Abascal el día de la carrera de la Legión. Foto: Twitter

La Razón acaba de publicar que en el año 2018 Santiago Abascal participó en la carrera que emula la marcha de Franco para liberar Melilla del acoso de Abd el-Krim y su ejército en 1921. El líder de Vox no dudó en participar en esa marcha de cien kilómetros, “una locura” porque está considerada como “una de las más fuertes del mundo”, según explica al diario conservador el abogado Guillermo Rocafort. “El político bilbaíno completó la mítica carrera –organizada por el Tercio Alejandro Farnesio desde el año 1995– en 21 horas, 27 minutos y 20 segundos junto a otros amigos”, asegura el rotativo de Francisco Marhuenda. Es decir, casi un día pateando los campos y caminos de Ronda (Málaga).

La machada de Abascal, una especie de peregrinación religiosa al Lourdes fascista más que una gesta deportiva, demuestra que estamos ante un político que admira al dictador y no solo eso, sino que es capaz de embarcarse en la aventura más descabellada para honrar su memoria y hacer realidad el pasado imperial español. Una prueba más para los que dicen que Vox no es un partido nostálgico del régimen anterior. De la cabeza de Abascal puede salir cualquier cosa, nada buena para el país, con tal de recuperar el pasado mítico de aquella España una, grande y libre. “La prueba intenta ser una imitación de esa marcha forzada comandada por Franco pero, lógicamente, dentro de unos parámetros más razonables”, afirma el reportaje de La Razón.

Acerca de la marcha de 1921, el letrado, responsable de la Plataforma Millán Astray destaca que “aguantar una marcha de esa naturaleza, con todo el equipo, durante una treintena de horas, es algo sobrenatural. La estatua que acaba de ser retirada por la Asamblea de Melilla recuerda precisamente ese episodio protagonizado por el comandante Franco”.

Hoy día, civiles y soldados compiten por completar la distancia de la prueba de Ronda en tres categorías: ciclismo de montaña, corredores individuales y equipos de trail. Cuando participó Santiago Abascal, el ganador fue el corredor catalán Joan Marc Falcó, con un tiempo de 8 horas y 51 minutos. Entre las mujeres se impuso Ana Cerván, que completó el recorrido en poco más de 11 horas y 26 minutos a través de las localidades de Ronda, Arriate, Alcalá del Valle, Setenil de las Bodegas, Montejaque y Benaoján. Entonces se criticó duramente al líder de Vox, que había dicho que “la mujer no puede competir al mismo nivel que el hombre”.

Abascal está reescribiendo la historia para acomodarla al pasado franquista, un inmenso error que puede llevarnos a cometer los mismos desmanes del pasado. Aquí son muchos los que están jugando a historiadores aficionados y así nos va, como el alcalde de Palma de Mallorca, el socialista José Hila, que ha borrado del callejero de la ciudad a algunos personajes franquistas. La medida es de agradecer, de no ser porque junto a los condenados a la damnatio memoriae por fascistas se ha incluido en el mismo lote a Federico Gravina, Cosme Damián Churruca y Pascual Cervera y Topete, tres marinos del siglo XIX cuyos nombres están relacionados con célebres episodios de la historia naval de España pero que no pueden ser calificados de fascistas sencillamente porque en el tiempo que ellos vivieron el fascismo aún no existía.  

“La renovación del callejero amparada por la Ley de Memoria y Reconocimiento Democrático, que fue aprobada en 2018 por el gobierno autonómico, afecta a un total de doce vías, entre ellas la avenida de Juan March, el célebre banquero que financió el golpe de Estado de 1936”, cuenta El Español. Sin embargo, los dos primeros marineros cuyas placas serán retiradas por fascistas cayeron en la batalla de Trafalgar (1805): el almirante Gravina fue gravemente herido y moriría meses después; y el indomable brigadier Churruca, obstinado en no rendirse, se desangró tras recibir un cañonazo que le arrancó la pierna derecha. Por su parte, el también almirante Cervera lideraba la flota española que sucumbió en la batalla de Santiago de Cuba, el 3 de julio de 1898, el día que se hundió el Imperio.

¿Pero qué une a los tres marinos del siglo XIX con el franquismo? El Ayuntamiento esgrime que las calles del «Almirall Gravina» y del «Almirall Cervera» y la plaza del «Almirall Churruca» no hacen referencia a los hombres de carne y hueso, sino a los destructores utilizados por las tropas sublevadas durante la Guerra Civil. En un documento elaborado por el Govern de las Islas Baleares sobre la iconografía franquista en la región se detalla en una línea que estas vías fueron renombradas con las citadas denominaciones tras la contienda, a principios de la década de 1940, asegura El Español.

De inmediato, el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte ha abanderado las críticas contra el Ayuntamiento de Palma. “Díganle algo a este idiota, si les apetece”, ha propuesto en Twitter el novelista. El buque Almirante Cervera, botado en 1925, se encontraban en el puerto de El Ferrol tras el estallido de la sublevación militar. Controlado al principio por marineros leales a la Segunda República, cayó en manos rebeldes el 21 de julio de 1936 después de una serie de enfrentamientos. La nave tomaría parte en algunas de las batallas navales más importantes de la Guerra Civil. De hecho, se enfrentó al destructor Gravina, que permanecería leal durante todo el conflicto, en la batalla del cabo Espartel. Ni este buque ni el Churruca se llamaron “almirante” en los años de la contienda.

Lo dicho: aquí todos juegan con la historia como esos niños que disfrutan inventándose batallitas con los soldaditos de plomo. Un pasatiempo que puede traer nefastas consecuencias a este país. 

Apúntate a nuestra newsletter

2 Comentarios

  1. Si,vale,pero dio mil vueltas y se busco mil subterfugios para no hacer el servicio militar y finalmente no la hizo.Si señor,este tio es un español ejemplar,tampoco ha trabajado en toda su vida salvo vivir de la politica y del PP desde joven,para eso su papi fue alcalde franquista.
    Una pregunta:¿corrio la carrera al lado de la cabra de la legion?

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre