extrema emergencia. La recaudación para hacer frente a la situación causada por la guerra ha superado por el momento los 70,1 millones, apenas el 35% del total.

ACNUR llegó a Yemen en los años 80 y desde entonces el país ha sido víctima de numerosas guerras y conflictos que han dejado un país devastado y lo que es peor: olvidado por completo por la comunidad internacional. En los 90, la guerra de la unificación dejaba el nombre de República de Yemen como oficial, tras los antiguos Yemen del Norte y Yemen del Sur. Veinte años más tarde, en 2015, volvía a estallar una nueva guerra en este país dejando a la población asediada en ciudades como Taiz, al suroeste del país. ACNUR estuvo cinco meses intentando acceder para entregar ayuda en esta ciudad a miles de civiles, víctimas de la guerra de Yemen.

Yemen acogió refugiados de otras guerras

A finales de 2018, el conflicto se traslada a uno de los principales puntos de entrada de ayuda humanitaria, el puerto de Al Hudaydah, y miles de personas han quedado en riesgo de inanición. La ONU alerta de que podría ser la peor hambruna vivida en el mundo en el último siglo. Actualmente, el 53% de la población no tiene nada que comer y 1,8 millones de niños y niñas sufren desnutrición aguda; 400 mil se encuentran en un estado muy grave.

Aunque Yemen es un país pobre, es el único de la península arábiga que ha firmado distintos acuerdos para proteger a los refugiados. Durante el año 2015 acogió a 260.000 refugiados de Somalia y Siria, entre otros, que ahora se han visto inmersos en medio del conflicto en el país que un día les abrió sus fronteras.

Muchos de ellos han tenido que volver a sus países o refugiarse en lugares como Oman, Arabia Saudí, Yibuti, Somalia, Etiopía y Sudán, que acogen en la actualidad a más de 190.000 refugiados de la guerra en Yemen.

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