Si una cosa comparten los partidos constitucionalistas, sin duda, es que España es una y no cincuenta y una.

Por lo contrario, en Cataluña, la idea de dos vertientes independentistas lleva tiempo gestándose, un divorcio en toda regla.

Los cabezas de familia secesionistas han comenzado la lucha por la custodia de sus vástagos.

Por una parte Oriol Junqueras y su partido ERC. Reciente vencedor en Cataluña de las últimas elecciones generales, legitimado por los resultados para iniciar una nueva relación de conveniencia con Sánchez.

Del otro lado Carles Puigdemont y su coalición JuntsxCat. Obligado a abandonar la vivienda familiar, alquiló estancia temporal en Waterloo con la intención de afianzar su residencia en Bruselas.

Como ocurre en todo divorcio, no ha tardado en difundirse la opinión de terceras personas.

Para ellos el bueno de Carles es objetivo de críticas y acusaciones de quien con los resultados electorales en la mano, tratan de buenos y dialogantes independentistas al conjunto de Junqueras, elevando a Puigdemont y a sus compañeros de candidatura a los infiernos de los enemigos de la patria.

Llegado este punto, las acusaciones en forma de mensajes en la red, se cruzan a diario entre las diferentes hinchadas.

Unos erigidos en los auténticos paladines de la República (sin nación especificada), insinúan que votar la candidatura de JuntxCat es votar al grupo parlamentario de Ciudadanos. Cuando dejó el enemigo de serlo en terreno neutral?

Del otro lado, aquellos que dicen preservar la llama del 1 de octubre, que contradictoriamente no incurre en descalificaciones ni exabruptos hacia su ex y defiende haber mantenido siempre abierta la puerta a la reconciliación.

A quién prefieres a papá o a mamá?

Pregunta trampa que ejerce presión e incertidumbre sobre la criatura.

Aconsejaría a ambas partes, llegados a este punto, que recapaciten en sus posturas y tengan en cuentan las graves e irreversibles secuelas que pueden ocasionar a su descendencia. Llegado el momento, fruto de un acto de rebeldía adolescente, pueden renegar de ambos.

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Detrás el seudónimo de Paco Santero se esconde José Francisco González, o sea yo. Dibujo por vocación y escribo por convicción. No soy nadie y soy todo el mundo a la vez, es el inconveniente de tener una mente llena de pajaros. He colaborado con mis ilustraciones con colectivos y plataformas que siempre me lo han pedido con educación y afecto. No atiendo a guiones ni líneas editoriales. Actualmente podréis encontrar mi trabajo, como dibujante y articulista de opinión en Col.lectiu COMUNICATS https://comunicats.cat/ y Diario 16 También han servido de ilustración de artículos a blogs periodísticos internacionales http://www.infernalmachine.co.uk/guest-post-catalonia-the-trials-of-shame/ Colaboro de vez en cuando con el programa de TV3 TOT ES MOU.

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