Estamos en campaña electoral y se nota. El PP parece que se ha aprendido el mantra del miedo. Los impuestos. Contra las subidas anunciadas por el líder socialista, Pedro Sánchez, a saber: Tasa Google (un nuevo impuesto dirigido a las grandes compañías tecnológicas como Google o Amazon…), o la Tasa TobinITF (Impuesto a las transacciones financieras), entre otros, Pablo Casado asegura que bajará los impuestos hasta dejar de recaudar 10.000 millones de euros. Lo que no nos dice Pablo Casado son los servicios que se van a dejar de prestar por esa rebaja de impuestos.

De nuevo el “miedo” es el principal argumento de campaña de los populares para que los electores pensemos que los socialistas nos van a robar hasta los calzoncillos. Es viejo ya ese argumento. El miedo ha sido el principal aliado de las campañas electorales, en uno y otro bando, a lo largo de nuestra historia. Sin embargo, si analizamos una situación y otra encontramos las siguientes diferencias, al menos, para este humilde servidor de la pluma y el papel.

Del lado del socialista, y si se hacen las cosas bien, tendremos una entrada de fondos de más de 5.000 millones de euros. Y, en teoría, solo en teoría, las cosas deben funcionar mejor. Pero, sólo en teoría. Del otro lado, del popular, habría que saber las intenciones de Pablo Casado ante la ausencia de esos 10.000 millones de euros en las arcas públicas. Si su intención es cerrar definitivamente los servicios que dejarán de prestarse, malo. Si los quiere mantener, aún sin recursos, rebajando la calidad de estos; peor, porque quedará en evidencia. Y finalmente, si los quiere mantener a pleno rendimiento, necesitará dinero y no nos quedará mas remedio que recurrir a los créditos. A los créditos bancarios recurren todos. Unos más que otros, pero todos.

¿Y que sucede cuando un gobierno rebaja los impuestos por motivos electorales? Que vive del crédito exterior. Y eso esta muy bien, si. Vivir de la pasta que te dejan “los mercados”. Pero precisamente el neoliberalismo reinante, que vive de mover el dinero de un lado para otro como si no hubiera una mañana, debería saber que “los mercados” no se casan con nadie. Y cuando la deuda contraída supera ciertos umbrales, los que “los mercados” dictan, las Agencias de Calificación, compuestas por los propios mercados, estudian la capacidad que dicho estado tiene para devolver el dinero prestado. Cuando hemos llegado a este punto, ya deberías saber la respuesta. No tienes un duro para devolver, por tanto, te suben la Prima de Riesgo y ni Dios te suelta un euro más. Entonces sí llega el problema gordo. Por ganar unas elecciones, estamos abocados al rescate bancario, para abonar los créditos antes pedidos, porque claro los bancos que antes te lo han prestado, quieren, lógicamente recuperar lo prestado.

Rajoy elevó la deuda pública, que es la que obtiene el Estado al pedir créditos, en más de un billón de euros. Todo ello con el agravante de que entre todos los gobiernos, también unos más que otros, se han estado dedicando durante décadas a vender a sus amigotes las empresas y compañías mas rentables para el Estado. Por lo tanto tampoco te llega los dineros que antes entraban con Iberia, Telefónica, Renfe … etc.

En fin… ¿Les ha entrado miedo?

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